CRÓNICAS DEL LIRIO BLANCO

DHAMPIRO


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CRÓNICAS DEL LIRIO BLANCO

LIBRO I: DHAMPIRO

Escrito por Ximena Cuevas Campos

Rayen es una Dhampira que descubre que tiene sangre de uno de los clanes más antiguos y poderosos. Eric es un Vampiro de más 600 años, su medio hermano, quien le muestra su verdadero origen y naturaleza, quien le presentara a Demian, el Dhampiro destinado a entrenarla y protegerla. Pero Rayen descubre que el Inframundo está lleno de intrigas y traiciones, donde nada es lo que parece. Por lo que debe protegerse, ya que su sangre esconde un gran secreto, un antiguo legado. Solo su hermano le puede mantener a salvo, pero su corazón, su corazón está en peligro constante con Eric, quien despierta en ella una pasión que no conocía y que no es propia de hermanos. 

Clan del Lirio Blanco

Siglo XXVI según C.V.

Bitácora Nº 1647

Fuente: Diario Personal

Digitación Texto: C.

OBSERVACIONES:

El texto corresponde al relato personal de la "dh" denominada Rayen, la que por deseo personal escribió un libro sobre los hechos ocurridos en el clan.

Se efectuó la trascripción del total de los elementos encontrados.

El relato fue separado en capítulos para su mejor comprensión, sus títulos fueron elegidos por la autora.

Los hechos que se describen ocurrieron durante el año 2008 y 2009 de la Era Cristiana.

No se especifican los hechos en cronología vampírica.

                                                                                                               C.

RAYEN

Si ahora eres un extraño que lee estas páginas, quizás no me conozcas, quizás ni siquiera te imaginas quien soy, quizás ya no exista, quizás mi alma ha sido consumida por el demonio, por los deseos más ocultos, quizás sin querer soy causante de tu dolor, de tu condena, de tu mal.

Aún así deseo que conozcas mi historia, mi vida después de un cambio, después de no volver a ser la misma. Quizás tú hayas sentido lo mismo, quizás hayas vivido lo mismo, puede que incluso estemos conectados, seas como yo y no seamos tan distintos, incluso hermanos.

Te contare como inició todo...como fue todo...como me envolví de cosas siniestras, como fui parte de un mundo desconocido, como logre cosas impensadas, cosas que te deseo contar... no me juzgues...no tengo excusa... fui presa de mis pasiones, no le temo a la oscuridad... ¿Eso es malo?

Por último...quieres responderme esto... ¿Cuál es tu flor favorita?

Gracias... ya se quien eres.

                                                                                            R.


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CAPITULO I

LA VISITA


Camino por un pasillo oscuro, espero a alguien, lo sé, siento sus pasos, siento una presión en mi pecho, la impaciencia de un encuentro. Reconozco que es un varón, su aroma me cautiva, es alto, delgado, pero su esencia...es como el olor de una fruta...algo extraño en un hombre, pero huele bien.

Se detiene algunos pasos de mí, algo le inquieta, nerviosismo quizás, pero sigue su camino.

Está cerca.

La presión de mi pecho es mayor. Lo deseo, huele tan bien. Falta poco para qué este a mi alcance. Mis músculos están alerta, preparados. Estoy lista para salir de mi escondite, su aroma me marea.

Está tan cerca, siento su respiración. Es rápida, ansiosa, como la mía.

Estoy lista, sólo dos pasos más. Está a mi alcance....ya es mío...su olor...es mío...lo ataco y muerdo con fuerza su cuello y siento su sangre. Estoy extasiada, eufórica con su sabor.

El fuerte ruido del viento en mi ventana, me despertó de mi extraño sueño. La calidez de mis sabanas calmó mi ansiedad.

Ya llevo tres noches con extraños sueños. Tres noches con un calor en el cuerpo, con una ansiedad incurable y con la sensación de que algo me pasa. Algo cambia y este deseo, este anhelo ¿qué me sucede?.

¿Quién es él? ¿Qué se está apoderando de mí?

Sé que es extraño lo que me sucede, mi cuerpo se encuentra en alerta, pendiente hasta del sonido más bajo, como si la oscuridad me atacara. No es temor, es alerta, algo viene, lo siento, algo me advierte.

Veo el reloj de mi velador, son las 3:33 AM.

El viento no para de azotar mi ventana. Parece que hasta el tiempo se encuentra en confusión, solo viento, fuerte.

Los árboles se golpean con fuerza, es primavera, por lo que la temperatura del ambiente es tan cálida. Sólo duermo con una camisa, pero el calor del ambiente no ayuda a mi calor corporal. Siento el ardor, pero no la transpiración.

¿Algo malo con mi cuerpo? Sí, es lo más probable. Siempre he creído que hay algo mal con mi cuerpo, nunca me he roto un hueso, nunca he tenido enfermedades graves, sólo problemas de fiebre, siempre está maldita fiebre ¿Tendré fiebre ahora? No, eso no es...siento que es otra cosa.

Creo que otra vez me desvelare. He dormido tan poco estas noches, siempre me he considerado nocturna, pero no logro dormir más de 2 horas estas tres noches, creo que hoy no será diferente.

Mi cabeza piensa una y otra vez en mi nuevo hermano, demasiado bello para ser de mi familia, demasiado agradable para mi propia racionalidad.

Hace tres días era sólo yo y mi abuelo, nunca oí de mi padre, ni de un hermano.

Sólo tengo el recuerdo de mi madre, recuerdo sus cabellos negros, sus ojos castaño claro y su piel morena, color de piel que no herede, todo lo demás es igual. La extraño. Siempre había dolor en su mirada, una pena que la atormentaba. Lo notaba aunque era pequeña, algo que ni mi abuelo, ni ella quisieron que supiera, algo importante quizás, algo que hizo que se consumiera, que se afligiera, que se fuera de este mundo, un secreto que nadie tocaba.

Mi hermano llego un martes, al oscurecer, me sorprendió ver un mercedes negro aparcado fuera de casa.

Mi abuelo no dijo nada, abrió la puerta. No se sorprendió con la visita, yo solo me sentí algo asustada. Mi abuelo se mantuvo serio, luego dijo.

-Dígame joven, que desea- él miro a mi abuelo y dijo.

-Busco a Rayen, ¿ella vive aquí?

Su voz era muy bella, como un locutor de radio, mi abuelo no se sorprendió, solo dijo.

-Sí, es mi nieta, disculpe ¿quién es usted?- la visita hizo una leve sonrisa y añadió con la misma voz aterciopelada.

-Perdón, mi nombre es Eric Sanguinetti, me gustaría hablar con Rayen, si usted me lo permite señor Eduardo-mi abuelo le sonrió.

¿Lo conocía? Pero ¿Por qué desea hablar conmigo? ¿Qué tiene que ver conmigo? ¿Por qué tiene el mismo apellido?... Seremos parientes. Me quede en la cocina, esperando a lo que mi abuelo decidiera.

A los pocos minutos, mi abuelo lo llevo a la sala de la casa.

Esto era más extraño.

Ni a mis amigos les dejaba entrar a la cocina. Había tenido más de una pelea con él desde que las hormonas se me arrebataron y llegue a adolescencia, no aceptaba a ningún pretendiente. Por lo que me las arreglaba para colocar una escalera en mi ventana, subía a mis novios y tranquilamente pasaba una tarde con ellos en mi cuarto, claro que siempre con la presión de que él me escuchara. Eso era muy entretenido, ya que cuando me aburría, pretendía que se había despertado y los echaba... eso nunca fallaba. Con los años prefería no tomarlo en cuenta.

Me sorprendió mucho ver a esa persona en mi casa. Nunca viene nadie a visitarnos desde que mamá murió. No había oído de parientes ni nada, solo mi abuelo que me decía-algún día alguien vendrá por ti y yo terminare mi trabajo-siempre lo decía cuando me portaba mal, pero nunca le creí.

Quien querría a una chica como yo, algo gótica y con ideas locas. Quien me podría aguantar, ni mis amigos me soportaban y que me quieren mucho. Siempre he tenido una personalidad solitaria, creo que la compañía solo la uso de excusa para satisfacer ciertos deseos y objetivos, pero no es relevante para mi felicidad, mamá siempre me decía que en eso me parecía a mi padre, pero no hablaba mucho de él.

Me oculte detrás de una pared para escuchar la conversación de mi abuelo con la persona que nos visitaba. No podía descifrar lo que hablaban, hablaban muy bajo, al parecer mi abuelo no se veía sorprendido por la visita, de hecho estaba muy a gusto.

Era muy curioso escuchar ambas voces, una era muy gastada y lenta, las palabras se alargaban para recordar las que venias después, la voz de mi abuelo era muy sabia, pero alegre. La otra voz era suave, como cuando escuchas la voz de un locutor de radio, de algún espacio dedicado al romance. Atrayente. Las palabras que usaba eran muy educadas, algo "cursis" para estos días, pero sonaban tan bien, me distraje escuchando aquella voz. Me irritaba cuando mi abuelo seguía su relato y se detenían las palabras de nuestra visita, anhelaba que continuara, me cautivaba escuchar aquella voz dulce.

Me encontraba sentada junto a la pared cuando oí decir a mi abuelo.

-¡Rayen, ven aquí querida, quiero que conozcan a alguien muy especial!

El momento que estaba esperando, el poder conocer al joven de voz suave ¿Quién sería? Conteste a mi abuelo con voz baja, ya que me debería encontrar en la cocina.

Tuve la sensación de escuchar una risa de mi visita, como si supiera que estaba detrás de la pared de la sala escuchando, eso me hizo sonrojar un poco, era lo suficientemente adulta para saber que eso es de muy mal gusto, eso me avergonzó.

Respire hondo y camine lento a la sala donde me esperaban.

A la primera persona que vi fue a mi abuelo, no podía ver a la visita, todavía sentía la vergüenza que me hubiera descubierto oyendo detrás de la pared.

Mi abuelo estaba sentado en su sofá viejo, en el que veía sus películas de los sesenta, me sonreía, tenía la misma sonrisa de los momentos importantes, como cuando gane mi primer concurso de pintura, esa sonrisa de orgullo.

Cruzando la sala se encontraba nuestra visita. Era un hombre joven, unos 26 años quizás, alto, delgado, de piel muy pálida, ojos negros y cabellos castaños, un poco largo y despeinado, sus facciones eran muy delicadas pero masculinas, en verdad muy bello, atractivo. Usaba unos pantalones negros, una camisa celeste y una chaqueta oscura.

Me sorprendió esta persona, era tan bello, su rostro era redondeado y largo, una nariz respingada y su piel era luminosamente blanca.

Era curioso, pero su presencia era muy notoria en aquella habitación, era inevitable que uno se fijara en él, podía estar el objeto más hermoso a su lado, pero tú lo mirarías a él.

Me puse muy nerviosa, sobretodo por el aroma de la sala. Olía a lirios.

El aroma me recordó la fascinación de mi madre. Intentaba que la casa siempre oliera a lirios, pero sólo lo lograba por breves momentos.

Ahora, el aroma era intenso, como si la sala estuviera llena de flores, era muy agradable.

Mi abuelo se levantó y me tomo de la mano, luego dijo.

- Ella es Rayen, la he cuidado desde que Patricia murió, se parece mucho a su madre, pero en el carácter creo que se parece a su padre- la visita hizo una leve sonrisa, me sentí más nerviosa.

-Tiene las mismas facciones de su madre y es muy bella-ahora sentía como la sangre se subía a mi cara- Y se ruboriza igual que ella- añadió mi abuelo.

La visita se acercó a mí con un movimiento tan agraciado, me miro a los ojos, me sonrió y dijo.

- Gusto de conocerte al fin Rayen, soy Eric Sanguinetti, eres tan bella como tu madre-se acercó a mí y me dio un beso en cada mejilla.

El contacto de sus labios en mi piel me estremeció, estaban fríos, pero me generaron una gran atracción. Ahora el olor a lirios era mucho más fuerte, dándome la sensación de que él olía a lirios.

Me senté junto a mi abuelo, él estaba muy contento, algo aún más extraño, siempre mantiene un humor algo estable, sonría sólo en momentos importantes y al parecer éste era uno de ellos.

La visita no dejaba de mirarme con una sonrisa muy seductora. A los 22 años que tenía, ningún hombre me cautivaba con facilidad, pero él era tan seductor, me hacía sentir tan débil, como cuando el chico de tus sueños te invita a salir y te derrites por él, pero mantienes una conducta digna y tratas de no parecer interesada.

Mi abuelo tomo nuevamente mi mano, ahora su rostro era serio, tenso.

-Hija, Eric es alguien muy cercano a ti, nunca pensé que vendría por ti, ya que han pasado varios años desde que tu madre murió.

¿Él viene por mí? ¿Qué quiere decir con eso? Me estaba asustando-

- Bueno querida, siempre te dije que alguien vendría por ti...pero...bueno... -sonrió con nerviosismo-... la verdad es que Eric es tu hermano mayor.

No sé qué cara pondría, pero comprendí que esto era algo importante ¿mi hermano¬? Mamá nunca me hablo de un pariente ni nada, menos de un hermano, de hecho ni siquiera hablaba de mi padre, como es que no tenía la menor idea que tenía un hermano y que ¿Venia por mí? ¿Pero dónde me llevara? Nunca había salido de mi querido Concepción, no me gustaba salir de mi cuidad, me sentía bien en esta ciudad. Mis amigos, mi costurera de ropa negra, toda mi vida está aquí. Mire a mi abuelo con dolor y creo que rabia también. Mi abuelo se sorprendió de mi reacción, pero luego añadió.

- Hija, esto iba a pasar tarde o temprano, yo estoy viejo, deseo estar tranquilo, el tiempo se me acaba y la verdad ustedes son familia, Eric vive en Europa, él tiene mundo, tu madre siempre quiso esto para ti ...y la verdad...creo que mi trabajo ya ha acabado...eres mayor....pero deseo que veas el mundo...quiero que Eric sea tu tutor ahora...-apretó mi mano con dulzura-...tendrán unas dos semanas para conocerse....él te quiere mucho a pesar que no te conoce mucho...no te dejaría en manos de nadie que no te pudiera cuidar...como yo lo he hecho contigo-

Era verdad. Mi abuelo era muy cuidadoso, confiaba en él, además tenía razón, deseaba pasar sus últimos años en paz y sabiendo que estaba bien, dedicar su vida a disfrutarla, yo ya era bien mayor y la verdad había estudiado un Bachillerato, había aprendido a tocar el violín, me la pasaba leyendo libros y en trabajos de medio tiempo. Comprendía lo que mi abuelo me estaba interpretando, era una buena oportunidad para mí, por lo que le dije.

-Abuelo... entiendo lo que me quieres decir... es solo que es sorpresivo, estas dos semanas tratare de conocer a...mi hermano...-era extraño incluir esa palabra en mi repertorio- Además tienes razón, mi mamá siempre deseo que yo conociera el mundo...y la verdad necesito tener una familia...cuando ya tú no estés a mi lado...algo que me mataría- mi abuelo me sonrió otra vez, agradecido que comprendiera sus palabras. Mi hermano también sonrió, su sonrisa era muy dulce, trasmitía calidez, por un momento sentí deseos de abrazarlo y llorar con él, me dijo.

-El señor Eduardo ha estado a tu lado todos estos años...él te quiere tanto como yo...sé que podrás conocerme muy bien estas dos semanas...además podré contarte detalles de nuestro padre...y podrás decidir si irte conmigo o quedarte aquí... ¿te perece?-le sonreí y asistí.

Mi abuelo se levantó hacia el mueble de madera viejo, abrió el tercer cajón, donde se encontraban las fotos familiares, donde había más fotos mías, de mi mamá o mi abuelo. Luego se sentó junto a mí, he invito a Eric a sentarse a mi lado para mostrarle las fotografías. Volví a sentir el frío de su piel cuando su mano rozó la mía.

Esa noche fue muy extraña.

En solo unos minutos tenía un hermano mayor. Al que envidiaba la belleza de su rostro, pero que me trasmitía una atracción y calidez tan mágica, como si en verdad le conociera. Pero al estar junto a mí, mi cuerpo se estremecía, me sentía tensa, como cuando estas frente a un peligro y estas alerta, era una sensación muy especial, calidez y temor, excitación y tensión, como lluvia y ardor. Sin embargo, todo se borraba al sentir ese aroma tan delicioso, a lirios, me calmaba, el sentir ese olor en su piel, incluso me atraía más. Es mi hermano, me repetía a mí misma, sino no lo fuera, estaba segura que me dejaría caer en sus brazos y no me importaría nada, él me sonrió, como si supiera lo que estaba pensando. Por lo que intente concentrarme en las fotografías y la descripción de mi abuelo, ya que otra vez me sentía débil, al descubierto, tensa, en amenaza, en peligro.

Sentí su mano tocar la mía y con un leve susurro escuche.

- No temas...no sufrirás daño...eres parte de mí- volvió a sonreír cálidamente, mis temores se fueron y sentía mucha curiosidad por conocer más sobre mi nuevo hermano.

Mi abuelo preparo una exquisita comida, papas salteadas con salmón a la plancha, todo fue muy agradable durante la cena. Eric se excusó en comer, argumentando que había comido en el hotel antes de salir, pero no se negó a sentarse con nosotros en la mesa, mi abuelo le informaba de miles de detalles de mi vida, de cómo me comportaba, que había hecho, que deseaba tener en el fututo, quien eran mis amigos. Lo más vergonzoso fue el paso por las el gran muro de diplomas y premios de la sala de estar, mi abuelo se fascinó informando cuantos premios de pintura había ganado en la enseñanza medía, de mis premios en atletismo y mis triunfos en mi equipo de básquetbol, cada momento me sentía más avergonzada, pero no por mis logros, que me enorgullecían, sino por la forma en que mi abuelo hablaba de mí, como si todo lo que hiciera fuera algo sorpréndete, algo que nadie esperaba que hiciera.

Eric se comportó muy caballerosamente, no dijo ninguna palabra, escuchaba a mi abuelo en silencio, notaba mi incomodidad, pero mantenía una tierna sonrisa, disfrutando cada palabra de mi abuelo, era muy amable.

Mientras mi abuelo comentaba los últimos premios, me acerque a revisar unos dibujos que me había traído de regalo Eric. Unas escenas de índole chino o japonés, me parecían tan bellos, cada uno representaba una escena de una misma mujer. En una estaba leyendo un libro con un bello kimono de color rojo. En la segundo estaba mirando por una gran ventana un hermoso jardín de duraznos florecidos y una luna llena al fondo. En la tercera abrazaba a un hermoso hombre de piel blanca. En la cuarta el mismo varón la abrazaba desde su espalda e inclinaba su cabeza hacia un costado, besando su cuello. Y en la última ambos se encontraban mirando el uno al otro y ella esta ruborizada. Era tan mágica cada una y tan apasionante, la historia de dos amantes.

Sentí un suave olor a lirios, mire hacia mi costado, Eric estaba mirando los dibujos.

- Son bellas ilustraciones- dijo con un tono tan suave.

-Son bellísimas-le dije- la historia de dos amantes, todo trascurre en la noche, es mágico.

-En las noches logramos tener privacidad y calma, en las noches podemos mostrar nuestra imagen más humana, no tenemos las complicaciones de la vida, solo el silencio...en esos instante somos nosotros.

Me puse muy ansiosa con sus palabras, mi pecho se apretaba. Sentía un deseo de abrazarlo, transmitía calidez, aunque sentía su piel fría, su mirada y rostro me transmitían calma, paz interna, sabía que a su lado la soledad no tenía inició, él me confundía, un sentimiento muy extraño me atacaba, estaba débil otra vez, me hacía sentir débil, ahogada pero llena de aire.

- Sabes me hablaron de un restaurante muy lindo en Pedro de Valdivia, creo que te gustará mucho, si tú quieres podemos ir este viernes a comer, además deseo contarte algunas cosas- nuevamente apareció una sonrisa cautivadora.

- Si sonríes siempre así, nunca te diré que no- le devolví la sonrisa

- Bueno Rayen debo irme, tu abuelo se ve cansado y ya es tarde- mi abuelo estaba acostado en su sillón favorito con la cabeza inclina, ya estaba roncando- pero mañana te vendré a ver otra vez ¿te parece?

Le sonreí.

- Claro me encantaría, además me has caído muy bien, eres muy amable y cariñoso conmigo, que hasta creo que no lo merezco-

Repentinamente tomo mi mejilla y me miro muy serio.

- Tú te mereces más que esto, mereces ser amada y consentida, eres una ángel para mí- sus palabras me atrajeron, veía una confusión, un dolor en su mirada- créeme te mereces todo- noto mi preocupación, por lo que volvió a sonreír cálidamente.

-Te veré mañana- se levantó y me dio un beso en la mejilla, no quiso despertar a mi abuelo, ni yo tampoco, tomo su chaqueta y se volvió a despedir de mí en la puerta- te veré mañana.

Al cerrar la puerta un silencio inundó la casa, su aroma aún se sentía en el ambiente, levante a mi abuelo y lo lleve a su cama, lave la loza sucia y apague las luces.

Al llegar a mi pieza el silencio era más profundo, mi pecho estaba más que apretado, sentía un dolor por su partida, sentía el vació, solo eran unas horas, pero ya lo extrañaba.


CAPITULO II

HISTORIA DE AMOR


Los siguientes días fueron extraños, mi hermano llegaba cada tarde a visitarme, cada día me traía un regalo nuevo, un libro, un CD, una agenda, creo que nadie me podía consentir más que él, cada día me entregaba mi regalo y me decía-por tu cumpleaños número 11, por tu cumpleaños número 12- es como si me estuviera consintiendo por todos los años que no estuvo a mi lado.

Ya era viernes, por lo que me invito a comer como habíamos acordado, mi abuelo se había ido a pasar el fin de semana en el campo, a la casa de su hermana Sonia, por lo que solo sería una cena de nosotros dos. La primera comida juntos, como hermanos.

Mi hermano se veía muy guapo, aunque solo usaba una camisa negra y unos jeans, esto me resultaba tan raro, era difícil creer que fuera mi hermano.

Me sentía muy complicada por mi vestuario, vestía unos pantalones ajustados negros, una blusa rojo sangre, una chaqueta negra y zapatos de tacón negras. Nada tan sofisticado y elegante como la de mí hermano. Por un momento desee tener ropa de marca, algo extraño en mí, siempre he usado ropa barata o que me gusta por su diseño, ya que siempre he creído que la ropa es desechable, prefería gastar más dinero en un buen libro de Anne Rice que en ropa. Pero en esta ocasión, cambiaría todos mis libros por una buena tenida de marca.

Eric era muy educado, no paro de alabar mi vestimenta, haciéndome sonrojar a cada momento, su voz era muy dulce, condescendiente. Me sentí muy feliz al ver a tres vecinas chismoseando cerca de mi casa, quizás pensarían que era mi nueva conquista, eso no sería mala propaganda, ya que la verdad, Eric era muy refinado para mi familia. Me hacía sentir algo común, pero me agradaba su compañía, lo conocía muy poco pero la sensación de alegría y temor que me generaba, me agradaba más de lo creía, creo que se volvía obsesiva esa sensación, ya que deseaba verlo con más frecuencia y escuchar sus relatos de Europa y los lugares que había conocido.

Nos dirigimos al sector de restoranes costosos de Concepción, esto no era lo que esperaba, pero me pareció que mi hermano nunca había tenido problemas de dinero, más aún si poseía un mercedes negro.

Aparcamos fuera de un restaurant de comida china, curiosamente era la comida que más me gustaba. Eric me sonrió y dijo.

-Tu abuelo me dijo que te gusta la comida china, por lo que me imagine que sería una buena opción venir a comer a este restorán-

Me sentí muy complacida con la opción, le sonreí y le dije

- Gracias, la comida china es mi favorita, buena elección Eric- mi hermano sonrió aún más al ver mi alegría por su decisión.

Entramos en el restaurante, sin duda estaban todas las mesas ocupadas, por lo que me desanime un poco, ya que probablemente deberíamos buscar otro. Eric me tomo la mano y dijo.

-tranquila tengo todo bajo control-nos acercamos al portero de la entrada y mi hermano hablo con su tono más gentil y seductor

-disculpe, tengo una mesa reservada. Mi nombre es Eric Sanguinetti -el joven busco en una gran lista y añadió-Claro señor Sanguinetti, su salón privado está listo, sígame.

Como no lo iba a imaginar, mi hermano está acostumbrado a otro tipo de atención, era lógico que pidiera un salón privado, un lugar más íntimo para conversar y no preocuparnos por buscar una mesa.

Nos dirigimos al sector derecho del local, a la sección donde había habitaciones separadas, el mismo joven de la entrada nos abrió una deslizadera y dijo-su salón privado.

La sala estaba muy bien iluminada, era completamente blanca, con una mesita baja de madera negra y cojines en los lados, la mesa estaba adornada por diversos objetos chinos de color rojo y negro, la ventana del salón abarcaba toda una pared, era una ventana con pequeños vidrios, la vista era bellísima, en el mismo local habían creado un bosque de bambú y un jardín con varios cerezos y un pequeño estanque.

Mi hermano se sentó en los cojines y yo me senté frente a él, me sonrió muy complacido, al parecer sabía que estaba totalmente feliz por aquel lugar,

-veo que estas muy contenta, me alegro Rayen, lo único que deseo es verte feliz, ya que todos estos años había deseado poder estar a tu lado.

De algún modo sabía que el anhelaba este momento, pero me parecía muy curioso, que ahora, que ya era mayor, él apareciera en mi vida, por lo que no dude en preguntarle.

-¿Cómo es que nunca supe que tenía un hermano? Es extraño ahora, pero estoy feliz Eric, solo que me pregunto ¿Por qué no supe de ti todos estos años?

Mi hermano se mantuvo largo rato en silencio, por un momento me sentí muy incómoda, al parecer la pregunta le desagrado, pero la verdad era algo muy insólito que luego de 22 años apareciera en mi vida.

Su rostro volvió a tener una expresión dulce nuevamente, tomo un poco de aire y dijo.

-me era muy difícil venir a verte, solo me hablaban de tu madre, de lo bella que era y lo difícil que fue dejarla, más aun sabiendo que estaba esperando un hijo.

Me sentí muy confundida, mi madre no hablaba de mi papá nunca, tampoco sabía que él estaba al tanto de mí, siempre había creído que solo se fue sin saber de mi existencia, ahora comprendía porque mi madre estaba tan triste siempre, él la dejo sola, la había abandonado. Sentía una presión en mi pecho, producto sin duda, de los sentimientos de dolor y rabia, sensaciones que me hicieron sentir muy mal. Una mano fría toco mi mejilla y una voz muy apenada me dijo.

-Tu padre no abandono a tu madre, él la amaba, siempre pensaba en ella, siempre se culpaba por haberla dejado, pero era la única opción para ambos, tu madre lo sabía, ella sabía que no podían estar juntos mientras te llevara en su vientre.

No entendía mucho, acaso yo tenía la culpa que ellos se separaran, acaso ellos tenían un romance, tan complicado, que el tener un hijo los separaría por siempre.

Mi hermano me miro con un expresión de dolor, al parecer le dolía que me sintiera de esa manera, le hacía mal ver mi rostro de tristeza, me sentía débil nuevamente, sus ojos negros me hicieron sentir confundida, tenía la sensación que sufría tanto como yo, que le dolía la historia de mis padres, de su padre. Esto me hizo sentir mejor, tanto para él como para mí, esta historia tenía el mismo significado.

-Es extraño, nunca he sabido que sucedió entre ellos, solo tengo presente la tristeza de mi madre, un dolor, algo que la atormentaba-mi voz parecía quebrarse al recordar esos momentos-pero si en verdad el también sufrió...me gustaría saber cómo fue su historia, conocer que les sucedió, que fue tan complicado para que se separaran-una leve sonrisa apareció en mi rostro, al igual que en mi hermano.

- Bueno... te la contare con detalles, pero antes, sería mejor que solicitemos algo de comer ¿Te parece?-Le devolví una sonrisa y asistí, la verdad no quería dejar de comer mi comida internacional preferida, además era bueno dejar de lado estos dolores pasajeros.

Mi hermano toco un botón y una garzona tomo nuestra orden, mi hermano pidió mucha comida, casi era para un regimiento, varios platos, cada vez que me nombraba un plato que no había probado, lo pedía. Más de 15 platos diferentes se colocaron en la mesa. Yo solicite un jugo natural de piña, mi hermano no pidió nada para beber, solo pidió una copa de color oscuro, eso me pareció extraño, pero no hice ningún cometario. Cuando dejaron lista la mesa con todos los platos y las copas, Eric saco de su bolsillo una botella de plata muy bonita, en su copa de color negro introdujo el contenido de su botella. Me pareció algo curioso, él solo me sonrió muy seductoramente y me dijo-Hay algunos tragos que es muy probable que no tengan aquí, por lo que prefiero traerlo yo mismo-me produjo mucha risa su comentarlo ¿Qué seria aquel trago? Mi imaginación empezó a trabajar, quizás alguna poción de belleza o algo por el estilo, o algún licor irlandés o germano tan fuerte y raro que era difícil adquirir en una ciudad como la mía, no sabía, sólo me sorprendía como se iluminaba su rostro, como sus facciones se volvían más seductoras, sus labios más carnosos y sus ojos más profundos, fuera lo que fuera, era algo fascinante y mi curiosidad empezaba a atacar.

Eric empezó a nombrándome que era cada plato y que ingredientes componían cada uno, era como un experto en comida china, describía con detalle los platos más raros, eso me parecía muy divertido, en varias ocasiones ponía cara de asco al saber que había probado. Él sonreía con mis reacciones, parecía muy complacido con mis muecas. Por un momento pensé que estaba asumiendo muy bien su rol de hermano mayor, torturándome con sus comentarios sobre los platos que probaba. Me sorprendí al ver que mi hermano no había comido mucho, hasta me había dado la sensación que no había tocado su plato, pero era evidente que había disminuido su porción, intentaba recordar cuando fue que tenía algo en la boca, pero no podía recordar, ya que estaba muy pendiente de los platos que probaba y del análisis culinario de mi hermano luego de probarlo.

Mi hermano me miro con una expresión de júbilo, ya iba en mi segunda sesión de degustación de los platos, pero la verdad es que ya estaba muy rellena de comida, mi estómago estaba repleto. Eric solicitó otro jugo natural para mí y un postre de fresas, helado y crema. Estaba muy entretenida y feliz por esa noche, hace mucho que no me divertía tanto.

Estuvo largo rato jugando con una moneda, parecía pensativo, como si estuviera meditando sus palabras, yo estaba muy concentrada en mi postre, ya que estaba delicioso, pero no pude evitar preguntarle- Eric... ¿Te pasa algo?-el me miro y me sonrió-No...es solo que estaba pensando como iniciar la historia de tus padres, como explicarte de mejor manera su historia- la verdad ya había olvidado que él me contaría la historia de mis padres- Bueno... creo que toda historia se inicia...desde el día en que se conocieron...¿o no?- mi hermano sonrió muy complacido.

-Creo que tienes toda la razón...- se aclaró la garganta y se colocó en una posición muy intelectual, eso me causo mucha risa, en verdad era muy simpático- bueno... tus padres se conocieron en un mes de noviembre...en primavera...linda época- su voz era distinta, atrayente, como la voz en off de una buena película, sin duda se estaba esforzando por darle realce a la historia- Tú madre era la niñera y tutora de la hija menor de la familia Asturias, una antigua familia de Santiago, ella era muy joven, tenía tu misma edad, esbelta, con una larga cabellera negra, siempre usaba vestidos de color púrpura, por su color de piel se veía muy bonita con ese tono, le gustaba pasear por el centro y tomar té en la tarde, amaba el cine, siempre iba cada jueves y sus flores favoritas eran los rosas....al menos en esa época.

Mi padre era estudiante de historia en esa época, había decidido pasar un tiempo en Chile para conocer más sobre la historia de la conquista española y los pueblos indígenas de sur del país. Siempre había tenido un interés por la historia de tribus indígenas, ya había recorrido gran parte del mundo, conociendo las diversas culturas, sus raíces y leyendas. En la universidad conoció al hijo mayor de la familia Asturias, se hicieron grandes amigos, algo raro en mi padre, bueno era muy solitario y no hacia amistades con facilidad, digamos que generaba un rechazo en la personas, intimidaba quizás- si Eric era mi hermano, había adquirido esa cualidad de mi padre, él sí que intimidaba, pero no en forma negativa, era tan atrayente que asustaba.

-La familia Asturias realizaría una gran fiesta, la segunda hija de la familia se había comprometido, por lo que preparaban una gran comida de celebración. Tu madre fue invitada por la familia, ya que la señora de la casa la quería mucho- Sonrió muy seductoramente, una luz de picardía apareció en su mirada- Ellos se vieron por primera vez en el gran salón de la casa. Mi padre nunca había visto a una mujer tan hermosa como tu madre-suspiro- el color de la noche atenuaban el color de su piel y su vestido púrpura resaltaba su figura...pero mi padre siempre describía sus ojos...unos grandes ojos castaños, una mirada tan tierna, ella parecía expresar una profunda ternura-una sonrisa apareció en su rostro- Tu madre se sonrojo cuando mi padre la miro por primera vez, eso resaltaba más su rostro y sus facciones...y creo que la hacía más encantadora. Estuvieron toda la comida mirándose, era como... amor a primera vista quizás...

...Al día siguiente, mi padre le envió una invitación para salir al cine y un ramo de rosas...-volvió a sonreír- bueno se pasó toda la noche sacando información sobre los gustos de ella- eso también me causo gracia a mí- Ella acepto... Desde aquel día salían todas las tardes, mi padre siempre se sentía muy en calma con su presencia y tu madre estaba muy complacida con su compañía, siempre se veían en un parque. Mi padre la amaba en verdad, pero estaba consiente que no podían estar juntos, en varias ocasiones decidieron ponerle fin-sabía que llegábamos a la parte importante del relato, la parte triste de la historia, por lo que mi hermano tomo una expresión más seria y su voz era más lenta.

-Bueno quizás está es la parte más extraña de toda la historia....te preguntaras que era lo que hacía que ellos no pudieran estar juntos. La verdad Rayen...-mi hermano puso una mirada muy tensa, como si lo que fuera a decir fuera algo oculto, algo prohibido-... bueno es que mi padre pertenecía a una especie de secta o comunidad oculta...la cual le prohibía tener relaciones sentimentales con mujeres...mujeres externas al grupo- eso me sorprendió, de hecho esperaba que él estuviera casado o algo por el estilo o que fuera una especie de agente secreto infiltrado en el país, ya que estábamos en Dictadura Militar, no me esperaba algo así, continuó-...él lo sabía y tu madre también, si descubrían que ambos tenían algo...era muy probable que mi padre debería volver a Europa lo antes posible, antes que ellos vinieran por él, lo que sería más complicado- suspiro con tristeza-....él la amaba...y el solo pensamiento de separarse de ella lo atormentaba...por lo que decidieron mantener su romance en secreto...decidieron solo ser amigos frente al mundo...pero en la oscuridad de la noche... ambos se amaban...- en ese momento recordé los dibujos que me había regalado, los amantes de la noche- mi padre siempre la visitaba en las noches y le dejaba una rosa en su cama cada mañana.....fueron tiempos muy felices...su amor era lo más bello que tenían-suspiramos juntos, nos miramos y sonreímos. La verdad es que cualquiera envidiaría un amor así, yo lo envidiaba, tanta pasión, tanta necesidad del otro, es algo bello el amor, aún si lo miras desde afuera. Por un minuto, sentí una presión en mi pecho, algo tan cálido, tan hermoso, sería esa la sensación que sentía mi madre, esa calidez del primer amor, una sonrisa apareció en mi rostro... felicidad sin duda. Eric me miro por un momento, comprendió lo que me sucedía. Espero unos segundo y su mirada cambio, me alerto, al parecer el relato tendría un cambió, continuó.

-Pero como todo acto tiene su consecuencia...y toda pasión y deseo humano tiene su efecto-se aclaró la garganta- bueno... tu madre quedo en cinta...mi padre se sintió muy feliz y preocupado por la noticia, tu madre aún más....siempre deseo un hijo, pero las circunstancias no eran las adecuadas- nuevamente su rostro se tensó- desgraciadamente con los días tu madre empeoro de salud, el embarazo empezaba a ser muy riesgoso para la madre, cada día tu madre se agotaba más...y era imperioso que tuviera ayuda médica calificada, por lo que tu padre la interno en la mejor clínica, según su estado. Esto tuvo sus consecuencias...ya que tuvo que aceptar que él era el padre....cuya noticia motivo a que los "agentes"....de la secta lo vinieran a buscar - un sentimiento de disgusto apareció en su tono de voz, en verdad no le agradaban estas personas y a mí también, suspiro- ...él argumento a los agentes la situación...tu madre también atestiguó...solo lo habían hecho para que tu madre recibiera ayuda médica...y aceptar que él era el padre...por lo que le solicitaron que si era así....debía partir lo antes posible...y no volver a ver a tu madre....ella recibiría la ayuda médica...pero él debería partir.

Para evitar que tu madre y tú no sufrieran ningún daño- ¿sufrir daño? Acaso mi concepción estaba prohibida, acaso no debía existir, esto me perturbo más de lo que creía. Eric me miro con dolor y repulsión- Sí Rayen...ellos querían que tú murieras- el horror en mi rostro era más evidente y ahora la sensación de rabia y angustia era mucho más fuerte.

Sus manos tocaron mi rostro, Eric estaba a mi lado, no sabía en qué minuto había cruzado la mesa, fue tan rápido. Su mirada era tan cálida, tan paternalista, de protección- nadie te hizo daño...mi padre arreglo todo...llego a un acuerdo con el jefe de la secta...le pidió a tu madre y a tu abuelo que se cambiaran el nombre...que se fuera lejos...que ni siquiera le contará a él donde estaba, que se escondiera, que fueran un fantasma. Él prometió que la encontraría, que él volvería por ella....que pasarían varios años...pero volvería...por ella... por su amor...por su corazón- ahora su voz volvía a tener ese sonido aterciopelado, el sonido que me agradaba, que me hacía sentir en calma.

-Fue muy doloroso para ambos...pero era la única opción...la amaba....nunca dejo de amarla...intentó en muchas ocasiones contactarla...pero no le fue permitido...y por el bien de ambas él no insistió...por lo que perdió todo contacto con tu madre y contigo...no sabes lo difícil que fue pasar todos estos años lejos de ti...de tu madre....a cada cierto tiempo recibía una carta con fotos y reseñas de tu vida y tu crecimiento....no sabes con que felicidad leía esas cartas....era lo que lo mantenían vivo...y lo hacían seguir a pesar de todo....él igual le escribía...cada mes de noviembre llegaba un carta para ella, ya que dentro del acuerdo el contacto debía ser el mínimo...fue muy doloroso, pero con ello pudo lograr que tú y tu madre tuvieran dinero constantemente...para evitar que preguntaras...tu madre trabajaba como cualquiera y solo sacaba dinero de la cuenta corriente para gastos esporádicos...es increíble...tu madre casi no toco el dinero...de eso solo me entere hace poco al ver el saldo de la cuenta....solo te puedo decir que eres muy rica...-rica...soy rica y no sabía...como mi mamá nunca dijo nada...sabía que le gustaba ahorrar...pero esto era ridículo.

-No lo puedo creer...éramos ricas y mi madre nunca dijo nada... ¡Porque no lo dijo!...¡Se podría haber salvado de su enfermedad!...¡Podría estar viva!- la rabia inundo mi cuerpo...unas lágrimas aparecieron en mis ojos. Como pudo jugar así con ella misma...sabiendo que tenía el dinero para un tratamiento, no hizo nada.

Nuevamente sentí una mano fría en mi rostro, esta vez no logre contenerme y caí en los brazos de Eric, él me acaricio por largo rato, sentía su cuerpo tenso, el también sufría.

No sé cuánto tiempo estuvimos abrazados, ni en qué momento mis lágrimas cesaron, el no dejo de acariciarme, después de un momento me sentí mucho mejor, por alguna razón mi pecho se sentía libre de esa presión y dolor, un sentimiento de calma me inundó. Eric me miro y acaricio mi rostro.

-¿Ya estas mejor?

-Sí - le dije aún sollozando

-No culpes a tu madre....su enfermedad era mucho más grave y silenciosa...si solo hubiera tenido algún síntoma o algún molestia habría hecho algo... ella te amaba...nunca te habría dejado sola.

Sus palabras me reconfortaron y alejaron esos sentimiento de rabia y culpa, en el fondo tenía razón, en ocasiones es imposible predecir lo que puede suceder, existen muchos males que nos asechan en nuestro interior, males que ni la ciencia, ni la religión pueden atacar, males aún más fuertes, ella sufría, siempre lo sentí sufría mucho, quizás en verdad llegó el momento en que deseaba descansar, uno no puede ser egoísta en ese sentido, muchas veces anhelamos que un ser querido este con nosotros, buscamos todos los medios para que se mantenga con nosotros, pero ¿en qué condiciones? Muy pocas veces nos detenemos a preguntar al otro si en verdad desea morir, si en verdad su alma y cuerpo consideran la muerte como un camino para dejar de sufrir, si han vivido una vida llena de sacrificios y de entrega a otros ¿no es justo que ellos deseen morir? Y si en verdad eso desean, somos nosotros lo suficientemente fuertes para dejarlos partir, para no seguir solicitando una se segunda opinión u otro tratamiento. Yo veía a mi madre sufrir y quizás en verdad su cuerpo no aguantó tanta pena y sucumbió, solo me reconforta saber que murió feliz, disfruto cada momento, cada segundo, ella me entregó su vida y me cuidó, gracias a ella crecí y fui feliz.

Algo cálido presionó mi pecho. Nuevamente volví al presente y le sonreí a Eric, ya la pena había acabado de torturarme y ya no estaba sola, lo tenía a él.

-Sí, mi querida Rayen, no estás sola...yo estaré a tu lado de ahora en adelante.

Luego de un rato salimos del restorán hacia mi casa, él se despidió cariñosamente de mí.

Al entrar, un dulce olor a rosas y lirios inundaba la sala, no me pregunte de donde venía ese olor, ni como la casa olía así, sólo me inunde de esa fragancia. Me recosté en el sofá y cerré mis ojos, la casa recordaba esa historia, recordaba la fragancia de mis padres, del amor.


CAPITULO III

PASEO POR EL BOSQUE


Es un día sábado, un día gris, con muchas nubes, Eric y yo quedamos de ir al parque a dar un paseo, aún no llega. Me he levantado temprano para preparar la comida para el paseo y buscar ropa adecuada dentro de mi gran closet de ropa roja, negra, blanco y purpura, curiosamente los únicos colores que uso.

La verdad estoy muy emocionada, sin duda era algo que deseaba mucho, espero que sea un buen paseo. Escucho un auto afuera.

Al bajar, Eric me esperaba en la cocina, vestía muy cómodo para la excursión. Note que su semblante era distinto hoy, se veía feliz, lleno de vida.

-Parece que despertaste con ánimo.

-Sí, creo que hoy será un gran día, además me agradan los bosques- sonrió- además el camino nos dará mucho tiempo para conversar.

Era verdad, a pesar que ya casi llevaba una semana con Eric, muy poco le había preguntado de su vida en Europa, solo me hablaba de sus viajes y los lugares que había conocido, pero no se ha que se dedica y si tiene alguien que le espera. ¿Quién es en verdad?

-Es verdad, tengo muchas preguntas para ti- tome mi mochila negra y mi botella con agua.

Nos acercamos al parque en su auto y empezamos el acenso, después de un rato dejamos el camino principal y tomamos algunos senderos alternativos por dentro de la vegetación.

Mi mente estaba muy tranquila y disfrutaba cada espacio. Creo que los bosques son asombrosos, salir a caminar fue la mejor idea, los bosques me calman, me dan energía, felicidad, confianza. Es maravilloso conocer lo que se esconde en una selva verde, sus sonidos, colores y secretos. Mi mente está en calma, se despeja y se olvida de todo. Gran parte de mi infancia la vive junto a un gran lago y los bosques, siempre he amado los bosques. En ellos siempre he buscado algo nuevo, nunca un bosque es igual a otro, todo puede ser nuevo y renovado, su forma y vegetación cambian, cuyo efecto te puede servir para renovarte por dentro, para meditar y seguir, una buena terapia.

Curiosamente durante el camino por el bosque, Eric se mantuvo muy callado, aunque se encontraba muy feliz cuando iniciamos la excursión, ahora se notaba algo preocupado, me daba la sensación de que estaba pensando en algo, que lo tenía muy sumergido en sus pensamientos. Por un momento me mantuve callada y solo me preocupe de disfrutar el paseo.

Después de un largo trecho, encontré el camino que estaba buscando.

-Hay un lugar muy bonito en éste bosque, un claro que espero que te guste

Eric me miro y sonrió complacido.

-Espero que pueda sacar unas buenas fotos

Solo en ese momento note que de su pequeño bolso saco una sofisticada cámara fotográfica, era muy parecida a las que usan los paparazis que fotografían a los famosos.

-No sabía que te gustara la fotografía- él sonrió

-Es un afinación que tengo desde hace años-dijo manteniendo su mirada en el camino- creo que la fotografía es fascinante, te permite descubrir belleza en situaciones inesperadas... o descubrir imágenes que dejamos pasar dentro de lo cotidiano-su semblante volvía a tener esa alegría de la mañana- las formas que el mundo posee son únicas, la fotografía te permite capturarlas, transformarlas y retratarlas...me agrada el poder rescatar la esencia de las cosas en mi cámara...tomo algo del mundo y le doy una nueva vida, la fotografía puede convertir una simple imagen en un bella obra de arte.

Eric en verdad era un hombre muy sensible, aunque en ocasiones me generaba miedo, era inevitable que fuera atrayente, oírle hablar con esa pasión de su hobbies favorito, sin duda me aportaba una parte muy linda de él.

-En verdad amas la fotografía

-No sólo la fotografía, he tenido la oportunidad de conocer todas las formas de arte, he disfrutado de la música, visitar galerías, obras de muchas epoas y estilos...cuando la vida te permite conocer esos mundos, esas formas, tu vida puede tener un sentido muy diferente...puedes en verdad disfrutar la vida.

- Es muy valioso lo que dices...creo que muchas veces las personas buscamos constantemente algo que nos de felicidad o que de algún modo nos otorgue esa estabilidad...y quizás nos olvidamos de cosas tan simples...tan insignificantes que nos pueden dar mucho más paz, como es tu caso, el oírte hablar de la fotografía me recuerda mi amor por el diseño de vestuario.

Por un momento Eric me miro con detenimiento, sin darme cuenta estaba confesando mi mayor hobbies.

-Enserio...no recuerdo que tu abuelo hablara de ello- sólo le sonreí

-La verdad no muchos saben esa fascinación, pero me agrada hacer vestimenta...pero no cualquiera...trajes de época o de fantasía-me sonreí- curiosamente alguien que le agrada algo lo gótico tiene que ingeniárselas para no seguir la misma moda del resto.

Nos reímos un rato.

Seguimos avanzando, nuevamente su semblante era serio y notaba que algo lo distraía, ahora la curiosidad hizo efecto. Esos cambios de ánimo ya me intrigaban.

-¿algo te preocupa?-Él me miro algo apenado, luego suavizo su rostro.

-La verdad sí... pienso como puedo contarte algo...es algo complicado de explicar... y el tiempo se me acaba.

-¿Contarme algo?

Eric me miró con dulzura

-Pero ahora no...decidí que te lo diría de a poco

La curiosidad me estaba matando. ¿Qué sería eso? Pero la verdad no le deseaba presionar.

-Bueno...entonces decidiste darme migajas en ves del pan de una vez.

Él sólo sonrió y me disparo con su mano. No presione, probablemente tenía que ver con su partida y quizás le complica que decisión tomaría yo. La verdad no me había detenido a ver eso, por alguna razón no deseaba que se fuera y para mí, ir con él era una opción muy difícil, dejar mi país no era fácil y menos dejar a mi abuelo. Me miro y dijo.

- No pienses ahora, yo tampoco lo hare.-sonrió-¿Una foto?- me mostro una sonrisa tan seductora que me fue imposible decirle que no.

Después de un largo camino por senderos ocultos, evitando los caminos principales, al fin llegamos al claro. Eric solo abrió la boca con un gran wow, ahora comprendía que estaba buscando. El claro estaba cubierto por bellas flores silvestres y muchos copihues que caían en cascadas desde un avellano, una espesa alfombra de helechos y pasto cubrían el lugar, todo envuelto por un bellísimo bosque de pinos que le daban un toque único con sus troncos oscuros.

Me acomode en un viejo árbol caído, mientras Eric se sentaba en una parte donde la hierba era más fina. Daba la impresión que era más cómodo donde estaba él, por lo que me aproxime y me senté a su lado, la hierba estaba húmeda, pero no me molesto. Había preparado unos panes con pate y jugo natural, por lo que me dispuse a comer algo. Eric no quiso nada, como siempre, por lo que comí sola.

Después del descanso, Eric tomo su cámara y empezó a fotografiar el lugar. Se fascino con unas rosas silvestres ocultas en un avellano, además de lo copihues que caían por docenas en el claro, dando un toque mágico.

-Siempre he pensado que los copihues es la flor de la sangre de los araucanos...quizás deba ser por algún poema que te hacían memorizar cuando era niña.

- La verdad...es que en Chile tienen varias historias con sangre...como es el caso de la Loica...cuyo pecho es rojo.

Eric tenía razón, sin pensarlo existían varias historias o relatos que tenían que ver con la asociación de la sangre con algunos seres de nuestra tierra. Se enfocó en una rosa más oscura que las otras, sonrió melancólico.

-Serena se verá muy complacida con estas fotografías

Era la primera vez que hablaba de otra persona. Eso me hizo pensar si tenía más familia, si tendría primos o tías que no conocía. Un sentimiento de entusiasmo me embargo. Pero también podría tener una amante o esposa. Se me apretó el pecho.

-¿Quién es Serena?- pregunte cautelosa.

-Bueno Serena es como mi hermana- dijo algo distraído

Esas eran muy buenas noticias, en verdad tenía más familia por conocer.

-¡En serio! Tengo más familia por conocer- dije con mayor entusiasmó- bueno media familia- apagando mi voz.

Eric dejo de tomar fotografías y me miro con agrado. Suspiro y note que su mirada era alegre, como si viera una oportunidad en lo que le dije.

-¿Quieres saber de mi familia en Europa?- usando un tono suave y volviendo a utilizar esa sonrisa seductora, ya sabía que no le podía decir que no.

-Claro...cuéntame por favor- su sonrisa fue muy amplia y se sentó cerca de mí.

-Bueno...como ya te dije Serena es como mi hermana, ella ha vivido conmigo desde hace años...ella es muy especial...tiene un aura mágica o algo así, es pintora, un alma creadora y vivaz-sonrió- te caería muy bien- yo también sonreí.

-Luego tenemos a Calisto...otra alma creadora, ella es escritora, bastante buena. También están mis amigos Lucas y Dmitry, inseparables, aunque son muy diferentes les une una amistad muy fuerte, muy divertidos, les encanta la música, son un buen dúo y si se les une Serena son aún mejores...

Después seguimos con Víctor y Constantino, ambos muy correctos y disciplinados, poseen un carácter muy especial, tienen mayores responsabilidades, son los mayores después de mí...-Volvió a sonreír con dulzura-...Pandora es muy amable, posee un gran amor por todos, ella es muy bella...- ahora su semblante había cambiado, como si algo lo frenará, algo que quizás no deseaba decirme-...Amelia....ella...bueno posee siempre un buen consejo cuando algo te aflige, una buena mujer....por otra parte tenemos a los mellizos Leonardo y Lea, ambos muy unidos, nunca se alejan el uno del otro, siempre han estado juntos, amantes de las tuercas y los aviones, buenos chicos, sinceros y valientes. Por último tenemos a Demian, el más joven y callado de todos, recto y perfeccionista, el mejor espadachín que conozco, posee una habilidad increíble con la espada- nuevamente su semblante cambiaba. Ahora era dulce como recordando un recuerdo agradable. Sin embargo, sus ojos expresaban cautela- Bueno la persona más importante de todas es Lady Catalina, mi tía...tu tía, la protectora de mi familia, ella me hizo parte de su familia, bellísima y sabía, compasiva y gentil, valiente y generosa, toda una dama, la mejor de todos.

Eric la describía con una pasión, con una gloría, ella debería de ser maravillosa pensé. Despampanante para generar esa sensación en mí hermano. Alguien muy especial sin duda. No obstante, su mirada me expresaba lo contrario, miedo. No le comente nada.

-Me gustaría conocerlos, conocer a las personas que te han acompañado, tu familia.

Su sonrisa fue tan paternal, como si viera ese momento en su mente. Yo junto a él y su familia, como un todo, manteniendo cerca a las personas que ama, a sus seres queridos.

-Es algo que deseo en verdad-sonrió y coloco su fría mano en mi rostro, mirándome dulcemente.

Era embriagadora su cercanía, su semblante, sus ojos, no me podía sentir así otra vez, en peligro y protegida a la vez, no podía creer que mi corazón latiera de una manera agobiante. Mi cuerpo deseaba su cercanía y por alguna extraña sensación sus labios . ¡Enferma! me gritaba mi conciencia ¡es tu hermano!

Aleje la vista de él.

No podía creer que mis sentimientos me atacarán de esa manera. Eric se apartó unos pasos de mí. Con un gran teatro y malabares saco su botella de plata, la misma que utilizó en el local de comida china, bebió un largo sorbo.

La curiosidad me asaltaba otra vez ¿Qué seria ese trago? No me había percatado, pero cada vez que bebía de la botella sus facciones cambiaban, su piel se volvía más delicada, más bella. Sus ojos brillaban más intensamente y su color negro se volvía atrayente. Sus labios tomaban un color rojo, carnosos, destacando aún más sus facciones, su rostro e imagen se iluminaban, como un renacer, se veía tan bello y al mismo tiempo tan siniestro.

Otra vez mis sentimientos me atacaban, deseaba su contacto, tocar esa piel, esos labios, pero no debía, era mi hermano y ese lazo acortaba cualquier deseo humano y carnal.

Por un momento note que mis mejillas se ruborizaban, debía buscar la manera de cambiar mis pensamientos. Pensé que podía ser un brebaje especial. Mi mente trabajaba en alguna opción, quizás era alguna pócima para la belleza y la atracción desenfrenada...loca. Quizás algún licor o bebida energizante...sí más probable...pero nada podía hacer eso, causar ese efecto ¿Cómo podría? Pero sin duda generaba algo.

-Eric...que es lo que tiene tu botella- dejando que mi curiosidad se presentará

Me miró serio, no con la picardía como antes, quizás no había sido una buena pregunta. Aun así, espere su respuesta.

-Podría decirte muchas cosas...podría inventar una buena mentira, pero si quiero decirte lo que tanto me cuesta...es mejor que te diga la verdad- su mirada seguía siendo seria- la verdad es que bebo sangre humana.

Eso no me lo esperaba. No tenía por qué burlarse de mí, era verdad que era media gótica y todo eso...pero no debía burlarse de mí, no de esa manera. No me pareció gracioso.

-Búrlate de mí nomás-dije algo furiosa. Me miro con cara de ofendido.

-Te estoy diciendo la verdad y no me crees.

-Para de jugar...que te cuesta decirme la verdad

-Te estoy diciendo la verdad

Ahora su mirada era seria. Por un momento me confundió su postura, esperaba mi reacción. Era imposible que le creyera ¿Por qué seguía con eso? Hice una mueca. Él me miro con incredulidad

-¿Qué?

-Te gusta jugar conmigo...sino quieres decirme la verdad sólo dilo.

Ya estaba enojada. Con una actitud infantil le saque la lengua en forma de defensa. Sonrió y me regalo una mirada de felicidad.

-Eres increíble...te digo la verdad y te enojas... tienes tu carácter.

Volvió a sus fotografías como que si no hubiera pasado nada.

Ya me había irritado bastante ¿Por qué me tomaba el pelo de esa manera? Me pare de donde estaba y camine hacia un árbol. Eric no me miró, ni dijo nada. Estaba anonadado por un bello árbol que tenía los primeros frutos de la temporada.

Era un árbol esplendido, muy grande. Un deseo de escalarlo me sedujo, las vista debía ser bellísima desde la copa. Mire hacia mi hermano que ahora se encontraba a 5 metros fotografiando unos pájaros.

¿Cómo no le oí alejarse de mí?

En fin, no me preocuparía de eso ahora. Empecé a evaluar de qué forma y lugar escalaria este inmenso árbol.

-Ten cuidado ese árbol tiene ramas muy viejas-Escuche decir a Eric.

Ahora estaba a tan solo 2 metros de mí fotografiando unas flores blancas.

¿Cómo era posible que ahora se encontrara tan cerca?

Me miró con alegría, levanto su mano y me saludo. Era increíble, de seguro esperaba que le preguntara como era que se desplazaba tan rápido. Para luego responder con la misma tontera de hace un rato. No le daría en el gusto. Siempre digna, pensé.

Empecé a escalar el árbol por el lado izquierdo, ya que se veían más ramas.

-¡Ten cuidado!...recuerda que la caída es muy larga

-¡Tengo experiencia en esto! -Le aclare.

Seguí mi escalada muy feliz. A medida que subía sopesaba las mejores ramas y formas de subir. El árbol era inmenso, viejo sin duda. Una gran gama de colores le cubrían, un musgo verde y pequeños helechos le adornaban en algunas partes, en especial en los espacios donde nacían otras ramas.

Luego de unos 10 minutos, ya estaba llegando a la copa. Un nido de pájaros llamo mi atención, el nido estaba compuesto por tres huevos de color gris con pecas negras. Me sostuve de una rama para poder verlo de más de cerca.

Paso tan rápido. En un lapso muy breve mi pie de deslizó de la rama y quede colgada. Únicamente me sostenía de mis brazos. La rama donde estaban mis pies, se tambaleaba a mi lado, imposibilitando que la volviera a alcanzar con mi pierna.

Estaba muy complicada, la rama más cercana estaba a un metro y medio, mis manos se resbalaban en la rama superior.

Pensé en gritarle a Eric en mi desesperación, pero se encontraba a 7 metros del suelo, era imposible que llegara tan rápido. Sus palabras resonaban en mi cabeza... "la caída es muy larga".

Trate de balancearme para saltar a la rama cercana.

Fue imposible. Mis manos se soltaron estrepitosamente.

Un fuerte grito manifestó mi horror. Unas manos frías sostuvieron mis muñecas. Con nerviosismo mire hacia ellas. Una sonrisa muy conocida me observaba.

-Te dije que había ramas muy viejas....bueno esa no lo era, creo que te inclinaste demasiado.

No dije nada. Él se preocupó que me sostuviera de otra rama. Mi cerebro trabajaba a mil para darle una respuesta a la situación.

¿Eric había subido el árbol? ¿Cómo podía pasar eso? Ni siquiera lo había llamado, como llego a mí tan rápido. Yo me había demorado cerca de 10 minutos en subir.

Estaba muy aturdida por todo y no tenía ganas de cabecearme buscando una solución. Le pregunte

-Eric... ¿Cómo llegaste tan rápido a ayudarme?

Él sonrió con picardía.

-Te lo dije hermanita...bebo sangre, eso me da algunas ventajas.

Una mezcla de sensaciones desagradables e irritación se apoderaron de mí. No sé qué si mis facciones se deformaron. Seguía burlándose de mí. Era increíble, seguía jugando conmigo. El dolor de mis muñecas me distrajo. Revise cada muñeca, no había ningún moretón. Como siempre. Nunca tenía cardenales aunque me golpeara fuerte.

Las dudas en mi cabeza no me dejaban tranquila. Necesitaba saber que había pasado. No recordaba que Eric hubiera subido conmigo o que viniera detrás de mí. Y menos que pasará sobre mí.

Por un momento sus palabras sonaban fuerte en mi cabeza..."bebo sangre". Y como antes, la irritación me dominaba. Sabía que eso era imposible, pero una leve duda me atormentaba...Tonta, sabes que algo no cuadra, pensó una parte de mí. La conectada con lo fantástico. La que solía reprimir. Mientras otra voz me decía...él solo juega contigo...él venía detrás de ti y sólo no lo viste...el árbol era muy grande y con ramas espesas. Sí, esa era la verdad.

-¡No puedo creer que te engañes a ti misma!- dijo mi hermano con algo de rabia.

-No te entiendo - dije confundida.

-¡Te he estado tratando de expresar lo que soy y no me crees!

-Para de decirme esas cosas- ahora mi tono era poco amable.

No espere a seguir la conversación. No podía seguir con esas cosas. ¡Tonta!... sabes que algo no cuadra, volvía a decir una parte de mí. La fantástica.

Inicié el descenso del árbol.

Eric se mantuvo en la rama en la que se había sentado. No dijo nada. Aunque tenía una gran confusión en mi cabeza, todavía sentía rabia. Quizás el hecho de creer que jugaba conmigo me obligaba a sentirme de esa manera. Irritada con él.

-¡Ten cuidado al bajar!- me gritaba Eric.

-No te preocupes ahora no me caigo

El descenso lo realice con cuidado. Me tome todo el tiempo del mundo. No deseaba caerme en verdad está vez.

Ya estaba llegando al final del árbol. Poder tocar suelo firme, me reconfortaba.

Sólo faltaban 2 ó 3 metros. Igual como en la copa del árbol, me resbale en una rama nuevamente. Pero logre sostenerme.

-¡Cuidado! Esas ramas si son viejas.

¡Eric estaba en la base del árbol!

La impresión me distrajo tanto que me resbale nuevamente. Esta vez no logre sostenerme. Caí de la rama. Mi brazo derecho alcanzo a golpearse en un tronco. Pronto tocaría al suelo y sería un buen golpe, aunque hubiera bastante hierba para amortiguar la caída. Dolería.

Eric me alcanzó antes de llegar al suelo. Atrapándome entre sus brazos.

-Te duele el brazo - dijo preocupado- Pude ver que te golpeaste en esa rama... ¿te duele?

No podía dejar de mirarlo. Estaba aturdida. ¿Cómo había llegado al suelo? No puede ser. Esto es algo irreal. No tiene lógica.

Mi parte fantástica saltaba de alegría y con burla me decía...te lo dije.

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CAPITULO IV 

DUELOS EN LA NOCHE


No hable en todo el camino. Solamente me enfoque en el dolor de mi brazo, sin fractura ni moretones y disminuido gracias a las acciones de Eric. Mi cabeza no dejaba de trabajar. Pensaba una y otra vez, en lo que había visto y experimentado. Ya no oía a la parte racional. Sólo la fantástica trataba de convencerme, de darme argumentos.

Mi hermano a mi lado no hablaba. Quizás no deseaba presionarme. Estaba feliz, relajado. Sin ninguna carga. Nada lo perturbaba como a mí. Me sentía confusa aún.

La negación en mi cabeza era potente, seguía presionando como un escudo. Fuerte. Impidiendo que venciera esa realidad, tan amable para mi todos estos años. Tan parte de mí, de mí ser, de mi alma. Todo en mí lo reflejaba. Mi ropa, mis ideas, mis gustos, mi música. Todo. Y ahora era incapaz de aceptarlo, de tocar tierra y ver que mis sueños eran verdaderos, reales. Era increíble, seguía siendo testaruda. Todo era nítido y claro. Aun así, era incapaz de aceptarlo....tonta. Volvía a decir mi mente.

Sin percatarme llegamos a casa. Nadie dijo nada. Bajamos del auto y entramos. Me dirigí a la cocina. Prepare un café con crema, necesitaba algo caliente, algo que me reconfortará.

Ya la noche había caído cerrada. Eric entro en la cocina, se había cambiado. Estaba completo vestido de negro. Un abrigo con varios botones destacaba su atlética figura. Sus ojos me miraban. Su rostro era cariñoso, amable. Por largo tiempo lo observe. Ahora podía creerlo, todo era verdad. Todo tomaba su lugar. Aquella palabra tomaba su forma. Fuerte sonaba en mi cabeza, me hacía sentir más tranquila, pero también ansiosa. Era perturbarte. Las mismas sensaciones que había experimentado, ahora tenían lógica y cuadraban. Ya no había confusión y podía decirlo en voz alta.

-Vampiro...eres un vampiro

Él sonrió y asistió. Se acercó hacia mí. Mi cuerpo se tensó. ¡Espera!...pensé. Era capaz de aceptar la verdad, pero no era tan fácil volver a tenerlo cerca de mí. La sensación de miedo era más fuerte. Note su tristeza y precaución.

-Lo siento...necesito tiempo...no es tan fácil

Enfoque mi mirada en la tasa de café. El silencio reinaba en la casa. Eric tampoco hizo ningún ruido. Tiempo, sólo necesitaba eso. Que mi mente asimilará todo, con calma.

El fuerte ladrido de los perros de mi manzana me estremeció. Haciendo que volteará el café. Mi hermano había cambiado su postura, se encontraba mirando por la ventana. Parecía algo tenso.

-Cámbiate de ropa...rápido- dijo muy serio y firme.

No sé porque le estaba obedeciendo. Pero subí a toda velocidad las escaleras. Entre en mi pieza. Una fría brisa entraba por la ventana. Me dirigí a mi closet, saqué unos pantalones escoceses, una polera con mangas largas y unas zapatillas negras. En menos de tres minutos me vestí.

Me sentía amenazada, como si algo estuviera allí, afuera. Asechando. Recordé la ventana abierta, cruce la habitación y cerré la ventana.

Con un fuerte estruendo Eric entro.

-Tenemos que irnos.

En un lapso muy corto llegamos a su auto. La noche estaba muy fría, una niebla poco espesa adornaba la calle. Estábamos en primavera, este clima no era muy común en esta época del año.

-Mierda....Entra al auto...rápido- dijo con voz de urgencia. Le obedecí.

-No salgas- Volvió a mirar hacia la calle.

-Eric... ¿Qué pasa?- intente saber. Me entrego un papel y las llaves del auto.

-Cuando te diga que huyas...debes salir a toda velocidad, en el papel hay una dirección, ve a ese lugar lo más rápido que puedas.

-¿Qué pasa? No entiendo- Insistí.

-No dejes que te lleven...no importa lo que veas...no dejes que te lleven

Fue lo único que logre oír y cerró la puerta.

Mi hermano se sitúo delante del auto, me dio la espalda, estaba rígido. Dirigí mi mirada hacía el lugar donde él miraba. Primero dirigió su mirada hacía la calle que había hacia nuestra izquierda, pero luego se inclinó a la calle de enfrente. La avenida principal. Observe que las luces de las iluminarias estaban fallando, parpadeaban. El fuerte sonido de los perros no cesaba, se hacía más fuerte. El temor poco a poco me gobernaba ¿Qué estaba pasando?

Los ladridos empezaron a disminuir. Empecé a sentir frio, mi cuerpo se sentía vulnerable. Sabía que algo se acercaba, estaba allí. Y se aproximaba lentamente.

-¿Quién está ahí-dije para mí.

Las luces de la calle se están apagando lentamente. Los ladridos ya no se oían. La niebla era un poco más espesa. Silencio, todo era tétrico, como una visión de un libro de terror. Una leve brisa nos golpeó.

Frío, sentía mucho frío.

Observe que Eric sacaba algo de su abrigo. No lograba distinguir que era, era de color negro, como un espada. La sostuvo con ambas manos y la coloco frente a su pecho. Yo estaba muy asustada. Recordé sus órdenes y coloque la llave en el contacto, lista a cualquier orden de mi hermano.

La incertidumbre era agobiante, sabía que algo había en esa espesa oscuridad, algo que Eric esperaba. Algo que se acercaba. Al que venía por nosotros.

El silencio de la calle era desesperante, pero trate de mantenerme quieta... y a pesar del miedo, alerta.

La rápida reacción de Eric le permitió esquivar unas pequeñas dagas, algunas golpearon el auto. Había desenvainado, ahora podía ver que era. Una katana.

Pude diferenciar unas sombras en la calle. Mi piel se erizó. La niebla dejaba ver algo en ella. Eran tres formas humanas...o al menos eso creía.

Con gran velocidad estas formas se dirigieron a Eric. Solo escuche el golpe de los aceros. Levante más la vista, mi hermano peleaba con tres personas vestidas de color rojo sangre. Por lo que podía distinguir se trataba de dos hombres y una mujer, le atacaban con mucha fiereza y habilidad. Uno era alto de pelo negro y tés morena, usaba una espada corta. El segundo era más bajo, de cabello rojo, parecía como electrizado, ya que tenía un cabello espeso y muy puntiagudo, usaba una espada curvada. La mujer tenía una figura muy esbelta, su cabello era muy rubio y largo, ella usaba dos sables cortas.

La pelea es feroz, logre apreciar la habilidad y fuerza de mi hermano. No sólo peleaba con los tres, les podía herir con facilidad. Sus movimientos eran muy veloces y fluidos. Sus adversarios se veían muy complicados, arremetían contra él, una y otra vez sin lograr herirle. Se detuvieron unos instantes.

-Qué les pasa... ¿se cansaron?- decía Eric con un tono de burla- mi sangre es muy sabrosa.

Me reí.

Con un gran gruñido los dos varones volvieron a atacar.

Fue en ese lapso, que pude prestar atención a la mujer de pelo rubio. Sus ojos me miraban y se dirigían hacia donde estaba.

No sabía qué hacer, no tenía ninguna arma para defenderme. No dejes que te lleven. Me había dicho Eric y no pensaba desobedecerle, encendí el auto lo más rápido que pude. Ella estaba muy cerca, aunque el combate los había alejado del auto, no estaban a más de 3 ó 4 metros.

Levante la vista. Allí frente al auto, sus ojos me miraban divertidos. Me sonrió y estuve segura de ver unos afilados colmillos, pronto seria su presa. Obvio, de seguro sería una presa fácil, sólo era una humana que intentaba escapar.

Pero sorpresa, la humana no se daría por vencida tan fácil. De algo me podían servir los miles de libros de vampiros que me había leído, también hay humanos que sobreviven y se escapan de ellos, además de matar a más de uno. Arróllala...me sugirió mi cabeza. Ahora yo sonreía, por dentro, claro.

Moví un poco el auto para tomar velocidad. Ella me miró furiosa, pero luego se relajó y sonrió malévolamente. Sabía cuál sería mi movimiento.

-¡Maldita puta!- chille.

Mi mente, sólo reacciono. Apreté el acelerador con fuerza. Los neumáticos rechinaron en la parte trasera.

El auto se dirigía a toda velocidad.

Estaba a punto de arrollarla.

En ese instante, logre divisar que una de las espadas se dirigía hacia el cuello de mi atacante, desprendiendo su cabeza de su cuerpo. Me fue imposible frenar antes, por lo que arrolle su cuerpo antes de que callera. Sangre negra se derramo en la parte izquierda del mercedes.

Suspire. Bueno, al menos cumplí mi cometido...la arrolle... como podía pensar en eso ahora.

Mire hacia mi hermano con urgencia.

Mejor no debería a ver volteado. Que horrible panorama, mi hermano junto a los cuerpos de tres desconocidos. Su mirada era siniestra, sus ojos estaban dilatados y me penetraban. Miedo recorría mi cuerpo al verlo. Sin dejar de mirarme, sacaba una espada desde el pecho del chico de cabello rojo. Lamió su mano cubierta de sangre mirando hacia sus víctimas.

Un intenso frío recorrió mi cuerpo. Sentía mi cuerpo temblar, un sentimiento de incertidumbre se apoderaba de mí. Todas esas sensaciones, provocaron una presión en el pecho, que no me dejaba respirar. Al fin mi cuerpo reaccionaba a lo sucedido, la adrenalina estaba dejando mi cuerpo, la situación tomaba forma en mi cerebro. Había visto como tres personas...no, no lo eran....vampiros...sí vampiros...fueron asesinados por mi hermano. Coloque mi cabeza entre mis brazos. Mi respiración era rápida y pesada. Cálmate, me decía. Todo estará bien, todo acabo. Seguía respirando agitadamente. Poco a poco mis respiraciones de calmaron.

Levante la vista. Todo estaba como antes, no había niebla, las luces de la calle estaban encendidas y no parpadeaban. Los cuerpos ya no estaban, la sangre había sido limpiada.

¿Qué sucedió? ¿Dónde están, donde está Eric? El fuerte sonido del portamaletas me estremeció.

-Deberías dejar que maneje yo- le oí decir en la ventana del conductor.

Le miraba algo asustada, todavía me sentía confusa por todo. Mi respiración se volvió nuevamente rápida y pesada.

Aún dentro del auto, me moví con dificultad hacia el asiento del copiloto. Eric entro, ya no usaba el abrigo de antes, pero seguía vistiendo de negro.

-¿Estas bien?- Asistí con la cabeza.-Lamento que vieras eso.

-Ssí...yo también- mi voz sonaba tímida

Mi cuerpo temblaba entero y me preguntaba en que momento entraría en shock, mi mente no pensaba con claridad, sólo pensaba en lo que había visto y en lo que había hecho.

El auto empezó a andar, mi vista estaba fija en el frente, estaba algo ida.

El auto doblo en una esquina. Sentí su mano fría en mi mejilla, mi vista se empezó a nublar. Al fin mi cuerpo entraba en shock, pensé.

-Descansa el viaje es muy largo-

Decía una suave voz mientras entraba en las sombras... y ya no supe más.

GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA...NO OLVIDES PUBLICITARLA..MAÑANA SUBIRE EL SIGUIENTE CAPITULO CERCA DE MEDIA NOCHE....AYUDA A MI CAMPAÑA NO MAS IMPUESTOS A LOS LIBROS....

RAYEN  DEJARA SU BELLO CONCEPCIÓN...CONOCERA SU ORIGEN Y NATURALEZA....NO TE LO PIERDAS.


CAPITULO V 

DHAMPIRO

CAPITULO V

DHAMPIRO

Una fuerte lluvia me despertó. Estaba tirada en unas escaleras. Una tormenta cubría las calles de la cuidad. El agua cubría mis ropas.

No reconozco el lugar. Suenas unas campanas. Unas palomas vuelas desde lo alto, huyen del sonido que retumba en los edificios y la paredes del gran monumento que está frente a mí. Una iglesia.

La tormenta se vuelve más fuerte. Estoy empapada. No importa, el agua corre por mi piel, suave, delicada, como una caricia. No me molesta la lluvia, me relaja.

La noche cae, la cuidad se vuelve más tétrica. Ya no hay personas en las calles. Un sentimiento de vulnerabilidad me agobia. ¡No estas segura! Me dice la voz de un niño. ¡Refúgiate... pronto! Mire en todas direcciones buscando a la persona que me hablaba. Vienen por ti.... ¡Escóndete! Volvió a decir.

Observo hacia las calles, una niebla cubre la cuidad, de la misma forma que cubría las calles junto a mi casa.

Pero esta niebla era distinta. Está niebla tiene forma de manos y de lobos que se dirigen hacia mí. ¡Vienen por ti! Vuelve a anunciar la voz.

La inseguridad me agobia. Mi cuerpo se encuentra en alerta, mis músculos contraídos y mi respiración agitada. Veo personas en las sombras, ojos rojos llenos de ira. ¡Huye! Vuelve a decirme la voz con urgencia.

Me dirijo a la entrada de la iglesia, debo huir.

Golpeo las enormes puertas, mis manos chocan una y otra vez con las cruces talladas. Grito lo más alto que puedo, pero no oigo mi voz. Quiero entrar, están muy cerca. Miró hacia atrás, están por darme alcance.

Uso toda mi fuerza.

Logró abrir las puertas y entro con algo de dificultad, mis manos están ensangrentadas. Con mucho esfuerzo cierro las puertas. Ahora mis brazos están sangrando ¡Que pasa!

Veo el altar a lo lejos, fuertemente iluminado. Camino torpemente, no dejo de sangrar, mi pánico se apodera de mí, veo mi cuerpo sangra completo, mis ropas están teñidas de rojo. Intento gritar desesperada, pero mi voz no se oye.

- Vuelve de la sombras- oigo decir a una voz masculina, un voz conocida- nadie te lastimara...vuelve...

Busco la voz por todos lados.

- Vuelve...

Las imágenes se desvanecen. Todo se vuelve confuso.

- Olvida los senderos ocultos y regresa...regresa a los seres que te aman....vuelve

Una mano fría toca mi frente, ya no hay sangre, ni desesperación, sólo silencio. El tacto me reconforta, un dulce olor a lirios me devuelve la calma.

Muy lentamente abrí mis ojos.

Eric me miraba con dulzura. Acaricio mi rostro, su contacto me consuela tiernamente.

-No temas, estas a salvo- dijo con una cálida sonrisa.

Le sonreí. Dejándome envolver por su rostro.

Como un relámpago, las imágenes de mi sueño me atacaron y el miedo me ataca.

Me levanto y lo abrazo con todas mis fuerzas, como una niña pequeña. Su aroma me calma, ese bello olor a lirios. Dulce.

-No me dejes sola- Sollocé.

-En ningún momento- Me acaricia el pelo y me arropa.

Estaba protegida, sus brazos, su cercanía me daba protección. Glorioso consuelo a mi alma atormentada, como un poema que toca al espectro. Cariño, sólo eso.

Él te salvo, pensé en mi interior. Estuvo contigo y me salvo de esa mujer rubia que intento atacarte. Lucho con tres desconocidos para protegerte.

Pensé en esa situación, era real o un sueño, un horrible sueño. Tenía tantas preguntas, tanto que interrogar. No sabía dónde iniciar, como preguntar, como había pasado todo, como mi hermano podía ser un vampiro.

En ese minuto las palabras cobraron vida. ¿Éste ser siniestro es mi hermano? Un ser que vive de la sangre de otros, que vive de consumir y devorar la vida de otros. Es un ser de las tinieblas, muy arraigado en mi vida, un ser del que he disfrutado sus historias y misterios. Y junto ahora, estaba siendo reconfortada por uno. ¡Cuidado!. Dijo una voz en mi cabeza.

Empecé a templar, aunque no sentía miedo, mi cuerpo estaba templando.

¡Debes protegerte de él! Volvía de decir la voz, una voz de supervivencia.

Me aleje rápidamente.

-No te dañare- dijo con un tono calmado y suave- te contare todo, responderé todas tus dudas- Mirando a mis ojos y tomando mi mano- sabrás todo lo que tienes que saber.

Se acercó a la mesita junto a la gran cama. Vertió agua en una elegante copa.

-Necesitas hidratarte- bebí con nerviosismo.

No había tomado atención al cuarto. Una amplia habitación sin ventanas. Colores pasteles y rojos la adornaban. No había luz eléctrica, centenares de velas puestas en bellos candelabros la iluminaban. Antiguos muebles y cuadros con marcos de oro le daban un toque de elegancia y dignidad. Variados jarrones con lirios blancos le daban un aroma especial al lugar. Todo parecía haber ser sido colocado con sumo cuidado. Una armonía de formas, le otorgaban un toque de solemnidad y un descansó a la vista.

- ¿Dónde estoy?

- Estas en un lugar seguro- Sostuvo mi mirada un momento - Estas fuera de tu país.

- ¿Cómo?... ¿Dónde estoy?- dije histérica.

- Tranquila... por favor tranquilízate- dijo usando un tono muy suave, persuasivo.

Intente calmarme, respirar hondo, necesitaba serenarme.

- Estas en Europa...- dijo al cabo de un rato- específicamente en el noroeste de Dinamarca....en la Isla Ereticy.

-¡Dinamarca! -

No lo podía creer, como había llegado acá, ni siquiera tenía pasaporte y menos había decidido dejar mi país. Como pude salir así tan fácil, dejando todo, dejando a mi abuelo solo. ¡Mi abuelo!

El fuerte rechinar de la puerta me sobresalto. Una conocida figura apareció en el umbral.

-¡Abuelito!

Corrí hacia él. Un fuerte abrazo me otorgo su suave olor a agua de colonia y ropa recién lavada. Su rostro alargado, arrugado y su pelo corto muy canoso me aseguro que su presencia era real.

-Tranquila cariño, estas a salvo.

Sus palabras lentas y desgastadas me dieron la certeza de que era en verdad él.

-Todo está bien mi dama. El señor Eric te ha salvado a tiempo.

Estaba muy feliz de que estuviera conmigo, de que no lo había dejado sólo sin ninguna respuesta. Pero algo me inquietaba.

¿Mi abuelo le agradecía a Eric? ¿Acaso él sabía lo que era en verdad? Y le decía "señor", no comprendía nada, ¿Por qué me decía "mi dama"?

-¿Qué pasa? No entiendo...Abuelo tu sabes lo que... es Eric... ¿Por qué le llamas "señor"?...y que es eso de "dama"

Él me miró con tristeza y nerviosismo, como si hubiera hecho algo malo.

Me sorprendí. Al mirarlo con más detenimiento, note que usaba ropa de servicio, vestía como un mayordomo de películas antiguas.

-Abuelo... ¿Por qué tienes esa ropa?

Él me sonrío cálidamente y miro a Eric como disculpándose.

-Eduardo...te dije que no te cambiaras todavía...Rayen debe oír todo antes de cualquier cosa.

Decía Eric desde un costado de la habitación.

¿Qué debía oír? Acaso había más cosas de las que debía enterarme, más secretos sobre mi familia y mi existencia. Que más que tener un hermano vampiro, que más podría haber.

-¿Qué pasa?- dije con urgencia- Díganme todo lo que pasa...ya estoy acostumbrándome a las noticias extrañas y todo eso....sólo quiero saber la verdad- mi voz sonaba firme.

- Por supuesto que debes saber todo...es tu derecho...no te lo negaría- me asegura mi abuelo- pero antes...debes comer algo...estas muy agotada.- su tono de voz era suave y sereno.

Mi abuelo fue a la puerta y trajo un carrito con muchas bandejas con amplias tapas de plata, todo parecía muy elegante. Un bello florero con un lirio blanco la decoraba.

- No tengo hambre- dije algo enojada y volví a sentarme en la cama.

- Mi querida Rayen...es mejor que comas algo...necesitas alimentarte y recuperar fuerzas- Dijo mi abuelo con tono angustiado.

- No tengo hambre- dije siendo terca.

La fría mano de Eric me sobresalto, palpo mi mejilla con delicadeza. Me estremeció la frialdad de su piel. Pensaba persuadirlo de que no deseaba comer, pero su rostro era como de mediodía, alegre y muy iluminado.

Lo contemple por un breve tiempo, nuevamente los sentimientos de temor y alegría me envidian. Me sonrió.

En ese instante, un amplio deseo de comer me embargo, como si no hubiera comido hace mucho. Mi abuelo levanto las tapas de las bandejas. Sopa, pavo asado con verduras, ensalada, jugo y leche con chocolate. El olor de la comida hizo que mi boca salivara. Tenía mucha hambre.

- Creo que tienen razón- dije como quien no quiere la cosa- Además lo que venga después...puede ser sobrellevado mejor con un estómago lleno- acercando la bandeja hacia mí.

Con un gran suspiro de satisfacción inicie mi degustación, por no decir devorar. Comía como si el mundo se fuera acabar. Todo estaba delicioso y mi hambre era insaciable. Comí todo lo del carrito.

Eric se sentó en un bello sillón de cuero negro con bordes de madera, el amplio respaldo le daba un toque como de trono. Estaba serio y al parecer reflexionado con un lirio en sus manos. No dijo nada cuando mi abuelo se fue y yo me quede mirándolo.

Un largo silencio ocupo el espacio de la habitación. Volví a acostarme, ya que sentía algo de frío aunque la habitación parecía estar calefaccionada.

No quería iniciar las peguntas, él me miraba serio. Por un momento pensé en preguntar primero, pero preferí esperar a ver que me decía.

-Ya sabes que soy un vampiro- Comenzó a decir con un tono serio- Además sabes que somos... hermanos eso es lo que sabes.

Asistí.

Se levantó de su sillón.

-Mi nombre es... Sir Eric Alexander Sanguinetti de Boromeo, soy un vampiro desde hace más de 600 años, soy tu hermano y tu protector- se inclinó con una mano en el corazón, haciendo una reverencia.

Me sentí alagada por su protocolo. Pero una breve punzada de dolor apretó mi pecho. La esperanza de que no fuera mi hermano se desvanecía.

Volvió a sentarse. Sus manos en los bordes del sillón y su porte mundano, le daban un aire de distinción.

- Mi querida Rayen- usando un tono relajado, continuo- Sin duda, hay muchas cosas más... de las que te debes enterar y que debes saber. Tanto de nuestro padre, de esté mundo... y de mí.

...Para iniciar quiero que sepas que somos hermanos en verdad...medios hermanos a decir verdad...pero de diferente especie....tu madre fue humana, la mía no. Mi padre, nuestro padre...no era humano. Él era un vampiro antiguo...

Eso me tomo con la guardia baja, mi padre era un vampiro.

- No puede ser...como que mi papá era un vampiro.

- Así es...tu madre nunca hablo de él, como podía... ella sabía quién era tu padre, siempre lo supo. Quizás por ello nunca objeto tu fascinación por los vampiros...- sonrió.

... Nuestro padre se llamaba Lord Marcus Alucard Vittorio Sanguinetti...un vampiro muy antiguo y muy poderoso...

...Él murió un mes antes de que yo fuera a visitarte, sólo unos días después de la muerte de tu madre...

Esa noticia me entristeció mucho, aunque no lo conocí, él había dejado de existir al poco tiempo de morir mi madre.

...Siempre amó a tu madre...no lo culpo...es difícil para nosotros el amor, no es algo fácil de encontrar... vivimos en un mundo de constantes intrigas y atrocidades que suelen destruir el nacimiento de un sentimiento real... Sin embargo, desde el día que él la conoció, su vida tuvo un cambio insospechado...si sólo le hubieras visto como hablaba de ella...

...No te niego que para mí era algo nuevo, no es muy común ver a un vampiro enamorado y menos a uno como él... El amor es algo casi desconocido para nosotros...nuestra soledad interior no suele tener un consuelo a través de los años, existen muchas cosas que terminan destruyendo esos deseos humanos. Eric se mantuvo en silencio. Hable al fin.

- Mi mama nunca hablaba de mi padre...sólo decía que él siempre olía a lirios-

Era extraño recordar cosas así. Siempre crecí sin un padre, sin esa figura, nunca lo necesite y ahora empezaba a saber un poco más de quien era él en verdad.

Eric saco una fotografía de su chaqueta, me la entrego.

Una joven pareja me observaba. Una hermosa y esbelta morena vestida de purpura me sonreía. A su lado, un hombre joven, pero de facciones muy maduras, también sonreía. Él era alto, de tez muy blanca, pálida en verdad, con hermosos ojos azules y un rizado cabello castaño claro. Su abrazo y sus manos entrelazadas formaban un círculo.

-Mis padres...pero ¿Cómo es posible? ¿Cómo un vampiro se une con una humana?...como eso puede ser posible...no somos su comida.

-Bueno me imagino que has leído o escuchado leyendas sobres íncubos - Sus labios se curvaron en una sonrisa.

-Bueno sí....oh...ya entiendo- Ya comprendía en parte mi origen.

-La verdad es que este tipo de uniones no son tan frecuentes en esta época...en el pasado era muy común. Actualmente es romper una regla del inframundo...al quedar tu madre embarazada las cosas se complicaron.

- ¿Los agentes?- Inclino su cabeza en forma de confirmación.

-Él tuvo que dejarla, no era posible tenerla cerca...la regla sobre este tipo de uniones son muy complejas....la regla dice que "todo fruto de uniones de vampiros con humanos, debe ser llevado al clan y ser criado en el inframundo hasta su despertar"- cerro sus ojos con dolor- No podía separarte de tu madre, además ella había sobrevivido al parto...siempre la madre muere por el veneno del recién nacido, ella resistió, aunque le dejo terribles complicaciones de salud...

...mi padre logro llegar a un acuerdo con el jefe del clan, te quedarías bajo la custodia de tu madre hasta tu despertar. No tendrías contacto con tu padre hasta que despertaras y tu madre estaba obligada mantener el secreto. De lo contrario serian asesinadas. Sé que suena tétrico o macabro, pero éste mundo es muy rígido y severo.

-No me asusta...al contrario...de algún modo lo comprendo...al parecer mi mamá me entreno bien... - sonreí- ...es curioso...ahora comprendo sus regalos, siempre tenían que ver con vampiros o seres ocultos, ella siempre motivo mi gusto por los vampiros...- Medite sus palabras un rato-...antes mencionabas algo sobre un Clan... ¿Qué es eso? ¿Tu secta?- me ruborice- ....perdona que me distraiga con eso, pero la verdad me incomoda seguir hablando de mis padres- la verdad me dolía seguir hablando de ellos, necesitaba cambiar el tema.

- Lo comprendo...sé que es difícil para ti, cuando en verdad desees hablar ... me preguntas- Asistí con una sonrisa-....bueno respecto a tu pregunta, los clanes son una especie de casa a la que perteneces, comúnmente conocidos como aquelarres...la palabra siempre fue asociada a seres de la oscuridad, pero es mejor decir Clan... En definitiva los vampiros pertenecemos a un clan al convertirnos o desde nuestro nacimiento, como es mi caso, el clan nos liga nuestro creador o padre. El clan otorga todo lo que necesitas, principalmente protección, bienestar y bueno...alimento.

-Suena como algo medieval- Dije en broma.

- De hecho fue impuesto durante la Edad Media- se sonrió un momento con mi comentario asertivo.

-Eso es increíble.

Al pensar de mejor manera las cosas, recordé que muchas de las historias sobre vampiros tuvieron su auge durante esa época.

-La verdad es que las constantes historias y epidemias vampíricas de la época, nos obligaron a ordenar un poco el corral. Además esto permitía un grado de control de la población, incluyendo otras necesidades que fue imperioso atender.

¿Control de natalidad? ¿Vampiros que controlan su población? Sin duda era algo bastante adelantado y responsable de su parte.

-No se supone que los vampiros son inmortales... ¿Cómo es posible que pudieras matar a esos tres frente a mi casa?

- Es verdad que somos inmortales, pero si podemos morir. La verdad es que nos regeneramos con facilidad, pero en forma lenta. No nos sucede nada con objetos cristianos o agua bendita...de hecho podemos entrar en una iglesia...Sólo la plata nos hiere. Debes atacar el corazón o cortar la cabeza- indicando con su mano derecha- Podemos vivir por muchos años, un buen entrenamiento nos puede proteger de un ataque- sonrió con malicia-...éste mundo es muy peligroso...pero no quiere decir que no sea entretenido...

Moví mis manos a mi boca. Señale con mis manos a mis dientes.

...Ah... los colmillos!....solo aparecen cuando nos alimentamos o cuando hay un combate. La adrenalina los activa... lo bueno es que ya no debemos atacar a nuestro alimento....no en nuestro clan...- Levanto su botella de plata. Eso me causo risa.

-Lo entiendo...me decías la verdad...perdona

-Perdonada... con los años mi especie empezó hacer civilizada, si se puede decir de esa manera. Además, esto nos permitía mantenernos en el anonimato, lo que nos daba libertades...

... Con los años fue imperioso tener humanos que nos dieran nuestro alimento en forma voluntaria, sin tener que recurrir al salvajismo. Algunos humanos accedieron, creándose las Casas de Servicios o Familias de Servidumbre.

-¿Mi abuelo?

-Correcto...son familias que por deseo personal están al servicio de algún clan. Nosotros a cambio les otorgamos protección y bienestar económico. Aunque hay que reconocer que han existido...accidentes... existen ocasiones en que atacamos a los humanos. Pero quienes lo hacen son duramente castigados.

No me sorprendía, más que mal somos su comida, porque no podrían caer victimas de sus instintos. Así como nosotros podemos caer en un vicio.

Eric se acercó hacia mí, se sentó a mi lado. La luz de las velas le otorgaba un tono muy bello a su piel, su cabello armoniosamente desordenado, caía en los costados de su rostro. Sus ojos negros me hipnotizaron, la misma presión en el pecho de cuando lo conocí. No podía sentirme así, no por mi hermano, pero me era agobiante la sensación.

Su mano fría toco mi rostro con ternura, acariciando el contorno de mi rostro. Sostuvo mi mirada por un breve momento. Sonrió sin ganas.

- Rayen...- suspiro y cerro sus ojos un instante-....creo que debemos ocuparnos de otra cosa ahora

Lo mire confundida.

-¿Acaso no te preguntas que eres en verdad?

-¿Qué quieres decir?

-Hace un rato te hable que las uniones de vampiros y humanos deben estar en el clan hasta su despertar-Dijo con tono serio. Tomo mi brazo derecho, lo volteó para ver mis venas- Tu sangre está cambiando.

-¿Qué quieres decir?- dije con miedo.

- Las uniones de vampiros y humanos se mantiene humanos hasta que logran la madures total. Entre los 20 a los 23 años, cuando su cuerpo está ya formado, se empiezan a activar sus genes vampíricos- contuvo su aliento-...se produce una transformación en tu cuerpo, tanto interna, como externamente. Tu sangre cambia.

Toco mi frente.

-¿Has notado que cada vez duermes menos o que tienes mucho calor, pero no sudas nada?...- Asistí -...Eso quiere decir que tu cuerpo está despertando. Tus genes inmortales se están activando y mezclando definitivamente con tu sangre humana.

Eso me abrumo, pero al mismo tiempo me lleno de júbilo. Como no lo había visto antes, si mi padre fue un vampiro era lógico que me volviera un vampiro, un ser del inframundo, un ser que viviría de la noche. Ya no tendría que creer que era una vampira, ya no tendría que hacer que mi mente luchara con la realidad, con la razón, no tendría que imaginar cómo era. Seria real.

- Me convertiré en vampiro- Dije animada.

Eric sonrió levemente, tomo mi mano.

- No Rayen...no serás un vampiro como yo.

- No - dije con tristeza.

Acomodo mi cabello que cubría parte de mi rostro.

-Tú perteneces a otra especie....una mezcla de ambas razas...humano y vampiro...tú serás otro ser de la noche... al que nombran como Dhampiro y ya vas a despertar.

.GRACIAS POR SEGUIR MI HISTORIA....PRONTO RAYEN DESPERTARÁ Y NO ES NADA FÁCIL....MUCHAS COMPLICACIONES TIENE EL PROCESO...NO TE LO PIERDAS...

CAPITULO VI

SANGRE Y ESPECIES

-¿Dhampiro?

-Sí...Dhampiro...un ser que nace de la unión de ambas especies. El cual mantiene características humanas y adquiere otras vampíricas.

No podía creer que me convertiría en un nuevo ser, algo distinto a lo que ya era, una simple humana. Mi forma cambiaría, mi ser cambiaría, sería un ser de la noche, un ser del inframundo, mi parte fantástica estaba en la gloria. Pero... ¿Qué cambios tendría?

-¿Qué es en verdad un Dhampiro?... ¿en qué me convertiré?

Mi hermano volvió a su asiento.

-Eres una mezcla...la unión de dos especies muy distinta, aunque poseen muchas similitudes, adquirirás algunas condiciones vampíricas y perderás otras condiciones humanas....- me observo unos instantes -

...en nuestro mundo... han existido muy pocos dhampiros...usualmente son matados al nacimiento por los humanos, ya que creen que son demonios...y aún más complicado...hace muchos años que no vemos un despertar.

-¿Despertar?

- Bueno existen dhampiros que nacen con esa condición, nacen con su genética unida. Tú fuiste dormida por así decirlo...en otras palabras tus genes vampíricos fueron retenidos, suprimidos. Es algo que ocurre muy rara vez...la sangre de mi padre es muy poderosa, fue esa condición la que te permitió que vivieras como humana por algunos años...seguías siendo dhampira pero no se manifestaba tu condición, tu propio cuerpo suprimió tus habilidades e instintos... según nuestros datos, en estos casos los genes se manifiestan entre los 20 a 23 años... el último registro de un despertar exitoso tiene data de hace 800 años...

-¿Cómo eso de exitoso?

- El cambio es muy doloroso para la persona....tu sangre completa cambia...tu cuerpo cambia...no es como convertir a un humano en vampiro, en tu caso, tú estás cambiando, tu sangre humana, uniendo tus genes, los genes vampíricos, tu cuerpo debe asimilar ese cambio. No sabemos el tipo de habilidades vampíricas adquirirás y cuales humanas perderás...eso sólo lo sabremos posterior al cambio. Ninguno es igual a otro...

Tener algo de ambos mundos. Ser un ser único que viene de la unión de dos razas. ¿Pero cómo sería el proceso? Eric señalaba que algunos sobrevivían y otros no. Eso me estremecía un poco, pero era irremediable al parecer. Debía ser valiente, ya nada sería como antes. Tendría un cambio no sólo físico, también era un buen momento para cambiar como persona, crecer si esa es la palabra, dar un nuevo paso.

-¿Estas bien?- inquirió con cuidado.

-Sí...sólo me doy cuenta de lo importante que es esto, de lo transcendental que será para mi vida, de cómo todo lo que he vivido y lo que he soñado... hoy se cumple...de cómo sin saberlo era parte de ese mundo...tanto soñaba y admiraba...de que lo que había imaginado, ahora se está volviendo real...y más aún...nunca pensé que en mis venas había sangre de vampiro.

-Tienes suerte de saberlo...existen muchas personas que llevan en sus venas sangre de vampiro...desde épocas remotas ambas especies se han mezclado y han convivido...aunque ustedes sean nuestra comida, también ha sido una parte importante de nuestra existencia...lo de tus padres no es algo común....pero por lo que he leído y oído, antiguamente existían alianzas entre ambas especies. Estas uniones provocaron que muchos humanos hoy tengan genes vampíricos...

...quizás muchas veces te preguntabas porque eras más rápida que tus compañeros en deportes...o porque nunca te quebraste un hueso...o quizás muchas otras habilidades psíquicas o físicas que no has conocido o explotado...existen muchos descendientes humanos de vampiros, los cuales desconocen su origen....por desgracia estas uniones no fueron muy bien vistas con los años, hasta convertirse en uniones prohibidas. Muchos rechazados y vistos como seres paranormales.

-¿Por qué?

- Estas uniones no sólo acarreaban historias de amores prohibidos o amantes ocultos y misteriosos. Genero dos grandes males, uno para cada especie...

...en el caso de los humanos, las uniones provocaron la generación de diversas epidemias y enfermedades...nuestra sangre es venenosa, posee muchas enfermedades, transmitidas a los humanos a través de las uniones carnales y se activaban provocando graves enfermedades. No sabemos a ciencia cierta cuantas enfermedades humanas tienen su origen en los vampiros, pero si sabemos que somos los causantes de muchas de las epidemias a la largo de la historia del hombre...

...en el caso de mi mundo, las uniones generaron poco a poco la declinación de la especie...a medida que los vampiros se mezclaban, el poder de los vampiros descendía. Muy pocos clanes hoy en día tienes integrantes con su sangre cien por ciento vampírica. Ocasionando numerosos enfrentamientos...guerra entre vampiros...guerras por sangre.

-¿Guerras?... Peleas entre clanes.

-Sí...por eso soy tan diestro con la espada Rayen...porque tuve que aprender a defenderme de otros vampiros de menor nivel...-sonaba extraño todo esto, vampiros peleando por sangre-

-....no me mires con esa cara...te lo explicare desde el principio....no se sabe bien quien inicio todo...pero a medida que la sangre se degradaba entre la mayoría de los vampiros, las disputas por sangre pura se volvió una práctica muy común...los vampiros son seres que existen desde los inicios de la vida en la tierra...al igual que los humanos desconocemos nuestro origen...o nuestro creador...solo tenemos leyendas e historias que se han traspaso por generaciones, que no sabemos si son verdaderas o solo un mito.

...Al igual que ellos evolucionamos a lo largo de la historia, manteniendo siempre nuestra especie en el anonimato, por situaciones obvias...

No querían que el lobo ahuyentará a las ovejas, pensé.

...en los inicios existían pequeñas familias de vampiros o clanes que prosperaban en forma pacífica....los primeros vampiros eran pura sangre, es decir, nacieron siendo vampiros, las familias no superaban los 6 miembros, familias muy pequeñas a diferencia de las numerosas familias humanas....

...los nacimientos eran muy escasos y por otra parte nacían muy pocas mujeres y muchas otras morían en los partos... En otras palabras las familias o clanes prosperaban gracias a sus hembras...

...Está situación tuvo dos consecuencias... debido a la escasez de mujeres, los clanes recurrían a raptos de hembras vampiro, provocando conflictos entre hermanos, y por otra parte, la ausencia de mujeres vampiro aumento las relaciones con humanas, creando vampiras, mezclándose ambas razas...

Sexo. Todo suele llegar a eso. Pensé en mi interior.

...lo primero provoco batallas entre miembros de distintos clanes. Como la población de vampiros era baja y los combates solían ser a muerte, se hizo imperioso contar con una guardia, personas que protegieran a los vampiros y el rapto de hembras...

...Esto incito la creación de humanos en vampiros. Humanos que por decisión propia se convertían en vampiros, adquiriendo la inmortalidad a cambio de proteger a sus señores. Muchos de estos nuevos vampiros se mezclaron con los Pura Sangre, lo que genero la degradación de sus descendientes, existiendo actualmente muy pocos vampiros Pura Sangre. La degradación ocasiono que muchos vampiros tuvieran enfermedades propias de las mezclas y de las conversiones mal hechas...

...curiosamente estos errores genéticos o enfermedades ayudaron en la construcción de los mitos humanos sobre mi especie....como es no poder salir a luz del día...

... con el aumento de enfermos se recurrió a asesinar a los defectuosos, pero con el tiempo eran demasiados...

....algunos clanes mantuvieron uniones sólo con sangre pura...muy pocos clanes mantuvieron su sangre limpia. Como era muy complicado saber quiénes no se habían mezclado...solo una línea directa permitía mantener la pureza...

-¿Línea directa?

-Sólo se realizaban uniones entre parientes...o miembros de las familias más antiguas... fue una práctica secreta que duro 6000 años...Los clanes que se mantuvieron limpios se volvieron los más poderosos, no en número, pero si en influencia hacia sus pares, tomando mucho control en las decisiones y las reglas del inframundo...

...Debido a que la epidemia afectaba cada vez a más vampiros, empezaron a realizarse investigaciones, mayormente secretas. Entre tanto caos y deseos de poder, se difundió el rumor que el beber la sangre pura curaba todo tipo de defecto o degradación de la sangre...

...Desgraciadamente para que un vampiro enfermo se recuperará debía beber casi toda la sangre del otro...matándolo...Los ataques a los Pura Sangre era algo inminente... con el tiempo y a medida que la desesperación aumentaba, los clanes recién formados y antiguos, que se encontraban infectados, se unieron....atacando sin piedad...

...muchos fueron asesinados y muchos otros murieron protegiendo a los suyos...

...mi madre aunque no era pura sangre fue asesinada...muchas familias quedaron destruidas dando paso a la venganza...cerca de 1200 años duraron las disputas, nuestra especie disminuía drásticamente, llegando casi al completo exterminio, era necesario que las hostilidades terminaran...

...los tres clanes más poderosos, el Clan de la Rosa Roja, del Jazmín y el Lirio Blanco firmaron un pacto, otros clanes menores por el miedo a ser exterminados se sumaron al tratado, cambiando las reglas del inframundo y restaurando la paz...

...para evitar conflictos se realizaron variadas alianzas...los clanes mantuvieron en secreto la identidad de los que poseían sangre pura...

...la paz dio paso a un periodo muy similar a la Guerra Fría... poniendo a los miembros de la guardia en peligro constante y sus jefes de casa...

....actualmente saber quién y cuantos en el clan son sangre pura... es una información muy valiosa y aunque no se diga directamente, existe incontables interesados en adquirirla...

...esa es la labor de los Miembros de la Guardia, proteger a todos sus miembros, independiente de quien seas, debes proteger a tus Jefes de Casa, quien es Sangre Pura... con los años y si eres lo suficientemente valiente, diestro y leal....se te otorgara la sangre pura en forma voluntaria....

-Pero ¿acaso saben quiénes son sangre pura?-pregunte algo mareada con tanta información.

-Sí...la única Sangre Pura del clan es Lady Catalina...ella revelo su condición a su guardia personal...exponiéndose...

-Pero puede ser traicionada por cualquiera

-No...ella es la creadora de toda la guardia....no pueden traicionarla...no puedes atacar, ni ocultar secretos a tu creador...

-¿Cómo es eso posible?

-Los Pura Sangre tienen habilidades especiales...obligando a su guardia a obedecerle

-Entonces nadie puede atacarla, ni traicionarla

-Sólo dos personas

-¿Quiénes?

Se levantó y se acercó a la cama nuevamente. Sus movimientos eran muy agraciados.

- Sólo un descendiente de la casa, que posea en sus venas Sangre Pura y que conozca la verdad.

Tomo mi mano y mi frente. Su tacto frío era agradable.

-Las únicas personas que podemos atacarla o traicionarla son su familia....

Miro a mis ojos.

-En nuestro caso... sus sobrinos

-¿Sobrinos?

- Sí... los hijos de su hermano fallecido...sólo tú y yo.

Eso quería decir que seriamos un blanco perfecto.

Los únicos miembros que podían delatarla. Los únicos capaces de traicionar. Los que bajo cualquier alarma serian objeto de sospecha y por ende, incapaces de total confianza.

-¿Tenemos Sangre Pura?

- Así es...te dije que nuestro padre era un vampiro antiguo y poderoso....bueno él era uno de los descendientes más antiguos de la casa...Lady Catalina era su hermana menor...

- ¿Mi tía es vampiro?

-Sí -Sonrió-...ella es la única madre que conozco...es alguien muy poderosa...ha tenido el control de la casa desde que él murió.

Mi familia paterna era toda vampiro. Y estaban en constante peligro por tener Sangre Pura.

-Eso quiere decir que nosotros podemos ser atacados y asesinados.

-No exactamente....es cierto, poseemos Sangre Pura, lo que nos separa de cualquier otro vampiro. Pero nuestra sangre es incompleta...tenemos sangre humana en nuestras venas...no podemos curar a otros como ella.

-¿Quiere decir que estamos seguros?

-No del todo...al ser hijos de uno de los Vampiros más poderosos que ha existido....nuestro categoría es superior al de otros vampiros...

-¿No entiendo?

-Somos descendientes de una dinastía antigua...los últimos descendientes con Sangre Pura del clan...si Lady Catalina muere...tú y yo podemos asumir el control del clan...

-Algo así como príncipes....- dije con tono de burla.

-Sí...algo así. Sonrió.

Un fuerte dolor en mi cabeza me distrajo de su relato. Un fuerte dolor que hizo que me mareara un poco.

Sentí de inmediato las frías manos de Eric. Su tacto me reconfortaba y debilitaba el dolor.

-Creo que mi cabeza ha pensado mucho- Dije con una media sonrisa.

-No es eso Rayen...tu temperatura está aumentando y tu piel está más pálida de lo normal...

-¿Qué quieres decir?

Volvió a mirar mis brazos, mis venas estaban muy marcadas. Como si mi presión se hubiera disparado.

-Creo que me subió la presión.

-No... - dijo muy serio- ...al perecer los cambios se están produciendo a una velocidad que no esperaba...

-¿Cambios?

-Tus genes se están activando...dentro de muy pronto se iniciará el cambio...

El terror interior me invadió.

¿Cómo podía ser tan rápido? No había pasado mucho tiempo. Mi cuerpo estaba cambiando y yo no tenía tiempo para prepararme. Para tomar el valor suficiente para asumir lo que vendría. Para asumir, todo lo que había vivido y como podría acabar. Asumir esa parte de incertidumbre, ese porcentaje que me acercaba a la muerte.

Esa parte de mí que pensaba que no podría resistir el cambio.

Esa parte de mí que no sabía si estaba preparada para morir.

Esa parte de mí que le atraía la oscuridad.

Esa parte de mí que ahora estaba aterrada.

Esa parte de mí....que quería ser Dhampiro.


GRACIAS POR SEGUIR MI LIBRO...PRONTO VIENE EL SIGUIENTE ...MI FAVORITO  "TRANSFORMACIÓN"....NO TE LO PIERDAS

CAPITULO VII

TRANSFORMACIÓN

El dolor aumentaba considerablemente. Y mi miedo con él.

Poco a poco el dolor en mi cuerpo era insoportable. Una fuerte dolencia en cada parte de mi cuerpo. Como si pequeñas agujas invadieran mi cuerpo, circulando con mi sangre.

Mis latidos resonaban en mi cabeza. Intensificando aún más el dolor.

Mis venas se dilataban con la presión de la sangre. Punzadas en mis huesos y músculos se sumaban a las constantes picaduras en mis venas.

-¡Resiste Rayen!- escuche decir a Eric a mi costado.

Mi cuerpo se estremecía. Mis venas se dilataban cada vez más. La presión en mi cabeza dificultaba mi concentración y mi visión.

-¡Eric ayúdame!

Le gritaba a cada instante, el dolor en mi cuerpo se ampliaba, quizás no resistiría, quizás mi cuerpo en verdad no resistiría el cambio.

-¡No!...no te ringas- respondiendo a mi pensamiento mental- por favor no te rindas...no dejes de luchar....estoy aquí contigo- tomo mi mano.

La apreté con toda mi fuerza. Su compañía era mi consuelo. Tenía razón, no podía rendirme, como podría hacerlo, no ahora. Si me rendía, lo dejaba solo en esta vida. Eternamente solo. No podía rendirme.

-¡Señor Eduardo!

¡Mi Abuelo también se encontraba en la habitación!

¿Cómo podría estar ahí? Viendo como sufría. Como el dolor me consumía. ¿Cómo podía venir el dolor por otra parte? Desde su angustia.

No sólo yo estaba siendo torturada, mis seres queridos también estaban siendo parte de éste proceso. También estaban siendo torturados

Se fuerte...no grites...por ellos. Me dije a mi misma.

Apreté los labios y tense mis músculos para soportar de mejor manera el dolor.

-¡Señor Eduardo!

-¡Sí Señor!

-Ve por Serena....ha estado en la biblioteca investigando sobre las transformaciones documentadas...dile que ella está empeorando

-Sí......sí voy en seguida- Su tono expresaba preocupación y desconsuelo.

Se levantó del costado de la cama y abrió la puerta. Una fría brisa toco mi piel.

-Y Eduardo...

-Sí...

-Será bueno que pases a la enfermería y traigas las esposas de cuero...también unas telas para sus muñecas...

-Sí...biblioteca...enfermería...esposas de cuero...sí

Cerró la puerta.

Mi respiración era muy agitada. Mis pulmones intentaban llenarse de aire, pero con cada contracción de mi pecho, mis pulmones se presionaban. Mis costillas eran como espinas, perforando mis pulmones, impidiendo que respirara bien. Una fuerte tos empeoraba mi dolor. Sentía mi boca acida, como cuando vomitas. Pero éste acido quemaba mi garganta y mi boca.

Eric acaricio mi rostro.

-Vamos resiste....esto pronto acabara.

Su voz sonaba asustada ahora. Tensa.

Intente verle el rostro, pero mi vista estaba muy difusa. Mi vista era muy oscura, como si un espeso humo cubriera el lugar.

Unas débiles lágrimas cayeron por mi rostro. Se fuerte...el sufre tanto como tú...no te quejes. Me decía. Con cada espasmo de dolor. Él está contigo...él estará contigo si algo sale mal. Bloquee ese pensamiento.

-¡Resiste...por lo que más quieras resiste!

Escuche la puerta abrirse.

Nuevamente una fría corriente de aire llego a mi rostro. Varios pasos acelerados. Las manos que me tocaba se alejaron.

-¿Cuánto tiempo ha pasado desde que inicio el dolor?

Una bella voz femenina hablaba.

-Entro el ese estado hace cerca de 3 horas....el dolor aumenta... ¿Es normal? ¿Qué has averiguado?

Unas manos más finas que las anteriores pero igual de frías empezaron a tocar mi frente y mi cuello.

-¡Serena! ... ¿es normal?

Exclamo mi hermano con urgencia.

-Ella se encuentra en la etapa uno del cambio...se están activando los genes vampíricos...el proceso total dura entre 15 a 20 horas...dependiendo de su sangre....

Distinguí los números.....¿Cómo podía durar tanto el proceso?

-La sangre está cambiando paulatinamente...- la misma mano fría roso mi rostro-... Ella debe resistir la mayor cantidad de tiempo...el proceso depende en parte de las condiciones de la persona...

Podía oír unos pasos acelerados por el cuarto.

-Cálmate Eric....recuerda que no hemos tenido un despertar en cerca de 800 años....esto es sólo teoría...he investigado lo que más he podido... nunca ha existido alguien como ella....Lady Catalina me entrego toda la información que poseía....tanto de archivos como de lo que ella ha visto a lo largo de sus años...confía en nuestra señora...

-¡Confío en ella! - Golpeo una mesa-...pero me desespera verla así...ella es la única familia que me queda.

-Debes ser fuerte....trata de calmarte...necesito tu ayuda-

La muchacha ahora usaba un tono persuasivo y cálido. Eric suspiro con fuerza.

-Ella es fuerte...sé que lo logrará- dijo mi abuelo desde un costado. Su voz poseía un dulce sentimiento de esperanza.

- Ayúdenme a colocarle las esposas....ella no debe auto flagelarse- Dijo Eric luego de un rato.

Desde ambos costados tomaron mis brazos y ataron mis muñecas con dos fuertes corazas de cuero envueltas en telas muy suaves. Luego las enlazaron a los extremos de la cama para evitar que me hiciera daño por mi desesperación.

Lo agradecía. Me era más arduo poder controlar mis movimientos y el deseo de presionar mis extremidades o morder mis manos para detener la circulación de la sangre.

El dolor aumentaba a cada instante, cada vez se me hacía más difícil poder controlar los espasmos. No quería gritar. Pero mis quejidos eran más frecuentes.

-Su sangre cambia...su cuerpo deberá asimilar la nueva sangre...es primordial que su cuerpo la asimile....es la única manera que pueda pasar a la etapa dos... y así el cambio se efectúe correctamente- volvió a decir la voz femenina- Ahora solo nos resta esperar...entre tres a cinco horas llegará a la fase de asimilación....luego se presentaran algunas situaciones...algo difíciles...- su voz sonaba cautelosa-....necesito que ambos sean muy fuertes...si ella resiste la crisis....podrá vivir.

Vivir.

Una palabra tan simple de expresar y tan llena de importancia en estos momentos. Como seria no volver a despertar...no volver a ver a mi abuelo...a Eric, mi hermano.

No te rindas...la última palabra no está dicha...has seguido tu propio sendero....no puede terminar ahora.

De algún modo la esperanza no se desvanecía. Mi vida no puede acabar. Esto no es el fin.

Los pasos acelerados continuaron. Una respiración agitada acompañaba el compás de mi corazón.

Las horas pasaban... el dolor ya era soportable en alguna medida. Mis huesos se sentían triturados, mis músculos se sentían adormecidos y mi garganta ardía por la acidez que la lubricaba.

Tiempo. Cada segundo que pasaba mi cuerpo luchaba. No te rindas. Me decía constantemente.

-Sería bueno darle algo de agua

-¡No!...no puede beber ningún líquido hasta que llegue a la etapa dos- dijo la voz femenina con autoridad.

No podía hablar por mi debilitamiento. ¡Necesito agua! ¿Cómo podían negármela? Mi cuerpo estaba trabajando a toda su capacidad. ¿Cómo podían hacerme eso?

-Eric...es necesario...si bebe agua podemos afectar su organismo....ella está cambiando sus hábitos...puede que no le ayude....cálmate

Sus pasos eran más acelerados e histéricos.

Nuevamente el tiempo pasaba. No sabía si ya era de día o de noche. La habitación no tenía ventanas. El dolor ya se hacía familiar, no me quejaba, mi cuerpo se sentía desconectado de mi mente.

No podía pensar con claridad, mi claridad mental fallaba. A ratos oía pasos y suspiros. Alguien tocaba mi mano, mi rostro.

¿Cuánto tiempo más podría esperar?...

... de pronto, un agobiante dolor en el centro de mi pecho no me dejaba respirar, haciendo que mi cuerpo se sacudiera.

Las agujas en mis venas dieron paso a un desesperante ardor, como agua ardiendo en mis venas. Un grito estremecedor salió de mi pecho.

Por un breve momento logre ver los rostros de horror a mí alrededor. No podía oír nada.

Empezaron a sujetar mis extremidades.

El dolor me consumía. Nuevamente mi visión era difusa.

Podía sentir que mis ojos y mi boca estaban llenas de una sustancia espesa. Algo que tenía un color rojo oscuro.

Algo que salía mi cuerpo.

Era como si mi cuerpo expulsara algo que no necesitará. Algo repugnante, algo que no me dejaba continuar. Algo que no podía estar más en mi cuerpo. Y mi cuerpo lo rechazaba eliminándolo.

-Eric....ella está teniendo la crisis...sus ojos deben alcanzar un color rojo...cuando llegue a ese punto su cuerpo iniciará la etapa dos- escuche decir a la mujer.

Resiste Rayen puedes lograrlo. Me anime.

El tiempo continuaba avanzando como antes. Lentamente.

La sustancia espesa empapaba gran parte de mi cuerpo, pero empezaba a disminuir. Intente abrir los ojos. Mi visión parecía mejorar.

-Está pasando...lo estás haciendo muy bien...sigue así pequeña- me decía con ternura y alivio la mujer.

-Eric...está pasando a la etapa dos...en éste momento debemos darle alimento...luego que se alimente debemos administrarle el contenido de esta botella...Lady Catalina la administró en forma voluntaria.

Escuche el sonido de un botellita de cristal.

-Eso la pondrá estable...pero debemos esperar a que el cambio finalice, no podemos intervenir...sólo al final le daremos de beber su contenido.

-Correcto.

-Señor Eduardo...

-Sí señora...

-Necesito que vaya a la cocina y traiga alimento humano...idealmente carne y verduras...ningún líquido, la comida debe ser seca...

-Sí

-...además necesito una presa viva...vaya a la guardia, que venga Demian...debe venir en forma voluntaria...ella debe alimentarse....prometo que no lo matara...yo y Eric garantizaremos que no suceda.

- Correcto...

Estas instrucciones me perecieron extrañas. Una presa viva ¿Para qué querían una presa viva? Pensaban alimentarse mientras yo cambiaba.

Luego de un segundo comprendí la solicitud. La presa no era para ellos. Era para mí.

Pero ¿Cómo me podían darme una presa viva?...no era un vampiro total. No bebería sangre si tenía una parte humana. No podía hacerlo, yo no podía acatar a una persona.

-Serena... ¿Qué sucede ahora?- escuche decir a Eric.

-Ella debe alimentarse, estará muy débil...para que el proceso finalice adecuadamente...debemos administrar comida fresca...eso le dará fuerza...luego que se alimente necesito que le des de beber el contenido del frasco, eso calmara su sed...con eso terminará el cambio- volví a sentir una mano fría en mi frente-...ella está a punto de pasar a la etapa dos...sus genes vampíricos se están activando completamente...su cuerpo necesitará alimentarse.

-¿Está pasando la crisis?- pregunto Eric con cautela

-Sí...al parecer si...ella es muy fuerte...será una digna miembro del clan.

Eric no dijo nada.

La crisis estaba terminando...la última etapa estaba por iniciar.

Escuche la puerta abrirse, dos pares de pies entraron.

La brisa que entro en la habitación ya no era fría, tenía un olor violeta. Dulce. Pero también como una fruta, un aroma atrayente, una invitación.

Mi boca estaba salivando, el olor era delicioso. Mi garganta tenía sed y mi cuerpo deseaba ese olor. Deseaba calmar mi sed.

Un sonido salió de mis labios. No sé qué sería. Mi vista todavía era turbia. No sabía que estaba haciendo. Mi cuerpo reaccionaba. Quería saciar mi sed, deseaba atacar está sed. Degustar eso que olía tan bien, tan apetecible.

-¿Estás seguro de esto Demian?

- Sí...ella necesita alimentarse mi señora.

- Gracias....pero sabes que es riesgoso - Reclamo Eric.

- Soy fuerte y resistiré sin problemas...conozco los riesgos y los asumo- respondió la voz, firmemente.

-No dejaremos que te mate...estaremos a tu lado...ella debe calmar su sed. No les pediríamos esto sino fuera necesario.

-Lo se señor.

-Cualquier complicación posterior la asumiré personalmente- contestó mi hermano.

-Gracias señor...esto lo hago en forma voluntaria y como miembro de la Guardia... es un honor.

Nadie dijo nada.

Honor. Como podían pensar eso. Dejar que un ser lo devorará. Patrañas.

Dos pares de manos frías me levantaron de la cama y colocaron varias almohadas en mi espalda. Quede sentada. Mis manos siguieron atadas, pero las tensaron un poco más.

Mi vista era más clara, pero difusa. Veían algunos colores y el contorno de formas a mí alrededor, no podía distinguir los rostros.

-Ella debe beber, tiene sed...luego que calmé su sed puedes administrar el contenido del frasco... debes estar atento Eric.

Sentía que unas manos levantaban mi cabeza, me sentía débil. Necesitaba saciar mi sed. Deseaba ese olor, el aroma se dispersaba por toda la habitación.

El olor estaba cerca de mí. Mi cuerpo reaccionaba hacia la fuente del olor. Como un imán.

-Esto dolerá un poco...-Dijo la voz femenina.

Oí que algo punzante perforaba la piel de alguien. No era una herida grave, quizás hecha con un uña.

No estaba preparada para esto...ahora el olor era demasiado intenso y mi urgencia se multiplicaba.

Sentía que alguien subía a la cama. Un hombre. No podía divisar su rostro. El olor me agobiaba, mi boca estaba seca ahora y ansiosa de ese aroma tan dulce.

Él se aproximó hacia mí. El aroma me torturaba.

Unas cálidas manos tomaron mi rostro y me aproximaron hacía él. La fuente de ese aroma estaba muy cerca. Olisquee el ambiente dirigiéndome a él. Las manos tocaron mis hombros y luego bajaron por los costados de mi espalda.

El dulce aroma estaba a mi alcance.

Mi cerebro parecía centrado en saciar mis deseos instintivos, ya no había racionalidad, no había control.

En una conducta muy conocida en mis mórbidos deseos fantásticos. Abrí mi amplia boca. Expuse mis dientes, unas púas rosaban mis labios. Me acerque y mordí al hombre.

La explosión en mi boca era indescriptible. Néctar dulce néctar.

RAYEN ESTA CASI LISTA...¿CÓMO ES UN DHAMPIRO?....¿CÓMO ES EL CLAN?....PRÓXIMO..."NUEVA VIDA" NO TE LO PIERDAS

CAPITULO VIII

NUEVA VIDA

El sabor era embriagador, el dulce néctar invadía mi boca, aplacando esa necesidad tormentosa.

Sentía como mi cuerpo se llenaba de ese extracto. Calentando mi cuerpo y disminuyendo considerablemente el dolor. Mi cuerpo asimilaba cada gota que bebía. Era agradable sentir esa sensación. Como si una fuerte energía me invadiera. Una energía renovada, fuerte y joven.

Mi mente se aclaraba.

Comprendí lo que estaba haciendo. Que era lo que sucedía y que era lo que tenía en mi boca y bebía.

Sangre.

Estaba alimentándome de una "presa viva", como decía ella.

Estaba bebiendo la sangre de un extraño, estaba tomando la energía vital de este ser. Mi cuerpo se alimentaba. Mi nuevo cuerpo.

Me aleje. No podía matarlo.

Mi boca, mentón y garganta están empapados en sangre. Aunque no me sentía totalmente orgullosa de lo que había hecho, mi lengua recorría cada extremo de mis labios para no perder nada.

Mi vista estaba ahora más clara. Podía ver el rostro de mi victima.

Era un hombre alto, de pelo largo negro y piel muy blanca. No era muy mayor, quizás de mi edad. Su contextura era delgada pero atlética y fuerte. Olia a violeta.

Mi abuelo lo alejaba de mí, al parecer se sentía muy débil. Un dolor punzante apretó mi pecho. ¿Qué demonio era?

-Cálmate... no has hecho nada malo...él estará bien.

Eric acariciaba mi rostro y lo dirigía hacia él. Alejándome de mi abuelo y el joven que salían.

El rostro de mi hermano era igual de hermoso como recordaba. Tenía una expresión de cansancio y pesar, como si el dolor lo hubiera atormentado tanto como a mí.

-Todo está a punto de terminar- concluyo.

- Querida debes beber esto- dijo dulcemente la mujer a mi lado.

Ella tenía una piel muy pálida, más pálida que la de Eric. Sus facciones eran muy delicadas, su rostro redondeado combinaba perfectamente con su sedoso pelo castaño claro y su esbelto cuerpo. Sus ojos eran del mismo color de su cabello, pequeñas manchas negras en la pupila le daban un toque especial. Pero al igual que Eric tenían una profundidad atrayente. Su semblante era muy amable.

-Por favor Rayen...bebe esto, necesito que lo bebas...alejara el dolor que aún sientes.

Eric me acerco una pequeña botella de cristal que contenía un líquido de color rojo muy oscuro.

-Por favor querida bébelo...- me urgió la mujer- ...está es la parte final del proceso.

Mire el contenido de la botella. Mis manos seguían atadas a las correas. Mi hermano acerco la botella a mi boca y bebí su contenido.

Sangre nuevamente. Ahora su olor y sabor eran aún más agradables que el anterior, pero su sensación en mi boca era más espesa. Bebí todo su contenido.

No sé qué paso. El dolor que aún sentía en mi cuerpo ceso de inmediato. Mi claridad metal aumento considerablemente y mis sentidos también. Podía notar de mejor manera mí alrededor, mis sentidos eran más fuertes, todo era más nítido.

Mi hermano desato mis amarras y me libero. Tomo mi mano y la acaricio. Su expresión era de alivio.

Una punzada en mi brazo izquierdo me distrajo de su rostro. Una jeringa extraía sangre.

-¿Qué haces?*

Dijo Eric con un tono muy furioso. Se irguió.

-Lady Catalina me pidió que le extrajera sangre cuando la transformación se completará.- dijo ella desconcertada.

-¡Ella no ha hecho la solicitud en forma personal!

Eric se encontraba junto a la mujer al otro lado de la cama. Estaba furioso.

-Pero ella me lo solicitó...no deseo hacer nada... mi señor.

Ella se inclinó con una leve reverencia, alejando la mirada de mi hermano.

Con un movimiento veloz tomo la jeringa de la mano de la mujer.

-Cuando ella lo solicité personalmente y Rayen de su consentimiento...yo mismo extraeré su sangre y se la entregare.

Dijo con un tomo autoritario y desafiante.

-Sí mi señor...puedo retirarme

-Sí...

La mujer se dirigía a la puerta.

-Y Serena...

-Si señor...

-Lamento haberte gritado...- dijo mi hermano con un tono más calmado, la miro-... éste asunto no tiene nada que ver contigo...gracias por ayudar a Rayen

-Lo se señor.

Cerró la puerta.

Eric se dirigió al baño de la habitación y abrió la llave. El sonido de agua se mezcló con la trituración de la jeringa.

Regreso con unas toallas y con una mirada más calmada.

-¿Que fue eso?

Se sentó otra vez en la cama y empezó a limpiar mis ropas.

-¿Eric?

Me entrego una camisa de dormir limpia. Sostuve su mirada. Suspiro y toco mi rostro.

-Nadie debe tomar tu sangre...prométeme que nunca entregarás tu sangre sin tu consentimiento

-Te lo prometo...pero no se supone que nuestra sangre no puede curar a nadie.

-Si es cierto...pero nunca debes permitir que alguien tome tu sangre...entre los vampiros es algo muy íntimo...es como darle tu alma a otro o incluso tu control... nunca dejes que alguien extraño tome tu sangre...bajo ninguna circunstancia.

- ¿Ni siquiera Lady Catalina?

Se mantuvo en silencio.

-Por ahora mantén tu sangre alejada de ella...yo soy tu protector ahora...no me preguntes nada más por ahora- sonrió-...ya eres parte de nuestra especie Rayen...eres un ser de la noche como ustedes nos llaman...

Una dicha inundo mi ser. Ya toda había acabado y pronto mi vida tomaría el rumbo que mi ser anhelaba. Ser un ser de la noche. Un ser nuevo, renovado.

Un fuerte sonido en mi estómago interrumpió el momento.

Eric y yo nos miramos por un largo rato. Volvió a sonar. Ya no podíamos ignorarlo.

Nos reímos a carcajadas.

Su risa era bellísima, iluminaba su rostro y le daba un aire único.

-Debes comer...- dijo Eric aun riéndose.

Aproximo a mí la bandeja que había dejado mi abuelo con comida...humana.

Pensé que la rechazaría. Trague los primeros bocados con cuidado, estaba muy sabroso. Pasaban los segundos. No pasó nada. Mi hambre era voraz. Masque más y más. Seguía sin pasar nada. El único efecto fue que mi hambre aumentaba.

Eric no dijo nada mientras comía, solo se dignó a mirarme. Su expresión era relajada y con aire de alivio. Lo peor había pasado. De hecho creí verlo sonreír en algún momento mientras comía.

Todo tenía un sabor exquisito.

En tres oportunidades mi hermano me sirvió un plato nuevo. Pensé que tendría sed... no fue así.

Luego de una comilona a la chilena, mi hambre se detuvo y me sacie.

Curiosamente mi cuerpo seguía sintiéndose cansado. Aunque había comido suficiente, mis energías eran bajas. Deseaba dormir.

-Es mejor que descanses...has tenido un largo trabajo físico y mental, es mejor que duermas...todo fue rápido y agotador...estaré contigo.

-No tengo sueño...- bostece-...pero descansare los ojos un momento...

Me dormí.

Tenía la sensación que era de día...cerca de media tarde. La temperatura era muy fría en el exterior, casi gélida. Pero una temperatura soportable, nada que me retuviera en casa.

Las sabanas olían a lavanda y rosas, muy suaves. Las almohadas de pluma se acomodaban perfectamente a mi cabeza y cuello. Mi cuerpo estaba cálido y muy descansado, ya no sentía la pesadez y agotamiento de antes. Mi energía estaba completa.

No quería abrir los ojos. Quería disfrutar está sensación.

La habitación tenía un delicado aroma a lirios. Eric, pensé. Solo él podía oler de esa manera tan especial.

Había más aromas mezclados y quería distinguirlos.

Mi olfato distinguía el leve humo que destilaban las velas que iluminaban la habitación, podía percibir cerca de 20 velas.

Podía oler con facilidad los lirios recién cortados, los que se ubicaban en la mesa frente a la cama y un ramo a mi lado derecho.

La pieza parecía estar muy limpia, no distinguía olor a humedad a pesar que no había ventanas.

Sentía el olor a sangre.

Aunque ya no tenía el aroma tan agradable cuando me alimente de ese chico, lo podía identificar perfectamente. Estaba a dos metros y medio de mí, sobre una mesita. Probablemente en una copa de metal, ya que el aroma se mezclaba con algo que desconocía.

-Despertarte - Escuche decir a Eric

- Sí...-Mi voz sonaba muy relajada, tranquila.

- ¿Quieres que te traiga algo?

Percibí una corriente de aire, se aproximaba. Aunque no oía sus pasos. Venía a mí.

-No... nada

Abrí los ojos.

Ahí estaban sus profundos ojos oscuros. Sonriéndome. Toque sus mejillas con ambas manos. También sonríe. Su tacto era más tibio, ya no había tanta frialdad como antes. Había calor y algo más...

....Atracción.

Este deseo seguía aquí, no se marchaba. Éste deseo de sentirlo mío, de querer conocer su alma, de compartir la soledad. Compartir su piel, su aire, sus espacios. Todo...

...Dolor.

También seguía aquí. Apretando con fuerza mi pecho y desviando mis pensamientos de mis deseos. Esa punzada de culpa. La parte de mi alma que repetía en mi cabeza. ¡Enferma...es tu hermano!

Desvié mi mirada y coloque mis brazos en mis costados. Rendida.

No podía sentir eso, no podía desearlo. No podía querer beber su sangre. No podía amarlo de éste modo. No podía pensar en ello. Debía cambiar esos deseos.

El silencio se mantuvo. Él no dijo nada, ni me presiono.

-Todo acabo...- dije al fin.

-Sí... termino tu transformación...todo salió bien.

Debía ganar tiempo antes de volver la mirada, debía calmar estos sentimientos. Distraerme.

-¿Necesitas algo?- volvió a preguntar.

- No...la verdad sí...

Volví la mirada al fin.

-¿Tienes un espejo?...quiero verme

Sonrió.

-Si crees que has cambiado mucho...te vas a decepcionar

-¿Cómo?

Ahora su sonrisa era más amplia.

-Es mejor que lo veas por ti misma.

Se irguió y me ayudo a levantarme. Me llevo al baño que se encontraba al fondo de la habitación.

El baño era inmenso, casi la mitad de la habitación. Tenía una ducha, con ventanales tallados y un baño con una puerta de madera tallada. El guarda ropa también era de madera, toallas y varios productos de baño lo repletaban. El lava manos era como de mármol, muy blanco, con una llave muy elegante.

Al fin encontré lo que necesitaba en eso momentos. Un espejo. Estaba frente a la entrada y abarcaba toda una pared. Los bordes estaban tallados con miles de flores, las que simulaban ser lirios florecidos. Era bellísimo.

Ahí estaba yo mirándome.

Mi rostro seguía siendo el mismo. Algo redondeado, con una nariz respingada, unos labios gruesos en la parte inferior y unos pómulos levemente levantados.

Mi piel tenía un tono más claro que antes. Pálido. No de la palidez de Eric, pero pálido.

Mi pelo negro se veía muy brillante y sedoso. Los risos de mis puntas eran adorables.

Mis labios eran coquetos, de un rojo muy vivo. Al ver mis labios recordé mis dientes....en realidad los colmillos.

Abrí la boca.

Nada, no había rastro de esos hermosos caninos que me fascinaban.

- Deberían aparecer cuando te alimentes o con emociones fuertes.

-¿Emociones fuertes?

- Usualmente en situaciones de combate.

- Aaah.

Al mirar más fijamente mi reflejo, algo llamo mi atención.

Mis ojos.

Me acerque al espejo. Una línea celeste apareció en el contorno de mi pupila.

- Tus ojos reflejan tu mezcla- Dijo Eric desde la puerta.

Sonreí. Esto era mucho más de lo que esperaba. Mi vida había tenido un cambio de proporciones... y me emocionaba.

Estuve viéndome en el espejo por largo tiempo. Posando desde diversos ángulos. Siempre fui bonita, pero ahora me veía distinta. Atractiva. Toque mi piel para saber si había cambiado, seguía siendo suave.

Volví a la realidad a ver la mirada de Eric reflejada en el espejo. Me observaba con una mirada muy tentadora. Casi apetitosa. Disfrutaba de lo que observaba. Me puse muy nerviosa. Una media sonrisa apareció.

- Te ves muy hermosa

Le sonreí y me volteé para verle directamente a los ojos.

- Gracias

Su mirada seguía siendo mi perdición. Quería que me abrazara. Estábamos solos en ese lugar, pero sentía una soledad en mi pecho difícil de calmar. Esa soledad que se calmaba cuando él me tocaba, cuando sentía su protección, su olor de piel. Ese olor a lirios.

No dejaba de mirarme. Ni yo a él. Me acerque para intentar llegar a él, tocar su piel, sentirlo.

Cambio su postura.

-Es mejor que te prepares...Lady Catalina desea conocerte- me dio la espalda y camino a la puerta-...Puedes darte un baño... largo...tienes mucho tiempo...-Abrió la puerta-... pediré que te envíen ropa, luego vendré a buscarte.

No me miro y cerró la puerta.

El silencio invadió el lugar.

La soledad en mi pecho no se disolvió, al contrario aumento.



CAPITULO IX

LAS FLORES Y EL CASTILLO

El agua de la ducha me hizo muy bien. No solo distrajo mis pensamientos, lo necesitaba.

El baño tenía muchas sales y geles de ducha, todos de variados aromas. Mi baño fue muy placentero.

Al salir, un perchero de ropa estaba junto a la cama.

Pareció de ensueño. Variados conjuntos de ropa estaban a mi disposición, todos de mi talla y al parecer alguien había elegido la ropa a mi gusto. Solo había ropa negra, roja, blanca y purpura. Una parte del perchero era para accesorios y la parte inferior estaba repleta de zapatos y botas.

Mientras mi pelo se secaba, elegí mi ropa. La verdad fue un gran lío decidirme por algo. Al final elegí un vestido con mangas largas de color blanco con decorados negros, en su mayoría flores. El vestido me llegaba sobre las rodillas, no tan corto. Decente diría mi madre.

Las acompañe con unas botas con amarras, con taco alto, muy sexys. Decidí no usar medias, mis piernas eran muy bonitas con ese tono tan pálido.

Como nunca dejo de darle un toque mío, de un sombrero saque una cinta blanca, la cual anude a mi cuello en una perfecta rosa. También agregue unos guates negros con diseños trasparentes.

Me dirigí al baño. Cepille nuevamente mi cabello. Maquille mi rostro en forma suave. Coloque mascara de pestañas y delineador negro en mis ojos, algo de polvo y un poco de labial rojo.

Me observe por largo rato....me veía genial.

No alcance a sentarme en la cama cuando alguien golpeo la puerta.

-Pase

Eric apareció. Abrió los ojos.

-¡WAU!...veo que no dejas de sorprender... ¿Quién es el afortunado?

Alguien que no debería. Pensé en mi interior.

Me pare y me gire para que me viera.

- ¿Qué tal?

¿Cómo podía ser coqueta?

- Te ves muy bien

Eric también se había cambiado. Usaba un terno negro sin los dobles característicos, era recto hasta la parte superior y redondeado en el cuello, sin botones. Su camisa era de blanco invierno y sus zapatos negros eran muy elegantes.

-Tu igual te ves...guapo....- me mordí el labio-...y al parecer estamos muy combinados.

- Así parece....- Abrió más la puerta, colocándose a un costado-... ¿Vamos?

No se por cuantos pasillos y puertas dobles pase, pero me encontraba embobada con el lugar.

En verdad era un castillo. Construido con arte gótico y romántico.

Largos corredores y altos techos la formaban, pero a diferencia de esa imagen rustica que esperaba, me encontré un castillo muy fino. Las paredes de color crema y pilares de granito le daban una elegancia que sobrecogía. Innumerables cuadros de óleo y mesitas con candelabros y jarrones con lirios blancos decoraban cada espacio. Los pisos y altos ventanales estaban cubiertos por cortinas y alfombras en rojo sangre.

Todo era muy bello. Digno de un clan de vampiros.

-El castillo tiene cerca de 1500 años...construido en su inició en piedra...con el tiempo se han realizado mejorías para que perdure...-Decía Eric mientras me mostraba el lugar-... con los años fue llamado el Castillo de la Luna....ya que el salón principal tiene una pequeña abertura en el techo que deja que entre la luz sobre un mural, solo la luz de la luna permite ver de mejor manera los grabados ocultos en una parte del mural...

-¿Cómo letras lunares?

- Sí algo así...cuando la luna se refleje lo veras...pero en esta época del año es muy complicado, las nubes sueles cubrir la luna

Eric tomo mi mano y me sonrió cálidamente.

-Lady Catalina te recibirá en unas horas... ¿Quieres conocer los alrededores?

-Me encantaría

-Más tarde te llevare a tu nuevo cuarto...tu abuelo lo está preparando.

-¿Cómo está mi abuelo?...no lo he visto

-Él está bien...preparando todo para que estés cómoda...además al regresar al clan se ha reencontrado con toda la Casa de Servidumbre...

-¿Mi abuelo tiene familia?

-Sí...pero no descendencia, muchos son hijos de sus hermanos.

Sin percatarme el largo pasillo tuvo un final, una alta y gruesa puerta doble nos detuvo. Era bellísima, parecía ser de algún material parecido al granito, tenía talladas formas arbóreas y millares de lirios, las manillas parecían ser hojas talladas.

Eric abrió una de las puertas. Un amplio palco alfombrado apareció. Más cuadros decoraban las paredes, todos con imágenes de batallas y doncellas danzantes. El palco era la antesala de dos enormes escaleras que caían como dos brazos en ambos extremos de un gran salón.

Al acercarme al borde del palco pude admirar la estancia. No podía adivinar las dimensiones que tendría el lugar, era enorme, como un gimnasio.

Bellos candelabros colgaban desde el techo. Largas telas rojas se abatían desde los pilares blancos y negros ubicados en los extremos cerca de las paredes. En la base de los pilares, centenares de candelabros de 2 metros de alto fueron instalados, junto a ellos variadas esculturas góticas y modernas repletaban el lugar.

La luz del crepúsculo que se vertía de los amplios y altos ventanales le otorgaba un delicado color rojizo a las esculturas y las paredes. Baje las escaleras admirando todo.

Eric me dio un paseo por el salón. Las paredes blancas tenían cuadros de enormes proporciones, todas parecían ser de arte impresionista, en su mayoría imágenes de batallas y sangre.

Una de las pinturas llamo mi atención. Una hermosa mujer de pelo rojizo y piel muy blanca estaba recostada sobre una fuente, el suelo estaba cubierto de lirios. Su piel brillaba y resplandecía. Su vestido blanco destacaba su esbelta y voluptuosa figura. Ella irradiaba esplendor y lujuria. La luz de las estrellas y la luna llena destacaban sus facciones haciéndola más atrayente.

- Ella es Calíope....la primera mujer de nuestro clan, vivió cerca de 4000 años, antes de la era Cristiana. Era muy exigente con respecto a la Sangre Pura...si estuviera viva ni tú, ni yo habríamos nacido.

- Era muy hermosa...pero tiene una mirada muy siniestra

- No tenía fama de ser muy indulgente. Su mala fama término por condenarla, era muy siniestra, sus hijos terminaron por matarla.

- Me imagino que fue el amor maternal.

- Ven...- tomo mi mano -...deseo que veas algo muy importante.

Avanzamos varios metros hacia el extremo del salón, donde la luz estaba más fuerte. Me distraje mirando el techo y los vitrales, nunca había visto uno. Eran maravillosos, había variados escenas de personas o probablemente vampiros. En su mayoría eran escenas de cortejo, otras representaban a doncellas bailando a la luz de la luna o el sol.

En la parte central, había una pareja con facciones muy similares, tenían las manos entrelazadas, sus largas túnicas tenían los colores invertidos. Ella usaba una túnica azul y un manto rojo, él tenía una túnica roja y un manto azul que caía desde un extremo de su hombro izquierdo. Sus pies estaban decorados de flores blancas. Era muy bella la escena. Romántica seria la palabra para describirlo.

- ¿Rayen?

- Ya voy...me distraje con los vitrales

Al llegar a su lado pude observar lo que me quería mostrar.

Un mural abarcaba toda una pared. Era un mural de escudos. Cerca de 20 o 30 escudos estaban pintados, todos distintos. Los escudos más pequeños rodeaban un escudo central de 2 metros y 3 escudos de un metro de tamaño aproximadamente.

El de mayor tamaño era un escudo de color rojo y marco negro, con bordes de oro. Tenía una Flor de Lis negra y espadas entrelazas con empuñaduras en forma de alas. Una cinta roja envolvía a las empuñaduras y las puntas de las espadas. En la parte final un pergamino negro tenía escrito en letras doradas unas runas muy extrañas, su diseño era redondeado en las puntas y con variados puntos.

-Ese es el escudo de los vampiros...el escudo de nuestra especie...las runas dicen algo así como "Los malditos"- dijo Eric.

- Me gusta su diseño...pero ¿Por qué todos tienen una flor distinta?

- Me imagino que alguna vez has escuchado o leído que en algunas culturas antiguas existía una adoración por lo femenino...- asistí -...bueno en nuestro mundo existe un control más matriarcal que patriarcal...esto porque al existir pocas mujeres vampiros, su lugar era muy importante en los clanes...

... Las mujeres son las dadoras de vida, como ya te había contado, los clanes prosperaban gracias a sus mujeres. Con los años asumieron su lugar predominante en los clanes, siendo los jefes de las castas...

... Muchos de los clanes actuales son gobernados por mujeres. No en todos ... pero en todos se mantiene esa tradición...el poder femenino no sólo tuvo un efecto en la posición social... también tuvo un efecto en la diferenciación de los diversos clanes....en sus nombres específicamente...los clanes se diferencian por su flor, la que era en muchos casos la preferida de la jefa del clan....actualmente existen 30 clanes definidos a lo largo del mundo, muchos pequeños...los tres clanes más poderosos son... - Eric indico los tres escudos que estaban bajo el escudo más grande- ... el Clan de la Rosa Roja, el Clan del Jazmín y el nuestro... el Clan del Lirio Blanco.

El escudo del clan tenía un lirio en la parte superior, dos dagas negras con empuñaduras alargadas perforaban un corazón ensangrentado, cuya sangre se vertía por las dagas hasta sus puntas. En la parte inferior un pergamino tocaba ambas puntas, donde estaban escritas unas palabras en latín que no lograba apreciar. Todo sobre un fondo bordeo.

- ¿Qué dice?

-"Los fuertes y firmes"....el lema de la familia

-"Los fuertes y firmes"...mmm... ¿Cuál es el lema del Clan de la Rosa?

-"Honor o Muerte"

El escudo era muy similar al nuestro, su fondo era negro, una espada muy bonita con diseños escandinavos estaba puesta en forma vertical, en el centro una rosa roja tocaba la hoja de la espada. Una cinta roja envolvía la parte final de la espada y sus extremos caían sobre el pergamino de la parte inferior.

-¿Ese debe ser el del Jazmín?

El tercer escudo tenía dos espadas cruzadas, las espadas tenían detalles con formas aladas. En la intersección de las espadas una cinta blanca y una corona de jazmines la rodeaban. El pergamino en la parte inferior. Todo sobre un fondo azul.

- "Nobleza y Gloria"- dijo Eric.

Los demás escudos que cubrían el mural eran de similares características, todos con una flor que le decoraba y diferenciaba.

Uno llamo mi atención, se ubicaba en parte derecha superior. Tenía dos copihues que envolvían una flecha ensangrentada.

-¿Ese es un copihue?

-Aaah!...sabía que te darías cuenta. Ese es el escudo de un pequeño clan de Chile, de tu país.

-¿Vampiros en Chile?

-Sí...llegaron con los españoles y se instalaron en el país, es un clan que ya casi muere...su sangre se ha mezclado por completo....los primeros años se mezclaron con la mapuches.

Comprendía como las leyendas e historias tienen algo de verdad.

Nos mantuvimos en silencio por un breve período de tiempo, contemplando aquel mural de historia y clanes.

-Ven conmigo...quiero que veas la vista del lugar.

Subimos unas escaleras y llegamos a una puerta con vidrios. Al traspasarla un nuevo balcón apareció, éste daba al patio.

El sol ya casi se escondía, estábamos en una zona alta del castillo. Al parecer era el tercer nivel. Todo el castillo resplandecía con la luz de la tarde, aunque era completo de piedra en su exterior, la luz le daba un aire magistral y poderoso.

El arte gótico era más predominante con sus largas y altas torres y bellos ventanales.

La vista era realmente maravillosa.

El castillo estaba sobre una colina. Densos bosques de robles, fresnos y hayas lo rodeaban. Dando al paisaje un gama de colores verdosos, rojizos y cafés. A los lejos se veía el mar, el que se mezclaba con los rayos del sol.

El castillo tenía dos niveles inferiores y uno superior al que me encontraba. Al mirar más de cerca desde el borde del balcón, note que el salón ocupaba gran parte del segundo y tercer nivel.

Los niveles inferiores tenían una construcción con características defensivas, aunque su diseño era elegante, se notaba que había sido diseñaba para detener un ataque.

El primer nivel tenía una alta muralla, muy gruesa, la cual rodeaba todo el castillo con una altura que llegaba hasta la mitad del segundo nivel. Dejando una trinchera de varios metros entre ambos niveles.

Así mismo, los niveles superiores eran separados por largos balcones y gruesos portones divisorios. Los que se ubicaban en diferentes extremos del segundo nivel. No había ningún portón entre el tercero y cuarto nivel.

Una fortaleza sin duda.

Los costados del castillo, donde la brecha era bastante amplia. Se habían construido unos hermosos y frondosos jardines. También podía distinguir una especie de laberinto de arbustos al final de los jardines.

-Esto es enorme

-Sí...cuando era niño me divertía tratando de conocer todos sus rincones...hay muchos lugares ocultos por ahí.

Ya la noche caía, la brisa empezaba a soplar fría, una niebla espesa empezaba a tomar el castillo desde los niveles inferiores. El invierno era más fuerte en este lugar, las estaciones eran al parecer más duras que donde me había criado.

-¿Quieres conocer tu nuevo cuarto?

-Claro...vamos

Dejamos el balcón y bajamos las escaleras. Volvimos a subir las enormes escaleras del salón y volvimos a atravesar las bellas puertas talladas. Tomamos un camino distinto, seguimos un corredor más amplio y subimos una nueva escalera. Llegamos a un nuevo pasillo. Este pasillo era enorme, tan alto e iluminado que pensé que era un nuevo salón. Seguimos avanzando hasta llegar a un nuevo corredor, más estrecho y más bajo que el anterior, doblamos a la izquierda. Varias puertas dobles aparecieron en los costados del corredor, todas con varios metros de distancia y con manillas de oro y hermosos tallados. Eric se dirigió a la última puerta de la derecha.

-La de enfrente es la mía...así cualquier cosa que necesites...estaré muy cerca de ti.

Me sonrió muy seductoramente o al menos eso creí.

Tomo la manilla y abrió una de las puertas.

Entre.

La habitación era titánica. El doble o triple que la anterior. Una cama de dos plazas muy antigua abarcaba un gran espacio. Delicadas cortinas blancas la rodeaban, varios cojines rojos estaban colocados en la parte superior, destacando el cobertor blanco. Dos veladores de madera negra tallada estaban puestos en ambos lados de la cama, sobre ellos lámparas y flores de lirios.

Una puerta pequeña daba hacia el baño, tan bien equipado como el anterior. Un peinador de madera negra estaba puerto frente a la cama, parecía ser muy antiguo. Estaba repleto de utensilios de belleza, peines y maquillaje.

Cerca de la cama había una puerta doble. Ya sabía que podía ser, la abrí con cuidado. Un cuarto más pequeño era mi propio closet, estaba repleto de ropa, zapatos y accesorios, además de un gran espejo al final.

-Esto es demasiado...

Eric estaba apoyado en un extremo de la cama.

-No lo es....todo había sido tuyo antes...si las cosas fueran distintas.

-Es impresionante...nunca pensé que esto fuera de esta manera....tan, tan, tan...

-¿Chocante?

- Increíble

-Y que no has visto el balcón....

Corrí había las ventanas y abrí las puertas. Aunque la noche había caído cerrada, todo se veía muy claro. Una hermosa fuente se observaba a lo lejos, más allá un denso bosque era la antesala del mar, se oiga cerca. La brisa traía ese olor a sal.

-Tienes la mejor vista.... luego de Lady Catalina

Podía ver que todas las luces del castillo estaban encendidas. No me había percatado que habían pasado horas y no había visto a ninguna persona. Ahora había movimiento en sus amplios espacios de la gran fortaleza.

-Es hora de irnos Rayen...Lady Catalina debe estar esperándonos.

Una fuerte punzada en el pecho me tomo por sorpresa, me sentía oprimida y mi respiración se había cortado súbitamente.

Miedo. Sentía mucho miedo.



CAPITULO X

LADY CATALINA

Con cada paso la presión en mi pecho aumenta. Mi cuerpo se sentía apretado, como si fuera a ser exprimido por la incertidumbre. Una gran oscuridad cubría mis pensamientos, cubriendo mis más bellas alegrías.

Avanzamos por varios corredores, todo muy bien decorado y adornado, con esa armonía que caracterizaba a todo el castillo. Esa armonía que todo volvía bello. Oscuramente bello.

Eric caminaba a mi lado, silencioso. En ciertos momentos me observaba de reojo, pero sin decir nada.

La oficina de Lady Catalina se ubicaba en la sala oeste del castillo, al otro extremo de las habitaciones.

Los pasillos estaban más ocupados. No nos topamos con muchas personas, sólo dos o tres, las cuales estaban haciendo algunas labores de limpieza o prendiendo las luces que no estaban encendidas. Por lo que podía percibir, eran humanos, miembros de las Casas de Servidumbre.

Luego de una larga caminata en silencio, llegamos a una gran puerta de mármol blanco, los escudos de la casa la decoraban.

Entramos en una gran habitación blanca, muebles y sillones victorianos eran la antesala de un gran salón, los grandes ventanales eran ceñidos por unas largas cortinas rojo sangre, el piso era cubierto por alfombras rojas. La habitación olía a lirios.

Nadie estaba esperándonos. Avanzamos hacia una especie de trono que estaba al final de la habitación. Un lienzo con el escudo de la casa decoraba la parte central. Un gran sillón con bordes de oro estaba en el centro, bajo el estandarte.

Por un momento me sentí extraña, como observada. Mi cuerpo se tensó, como si una gran fuerza oscura me envolviera. Mi cuerpo se sentía amenazado. Algo en el cuarto no estaba bien, algo que me atacaba sin tocarme, un horror sin forma.

En ese momento la vi, una figura que apareció de la nada, una figura exquisita. Una mujer de gran hermosura me observaba. Su piel era muy pálida, su rostro era muy fino como un ángel, sus labios parecían dos rubíes exquisitos y sus ojos dos esmeraldas de profundidad desconcertante. Su cabello llegaba hasta sus rodillas, cuyas puntas eran de rojo brillante terminando en un rubio luminoso. Nunca había visto una mujer tan hermosa. No parecía ser muy mayor, quizás sólo unos 30 años de edad física. Usaba un vestido de seda rojo. El que se ajustaba en su pecho y caía con abundancia en el suelo. Caminaba con un aire señorial y mágico. Olía a lirios, cuyo aroma ahora cubría todo el lugar, pero más intenso que nunca.

Sin duda era el ama del Clan del Lirio Blanco. Lady Catalina estaba frente a mí y por alguna razón, te temía. Mi cuerpo sabía que no debía confiar en ella, que dentro de tanta belleza, había una maldad siniestra a la espera.

Por primera vez podía decir que estaba frente a un vampiro de mis libros, uno real y que ahora me miraba.

-Hola Rayen- su voz era muy suave.

-Hola- dije algo titubeante.

No logre sostener su mirada mucho tiempo, me penetraba, sentía que veía mi alma, mis secretos, mi oscuridad, estaba expuesta en la oscuridad.

Mi hermano le hizo una reverencia. La cual emite algo distraída.

-Me alegra verte más tranquilo sobrino... no podía creer lo inquieto y desesperado que te encontraban hace unos días.- se dirigió hacia el trono.

-Agradezco enormemente vuestra ayuda y consideración. Mi hermana no estaría conmigo si no fuera por su ayuda. Estoy en deuda con usted.

Ella le sonrió. Su sonrisa no parecía de alegría sino de oportunidad.

-Es lo mínimo que puedo hacer por mi sobrina...no te parece- coloco ambos brazos en los bordes del sillón- ella ahora es parte del clan, como hija de mi hermano, debe heredar lo que le corresponde...- me observo, sus ojos eran penetrantes-...en tu sangre se persevera un linaje único, somos una de las pocas casas que mantiene sangre pura y una de las pocas que se mantiene en pie...

...nuestra raza desaparece, nuestro tiempo se acaba... si no somos capaces de proteger a los nuestros, pereceremos... recuerda siempre proteger a tu casa, sólo en los nuestros debemos confiar.

Sus palabras parecían ser como alguien que vive en constante guerra, en constante peligro. Siendo una pura sangre era muy probable.

-Eric

-Si mi señora

-Rayen... ¿habla sólo español?

-Sí

-Bueno es algo que debemos mejorar....me agrada el español, pero no es propio de la casa hablar un solo idioma. Ella debe ser instruida en forma inmediata.... ¿Has pensado en alguien Eric?

-Sí... para su educación e idioma creo que el más indicado es Víctor, él es un gran erudito y conocedor de nuestra historia.

-Me parece lo mejor...que así sea.

-Respecto a su entrenamiento en el combate, el mejor calificado para educarla, considerando su condición....es Damian. Él conoce las limitaciones y potencialidades de los Dhampiros, además yo mismo supervisare su entrenamiento.

-¿Entrenamiento?

-Sí Rayen...debes ser entrenada en el combate. Ahora perteneces a un mundo distinto, muy peligroso, debes ser capaz de defenderte- su mirada era muy condescendiente- ... no deseo que te suceda nada, también debes ser capaz de defenderte sola. Cuando yo no me encuentre a tu lado....-sonrió- ...aunque me mataría si te dejara sola- con suavidad toco mi mejilla.- su mirada se volvió más turbia que nunca, perdida.

- Debes convertirte en una digna miembro del clan- nos interrumpió bruscamente Lady Catalina-... una mujer guerrera y sabia. Tus cualidades son las que te permitirán asumir adecuadamente los deberes que se te han encomendado desde tu nacimiento. Y aún más, considerando las responsabilidades que debes asumir por ser mujer.

-¿Qué quiere decir con mi deber por ser mujer?

Ella me observo y luego miro a mi hermano. Un largo e incómodo silencio se prolongó entre ambos. Me estaba impacientando ¿Qué deber debía asumir?

-Rayen...-dijo Eric- ...la verdad es que las mujeres hijos de vampiros pura sangre deben asumir ciertas funciones...- parecía confuso, no deseaba explicarme con claridad en lo que consistía.

-Las mujeres asumen el control del clan...son por derecho las Jefa de las Casas y tienen el deber de procrear y perpetuar la sangre...esa es tu función- dijo Lady Catalina con un tono grave- ...claro te convertirás en Jefe del Clan... si sobrevives para ello.

Una malévola sonrisa apareció en su rostro de ángel. Me enfade.

-Y ...- asumiendo una posición ofensiva-...¿Cómo puedo obtener ese lugar?

Con una gran rapidez, Eric se instaló delante de mí en una posición de protección. Se inclinó.

-Perdónela mi señora...ella desconoce la forma en que nos relacionamos...desconoce las reglas de nuestro mundo.

Una punzada toco mi pecho. Había sido imprudente y mi hermano estaba intentado solucionarlo. Mis ojos se posaron en sus suyos, sentía mucha vergüenza. Su semblante era duro, pero sus ojos reflejaban temor.

Lady Catalina no manifestó ningún comentario, su rostro expresaba incomodidad. Luego de un momento suspiro y su rostro se suavizó.

-Lo entiendo sobrino...ella es muy joven e inexperta y no sabe nada de nuestro mundo... es bastante predecible que realice estupideces.

Apreté la mandíbula.

-Sin embargo...valoro tus agallas...tu ira y fuerza se refleja en tu carácter...algo digno de un vampiro...aunque no lo seas en verdad

Apreté aún más la mandíbula, mordiendo mis labios.

-Te perdonare por tu error...que no se diga que no soy benevolente.

Una media sonrisa en su rostro de ángel hizo hervir mi sangre. Mantuve la compostura.

-Lo siento...Lady Catalina- con gran esfuerzo logre pronunciar su nombre.

-No te disculpes querida...solo te defiendes eso es algo normal en nuestra especie.

Se levantó y se dirigió a un elegante escritorio que estaba frente a un bella chimenea, abrió un cajón y saco unos papeles.

-Hoy al 17 de noviembre del quinto año del siglo XXVI según Cronología Vampírica...

...Yo la condesa Catalina Rosalía Sanguinetti de Rossi, apruebo el ingreso de la Dhampira Lady Rayen Isis Sanguinetti, hija legitima de Lord Marcus Alucard Vittorio Sanguinetti miembro legítimo del Clan del Lirio Blanco.

Me miro, su rostro había cambiado, estaba suavizado, parecía tierno incluso, como si disfrutara del momento.

-Desde hoy serás miembra del clan y te convertirás en la princesa de la casta...

...juras asumir los deberes de proteger y preservar el poderío del clan

Me erguí

-Sí..lo juro

-Juras sacrificar tu vida por el clan si es necesario

-Sí... lo juro

-Juras nunca traicionar tu sangre, ni a tu clan, asumiendo un castigo si fuera necesario

-Sí...lo juro

- Y juras lealtad a la jefa del clan hasta que la muerte os aleje de vuestro lado y no intentarás atentar contra su persona, bajo pena de muerte.

Apreté la mandíbula. Eric apretó mi mano y me miro con un semblante relajado. Sus ojos me decían que no debía tener miedo.

-Sí ...juro- concluí.

Lady Catalina saco una vela roja y deposito la cera sobre el papel, con su anillo sello el papel.

-Bienvenida querida...ya eres miembra del clan.

Era extraño ahora su semblante, era relajado, alegre en verdad.

-Bienvenida Rayen...ya eres parte del clan.

Eric tomo mi mano y coloco una cajita de terciopelo rojo, sonrió con ternura.

-Vamos ábrelo...es mi regalo de bienvenida.

Lo abrí

Un bello y delicado anillo apareció, tenia el escudo del clan, era completo de oro envejecido y aunque había sido diseñado para una mujer, era idéntico al que tenía Eric en su mano.

-Digno regalo...eres una caja de sorpresas Eric....no me imagine que le regalarías el anillo de tu madre.- dijo Lady Catalina- esto se vuelve interesante.

- Es precioso Eric...¿en verdad es de tu madre?- asistió. No puedo aceptarlo...es un recuerdo de ella...debe estar contigo.

-No...es cierto es un recuerdo de ella y estaba en mi poder...por lo que yo tengo el poder de dárselo a quien yo desee...y elegir a quien quiero que lo lleve por mí...- nuestras miradas se cruzaron con ternura-...además es una forma de expresar a otros el lugar que poseerás en la familia de ahora en adelante.

Su mirada condescendiente apareció y comprendí que no debía objetar nada. Su regalo significa un símbolo de mi ingreso al clan, a mi nueva familia. A mi nuevo hogar. Le sonreí. Estaba feliz, éste anillo era el reflejo de que estábamos juntos, que era parte de todo, de su mundo, de mi herencia, lo que soy y seria de ahora en adelante. Una dhampira del Clan del Lirio Blanco, una princesa dentro de sus miembros. Era su familia directa...su hermana.

-Eres una pieza importante para Eric ahora- dijo Lady Catalina con dulzura-... él no debe estar solo nunca ...eres su compañera ahora...su familia.

- Lo se...no pienso dejarlo.

Mi corazón se detendría, mi mundo se acabaría con facilidad, el calor de mi cuerpo no existiría más sin su cercanía, sin su armonía, sin su calidez.

-Eric...es bueno que le presentes a Rayen al resto del clan....ordenare en forma inmediata el inicio de sus instrucción y educación...no debemos esperar más tiempo, ella debe estar educada a la brevedad...debe iniciar su entrenamiento lo antes posible...-camino nuevamente a su trono, su desplazamiento era muy delicado y suave-...ordenare a Victor y a Demian la preparación de Rayen, quiero que inicie mañana mismo. Además no es propio de nuestra especie hablar solo un idioma....me fascina el español, pero debes aprender los idiomas necesarios para relacionarte adecuadamente...además pronto se bien el solsticio y la Festividad de la Luna....quiero que ella este lista.

-Así será mi señora...yo mismo supervisare todo.

-Perfecto

-Deberé aprender idiomas....eso será difícil.

-No solo eso Rayen- dijo Eric- ser parte del clan no solo significa aprender idiomas, debes prepararte para cualquier eventualidad...para cualquier tipo de situación. Recibirás clases de historia, lenguas, arte, matemáticas, lecciones de combate y defensa personal y todo lo que puedas imaginar.

-¿Combate y defensa personal?

-Sí....debes ser capaz de protegerte tú misma, de asumir tu propia defensa y auto cuidado.

Alguna imagen en su mente deformo su rostro, como si viera algo muy doloroso para él, una imagen que le atravesaba el alma.

Toco mi mejilla con ternura.

-Comprendo....debo aprender todo lo necesario para ser parte del clan.

- Así es Rayen....debes aprender la rigidez y la fortaleza de nuestra especie...somos más frágiles de lo crees y tenemos más enemigos que amigos...además somos considerados demonios y debemos estar preparados para todo...-Dijo Lady Catalina desde su flamante trono.

- No te preocupes...luego verás que para nosotros...los que llevamos sangre pura...el aprendizaje es más fácil- Nuevamente apareció esa media sonrisa encantadora.

Mi mente se llenó de imágenes donde me convertía en toda una guerrera. Una imagen donde me encontraba rodeada de cuerpos ensangrentados a mí alrededor. Muy similar a la imagen de los cuerpos desgarrados fuera de mi casa. Un escalofrió recorrió mi cuerpo.

¿Sería capaz de lograr desgarrar la vida de otro ser? ¿Serio capaz de lograr las expectativas del clan? ¿Sería capaz de lograr todo y no desilusionar a Eric?

Mi cabeza y mi pecho estaban sincronizados con una tensión y una imagen de lo que podría pasar.

La imagen de convertirme en un ser de sangre, en un ser despreciado que acabaría con cualquier rival, con cualquier alma invasora. Un ser que no pensaba en la sombra que lo consumía, solo en la luz de alcanzar sus metas. Sobrevivir y proteger a su ser y a los que amaba. Capaz de todo, capaz de entran en tinieblas y no terminar. Un ser siniestro, instruido en las artes de la destrucción y la muerte. Un ser inmortal que era capaz de destruirse a sí mismo, de transformarse en totalidad. Un ser que desconocía y que para mí tranquilidad, deseaba transformarme. Un ser para el cual había nacido. Un ser único, un Dhampiro con Sangre Pura...una hija de la oscuridad.

.


CAPITULO XI

CLAN DE LIRIO BLANCO

Luego de despedirnos de Lady Catalina seguimos avanzado por el castillo. Nos dirigimos a un salón en el sector sur, no muy lejos de donde estábamos.

-¿Dónde vamos?- pregunte después de un rato.

-Vamos al ala sur del castillo. Ya oíste a Lady Catalina debes conocer al resto del clan.

-¿Conocer al clan?

- Debes iniciar tu entrenamiento lo antes posible, debes estar lista, el tiempo apremia contigo. El solsticio es dentro de poco.

- ¡Es decir que conoceré a más vampiros!- ese comentario saco la parte más vergonzosa de mi ser, era como una niña entrando a una chocolatería. Me sonroje. Eric solo sonrió.

-Sí ....me alegra tu entusiasmo...dentro del clan conocerás otro como tú.

-¿Otro?

-Sí, otro Dhampiro como tú... claro ustedes tienen algunas diferencias - claro el no poseía Sangre Pura en sus venas.-Conoces su sangre, te será leal.

- ¿conozco su sangre?- me detuve- de él me alimente ¿cierto?

- Sí, por ello él te pertenece...te será fiel...te cuidara cundo yo no pueda. Además es el menos voluble del clan. Algo callado que el resto del clan.

- ¿Cómo son los demás miembros del clan?

- Bueno tienen piel pálida, son rápidos, beben sangre...sabes son vampiros- lo mire con odio, se estaba burlando de mí.

-¿Qué?- con cara de no saber que sucedía- tú pregustaste y yo respondí.

Sonrió. No podía negar que me fascinaba su buen humor, además cuando sonreía su rostro se iluminaba.

Seguimos avanzando y sentía como mi cuerpo se tensaba. Ya me parecía común esa sensación, como si mi cuerpo adivinará algo. Conocería al resto del clan, a quienes se convertirían en mi familia de hoy en adelante. No podía imaginar qué tipo de personas conocería. Vampiros. ¿Pero cómo serian ellos? Por muchos años había crecido con historias de vampiros, mil veces leí los relatos de la literatura gótica, vampiros siniestros, oscuros, misteriosos, narcisistas, perdidos, sedientos de sangre y de poder.

Miraba a mi hermano a mi costado y me era difícil creer que solo podía encontrar ese tipo de vampiro. Él era la prueba de que también había' seres cálidos y llenos de luz, pero también capaces de despertar los más perversos sueños y deseos, capaces de atormentarme al nivel de acabar con cada parte de mi moral y cordura. Dolor, también podían producirme el más bello dolor....enferma, me gritaba nuevamente mi interior.

-No te preocupes...ellos te ayudaran y protegerán.

- ¿Y si no les gusto?

- Los mato.

No lo sé, pero supuse que en ese momento lo decía en serio, no como una broma, sino como una afirmación.

Seguimos avanzando por amplios pasillos y corredores, en verdad el castillo era de grandes proporciones. La noche cambiaba completamente la atmosfera del castillo, dándole una mágica luminosidad llena de misterio y encanto, como si fuera irreal.

Estábamos a pocos pasos de una gran puerta y nuevamente una gran presión aumentaba en mi pecho. Una presión extraña, no como con Lady Catalina, percibía algo distinto, una presencia, no varias.

Era extraño pero sentía formas, no las veía, pero lograba percibir distintas formas, sentimientos de oscuridad y otras llenas de luz. Me detuve.

- ¿Qué sucede Rayen?- me pregunto Eric con urgencia.

- no estoy segura, pero siento algo extraño, no sé, es como si supiera lo que hay detrás de esa puerta.

- Increíble, tienen un sentido muy desarrollado.

- Es raro... pero esta sensación la conozco, es como percibía que alguien me observaba, pero no lo veía, o cuando estaba sola y sentía una presencia cerca de mí. Pero solo son sensaciones. Sé que hay varias personas adelante, percibo muchos sentimientos, no todos son de confiar, me siento en alerta, siento mis músculos tensos. -me sentí muy tonta, mire a Eric- sí, lo se soy rara, me lo dijeron muchas veces.

Mi bello hermano sonrió.

-no... eres un criatura fascinante, delicadamente atrayente mi dulce hermana, no sabemos mucho de los Dhampiros, pero tú- tocando mi rostro- eres única, puedes reconocer vampiros cerca tuyo, los sientes de alguna manera especial.

Su cuerpo estaba muy cerca al mío y su rostro aún más. Un deseo de tocar esos labios me invadió. Enferma volvió a decir mi cabeza. En ese momento Eric retrocedió instintivamente quizás. Se detuvo, siguió acariciando mi rostro, estaba helada, como podía desearlo de esa manera, su cuerpo volvía a acercarse, sus labios estaba a centímetros de los míos.

-Rayen...la flor que tiene el más bello aroma.

Sus labios tocaron mi mejilla, muy cerca de mis labios. Pero no se apartó, siguió estando cerca de mi rostro, mirándome. Estaba invadida de deseos, deseaba besarlo, sentirlo. Eric noto mi confusión. Toqué mi cabello para salir del paso.

-Bueno creo que es hora de seguir, debes conocer al Clan. Dije para continuar.

Llegamos a una puerta de mármol blanco. Bellos lirios decoraban cada estructura de la enorme puerta, manillas de oro y hojas de plata cerraban el hermoso cuadro.

Una suave mano toco la mía.

-¿Estas lista para conocerlos?

-No

Sonrió con dulzura.

-Perfecto...es exactamente como debes estar.

Empujo la enorme puerta.

El salón estaba muy bien iluminado, un gran grupo de personas nos estaba esperando. Un grupo muy bien vestido nos observa, veía algunas caras conocidas y otras que me inspeccionaban desde distintos ángulos, no sé si con miedo o sorpresa, pero sentía la tensión en la sala.

-Estimados hermanos y hermanas los he convocado en esta noche para presentarles a la nueva integrante de nuestro clan- todos cambiaron sus posiciones en dirección hacia mi hermano y yo. Los mire, pero había una persona que capto mi atención. En el fondo de la sala había un hombre alto y esbelto que se encontraba de espalda a nosotros contemplando las llamas de una gran chimenea, era extraño pero me causaba curiosidad, sentía una sensación de semejanza con él, lo percibía como mi igual... era una extraña sensación, deseaba que se volteara.

- Su atención por favor.- todos nos observaban, el joven de la chimenea dirigió su mirada en mí- Les presento a mi hermana Lady Rayen Isis Sanguinetti... de hoy en adelante un nuevo miembro de nuestra casa y a quienes ustedes deben proteger con su vida y su sangre.- las últimas palabras mi hermano la señalo con gran firmeza, como si se tratara de trato de honor.

Todos realizaron una reverencia en forma inmediata, colocaron su mano derecha en su pecho. Nunca pensé que sería tan vergonzoso todo esto. Pero debía aprender la forma en que se relacionaban las personas del clan.

La primera en presentarse fue Serena. Vestía de gris, su cabello rubio y liso caía delicadamente, sus facciones eran suaves, en ella podía ver la luz sin duda, percibía bondad y una fuerza interior increíble.

- A su servicio mi señora, ya nos conocimos pero no me he presentado. Mi nombre es Serena Dunne- dijo con una reverencia.

- Serena es un Vampira con algo de sangre de hada.

-¿sangre de hada?

- Cuando inicie tu instrucción lo sabrás

- Percibía al especial en ti.

- Tienes un don muy fuerte.

Luego se acercó una pareja. Él tomaba elegantemente la mano de ella. Era joven, muy alto, delgado, tenía una cara alargada y una nariz puntiaguda, sus ojos eran verdes y su pelo castaño oscuro, tenía un aire de intelectual.

-Mi nombre es Victor Costel, estoy a su servicio mi señora- con una reverencia, su tono de voz parecía ingles. Le siguió una hermosa mujer de pelo castaño, esbelta, ojos cafés y rostro pálido y en forma de corazón. Vestía un vestido negro y aros y collar rojos.- Mi nombre es Pandora de la Huerta, estoy a su servicio mi señora- española sin duda, me sorprendí encontrar otro que hablara español, hizo la reverencia como todos.

Luego se acercó un hombre mayor con un cabello negro y eléctrico, ella era muy esbelta y rasgos negros muy delicados

-Mi nombre es Constantino Enrich y mi dama Calisto Pietro.-Se miraron- ¡estamos a su servicio!-Dijeron al unísono

Después se acercó otra pareja. Eran muy similares sus facciones, ambos eran rubios y de ojos azules, casi de la misma edad y porte, solo pequeñas diferencias en sus rasgos y corte de pelo los diferenciaban en femenino y masculino. Caminaban de la mano.

-Estamos a su servicio mi señora- dijeron en conjunto- mi nombre es Leonardo Capriano y ella es mi hermana Lea- ambos me regalaron una amplia sonrisa, la cual devolví. Me pareció muy sorprendente esta pareja, se alejaron de la mano y expresaban una gran complicidad.

Por un breve momento sentí una esperanza en mi interior.

Se acercaron dos chicos de unos 23 años, uno de pelo rubio y el otro de pelo negro muy abundante, no largo, ambos eran atléticos, altos y muy sonrientes, quizás de mi edad, muy coquetos a mi juicio, vestían ambos ternos oscuros y muy modernos. Notaba algo extraño en uno de ellos, pero no podía percibir que era.

-A vuestro servicio mi señora- dijeron en conjunto ambos con una reverencia.

-Mi nombre es Lucas Venturi- dijo el rubio, un delicado acento italiano salió de sus labios, sensual a mi juicio.

-Mi nombre es Dmitry Vólkov - un raspado ruso apareció- Rastriare todo lo que pida mi señora.

- ¿Rastrear? No eres vampiro cierto.

-Dmitry es un Hombre lobo, su especialidad es rastrear, si huele un vampiro o un rastro, él lo encontrara- dijo mi hermano.

- increíble....pero no se supone que los vampiros y hombre lobos no se llevan- dije de inmediato.

- Ya casi mi raza se ha extinto, soy uno de pocos que queda, me han acogido de niño en esta casa luego que mi madre fuera asesinada, le estoy muy agradecido a vuestro hermano y padre por recogerme, no muchos vampiros tienen tanta benevolencia con mi especie.

Mi hermano en verdad era una caja de sorpresas.

-Nunca había conocido un hombre lobo, por eso sentía algo extraño al verte, como una vibración distinta.

- Tu percepción en verdad es muy fuerte.- dijo Eric con sorpresa. Todas las personas de la sala me observaron con sorpresa.- creo que hay mucho que investigar de ella Serena.

Detrás de los dos chicos que se acababan de presentar, apareció una rubia despampanante, hermosa, tanto como Lady Catalina, su cabellera estaba delicadamente ondulada, su rostro era seductor, su piel era pálida, sus ojos verde oscuro y sus labios rojos, usaba un hermoso vestido verde musgo que acentuaba sus curvas. Su mirada se dirigía a mi hermano al principio, solo cuando estuvo más cerca, me miro. Una punzada en mi pecho, me prevenía, me sentía incomoda. Ella en verdad era hermosa y su atención estaba en mi hermano.

Realizo la reverencia como todos, pero esta duro más tiempo que los demás, levanto la vista- Mi nombre es Amelia, estoy a su servicio- Se levantó y se dirigió a su puesto.

Una sensación extraña me absorbía.

Al fin llegó el momento del chico de la chimenea, se acercaba lentamente, usaba un terno negro. Ahora podía ver con claridad sus facciones, era de la altura de Eric, de cabello negro algo largo, pero que le quedaba muy bien, su rostro era delicado, muy bello, su mandíbula era muy marcada, su nariz respingada y sus ojos eran negros con una delicada línea clara, más fina que la mía. Era otro Dhampiro no había ninguna duda.

-Mi nombre es Demian Lécuyer- haciendo una reverencia- estoy a vuestro servicio mi señora.

Me observo por un breve lapso de tiempo y volvió a su lugar junto a la chimenea. Pero a cada cierto tiempo me seguía observando como buscando una respuesta en mí, una señal.

Poco a poco, cada uno se ubicó en un sector del salón, algunos de pie y otros sentados, en una bella mesa habían unas copas servidas, pensé en un principio que era sangre, pero no, al tener la copa en mi mano, me di cuenta que era vino, un agradable aroma llego a mí, era complejo darme cuenta que mis sentidos estaban más desarrollados, más agudos que antes. Todo parecía nuevo y más intenso, pero no me distraían, notaba el cambio, pero no me desconcertaba.

-Miembros de la guardia de la Casa del Lirio Blanco, es para mí un gran placer realizar un primer brindis por la llegada de mi querida hermana, la cual será un pilar importante para el crecimiento y consolidación de nuestra clan, pero también un miembro a quienes ustedes deben proteger a toda costa, ya que están protegiendo el legado de nuestra casa.

Todos levantaron sus copas.

-Por el Grandeza del Clan del Lirio Blanco.

-¡Por la grandeza del clan!- dijeron todos

El sabor del vino era embriagador, no parecía un vino que hubiera probado antes, era dulce, pero podía percibir especias que le daban un toque especial. Delicioso en verdad.

La noche siguió su avance. Serena se acercó a conversar conmigo gran parte de la noche, todo se veía genial, maravilloso en verdad.

En algunos momentos podía percibir la atención que me prestaba Amelia desde una esquina, mientras que Demian me miraba desde la chimenea. Trate de ignorarlos durante la noche.

A medida que la velada avanzaba podía ver la simpleza de todo, no había diferencia de estos seres con cualquier otra persona, podían pasar desapercibidos si querían, pero su belleza y encanto, podía cautivar a cualquier que quisieran al mismo tiempo. Existía un hechizo y una atracción que solo ellos podían lograr. Cada uno tenía algo que te podía deslumbrar. Belleza, misterio, erotismo, intriga, soledad, amargura, alegría....todo podía envolverte para ser su presa, todo hacía que te hundieras como abeja a una dulce agonía.

Todos charlaban muy alegremente, yo por mi parte conversaba con Serena, quien me interrogaba por mis cambios como una doctora. Me sentía muy a gusto con ella, me recordaba a mi madre con sus preguntas.

Eric llamo a Serena a su lado y pidió que me contara la historia del clan. Era costumbre contarla cada vez que ingresaba un miembro nuevo, y de eso ya era hace más de 100 años.

Serena se ubicó frente a mí, junto a la chimenea y empezó su relato con mucha seriedad y con un tono muy seguro.

"El Clan del Lirio Blanco tiene cerca de 10.000 años según nuestro registros, pero como los humanos, no tenemos claro el origen de nuestra especie, según los escritos de Lady Caliope, nuestra especie ha estado desde los inicios, somos descendientes de los ángeles caídos, hijos del ángel Semyazza, más conocidos como Nefilim. En culturas antiguas considerados como dioses...Los primeros vampiros que se nombran son Lilian y Caios, dos incubos. Ambos tuvieron tres hijos Marcus, Brego y Nilfa. Se habla que Lilian tuvo más hijos, pero su cercanía a la oscuridad, hacia que en sus rituales utilizara a sus hijos como parte de este, matándolos y devorándoles el corazón, maldiciendo a su familia."

"Estos tres hijos crecieron fuertes y bellos, bebían sangre para prolongar su vida, haciéndolos muy longevos. Pero lo que más los unía, era el amor que se tenían, yaciendo ambos con su hermana, la cual tuvo cuatro hijos. Dracon, Arthur, Caliope y Valdir, quienes crearon los tres Clanes más poderosos. Dracon creo el Clan de la Rosa, Arthur y Calíope el Clan del Lirio de Blanco y Valdir el Clan del Jazmín."

"Al existir muy poca mujeres puras, muchos de los hijos yacieron con sus hermanas y madres, para crear a sus esposas, descendientes y súbditos. Estas libres uniones provocaron las primeras purgas de vampiros, convirtiendo humanos en vampiros e iniciando una expansión. Solo el Clan del Lirio Blanco se mantuvo con sangre pura, ya que sus líderes eran de sangre pura, engendrando cerca de 15 hijos e hijas."

"Estos hijos e hijas de cada uno de los clanes, fueron víctimas de intrigas, deseos ocultos, corrupción y ansias de poder, atacando a sus padres y creadores, iniciando la tercera purga, incluso atacando a sus aliados para asumir la cabeza de las Casas."

"En nuestro clan solo quedaron Lord Valdir y Lady Anastasia, los más fuertes y jóvenes del clan, quienes reinaron por muchos años y se convirtieron en los padres de Lord Claus, Lord Marcus y Lady Catalina. Pero la maldición seguía a los clanes y no los abandonaría jamás"

"Los jefes del clan fueron atacados por los ILUS y clanes de Dhampiros convertidos en cazadores, de gran numero y con habilidades muy desarrolladas, aunque su ataque fue con éxito, eran solo una fachada, para distraer a la guardia.

"Solo eran intrigas, sombras, el Clan del Jazmín junto a Lord Claus tenían todo planeado, atacaron a Lord Valdir y Lady Anastasia durante la fiesta del Solsticio de Verano, del cual eran invitados de honor, siendo asesinados y el clan casi aniquilado"

"Con los años, sus hijos, Lord Marcus y Lady Catalina destruyen a Lord Claus y la guardia logro bloquear al Clan del Jazmín. Aun éramos fuertes, el clan perduro con ambos herederos, quienes hicieron la paz hasta con los ILUS, quienes habían sido engañados y ahora su número era menor"

"Lord Marcus y Lady Catalina, mantuvieron y prolongaron el clan por más de 500 años y han logrado perdurar la sangre pura, la más codiciada por muchos enemigos, sangre que debemos proteger como guardia, con fuerza y cautela, porque no sabemos cuándo se iniciara la siguiente purga. Por ello, debemos reforzar aún más nuestro trabajo, para seguir cuidando a nuestra familia, nuestro clan"

Purgas, Ilus, Dhampiros....mucho que aprender.

Todos levantaron sus copas y bebieron en honor a los antepasados caídos. La noche había acabado.

CAPITULO XII

LA INSTRUCCIÓN

Luego de la grata tertulia, cada uno se retiró a sus habitaciones, Eric me acompaño al mío, como si necesitara saber cómo volver, aunque las grandes dimensiones del castillo hacen que cualquiera se pierda.

-Buenas noches querida hermana- delicadamente toco mi rostro y me beso en la mejilla- hoy estuviste maravillosa, deslumbraste. Así deseo que luzcas mañana y aún más bella el día del solsticio.

- Tratare de hacer mi mejor esfuerzo.

- Debes hacerlo...estoy apostando todo por ti.

Toco nuevamente mi rostro. Me regalo una dulce sonrisa y salió de mi cuarto.

Con paso veloz me dirigí al baño a refrescar mi calor. Enferma otra vez mi mente decía enferma.

Me costó dormir esa noche, me era difícil procesar todo. Como mi historia paterna era muy extensa, llena de traiciones, mentiras e intrigas. El poder corrompe. Pero también el amor.

No podía dejar de lado mis deseos con Eric, mi historia familiar estaba constituido por uniones familiares poco convencionales, quizás algún gen en mi cuerpo hacia que él me atrajera. Quizás estamos destinados a construir la siguiente generación, el nuevo legado. Quizás esto tiene un sentido. Quizás solo estoy buscando una excusa para dar un paso, para tomar la decisión que me atormenta. Quizás solo alucino y me dejo llevar por las sensaciones, por mis deseos más ocultos. Mi cabeza vuelve y analiza cada momento que hemos vivido y solo me queda una pregunta. ¿Eric me vera de otra manera o solo soy eso, su hermana?

Me dormí pensando en los posibles escenarios, en las posibles consecuencias, pero nada me dejo tranquila, encontré un poco de consuelo en una leve felicidad de concretar mi anhelo en mi mente.

Al día siguiente, el sol me despertó muy temprano, luego de una agradable ducha, mi garganta estaba seca, sedienta, me puse una bata y volví a mi cuarto.

Sobre una mesa estaba mi desayuno y una copa con un líquido rojo oscuro, con un aroma maravillo, delicioso. Sin pensar en nada tome la copa e ingerí su contenido sin titubear. Sangre estaba consumiendo sangre, pero sabía distinto, había algo en ella, algo que la hacía gloriosa.

Me sentí distinta, algo aturdida un rato. Poco a poco mis sentidos se volvieron más agudos, aún más que lo que ya eran. Una gran fuerza me empapó.

Deguste un poco de mi desayuno, ingerí poco de él.

Sabía que hoy empezaba mi entrenamiento, por lo que me vestí con ropa cómoda, negra por supuesto. Camine por el castillo hasta llegar al gran salón. Eric estaba leyendo un libro. Al ver que bajaba las escaleras se levantó y dejo el libro a un costado. Vestía con ropa cómoda y de fácil movilidad como yo.

-Buenos días Rayen, espero que hayas dormido bien, porque hoy tendrás mucho que trabajar.

- Si dormí bien y tengo muchas ganas de trabajar.

- ¿estuvo bueno tu desayuno?

- Delicioso

- Creo que debemos averiguar cuanto debes ingerir, la sangre de hada es muy adictiva. No quiero sobrecargar tu sed.

- ¿Sangre de hada?...que eres cómico

- Te estoy dando de mi reserva personal y dices que soy cómico, cada vez es más difícil encontrar sangre de hada.

- Me estás diciendo que me diste sangre de un hada pequeña con alitas

- No mi Rayen, en nuestro mundo muchas de las historias son ciertas, la verdad es sangre de humanos con algo de Ángel en sus venas, una pequeña prueba del cielo, dentro de tu mundo son conocidos como, psíquicos, chamanes, brujos, seres que conocen el inframundo...y que saben muy bien. Sonrió muy seductoramente.

- Es muy sabrosa, con una copa quede bien, pero nunca pensé que lo disfrutaría tanto.

-Créeme que es fácil caer en un vicio y buscar nuevas formas de suministro, encontrar un ser angelical es un arte para los Dhampiros...ya sabrás como detectar seres de luz y demonios.

- ¿Hay más seres en el inframundo?

- Mitad ángeles, cazadores, hombres lobos, brujos, demonios, hadas...toda un gama de seres de la luz y la oscuridad, aunque poco nos comunicamos entre nosotros, y curiosamente los dhampiros pueden identificarlos con facilidad....solo avísame cuando veas un hada...necesito rellenar mi reserva.

Se voltio a ver mi rostro y me miró fijamente.

-Creo que te agrada la sangre de hada, tus pupilas están muy dilatadas. Pero ten presente que todo debe tener su límite, es fácil seducirse por algo tan embriagador. A nuestra especie le ha tomado miles de años controlarse y ser civilizado. Pero al ser un Dhampiro, creo que te será más fácil. Además es útil para tu entrenamiento acelerado, te activa los sentidos.

Su rostro estaba muy cerca de mí, podía oler todo de él, exquisito, olía exquisito. Me sonrió.

-Vamos Demian nos está esperando.

Caminamos nuevamente por el castillo, pasando por diversos pasillos, llegamos a una gran puerta doble de madera con lirios y espadas talladas. Entramos a una gran estancia, un lugar lleno de espadas y armas en las paredes, un gran lugar, el centro estaba cubierto por una especie de madera negra. En ese lugar estaba Demian practicando con espadas cortas, su aroma a violetas era agradable, era impresionante su destreza y flexibilidad, era muy atlético, sus cabellos oscuros estaban sujetos en un coleta, unos pequeños mechones desordenados le daban su toque. Estaba completamente inmerso en su entrenamiento. Al vernos se detuvo, yo estaba sorprendida con sus movimientos.

Demian tomo ambas espadas en una mano y con la derecha toco su corazón y se inclinó.

-Buenos días. Dijo Eric

-Los estaba esperando señor.

-Rayen entrenara contigo todas las mañanas, en la tarde recibirá educación de Victor y Serena, debes estar lista para el solsticio y quedan solo semanas.

- Estaré lista.

- Es toda tuya Demian, edúcala bien. Dijo Eric con tono exigente.

-Creo que será difícil- dijo con arrogancia, me miro de pies a cabeza- pero lo lograra....al menos eso espero.-luego me sonrió.

Al parecer tenía un carácter especial.

- Y veras de lo que soy capaz. Dije firme.

-Dale una paliza- me dijo Eric al oído.

Mi hermano nos dejó y creo que mi infierno empezó. Demian estuvo examinando mi cuerpo y pidiéndome que me colocara en diversas posiciones, tuve un fuerte trabajo físico, aprendí los primeros estilos de combates y posiciones de defensa. Mucha información cada día. Con Victor estuve aprendiendo tanto de historia, de cómo las casas han perdurado en el tiempo y que no solo teníamos enemigos en otras casas, las sectas secretas y la iglesia nos persiguen por años a todos los Ilus, nombre entregado a todos los seres del inframundo. La casaría de brujas, tuvo su origen a causa que perdurábamos a través de las mujeres, persiguiendo y matando hadas, mujeres lobos, hechiceras y vampiresas, todas las mujeres fueron atacadas.

Las clases eran muy interesantes, muchas historia, grupos y acontecimientos históricos tenían relación con los vampiros, quienes estuvieron involucrados en muchas sectas y organizaciones, como los Iluminati y Los Templarios, los vampiros influyeron en la creación de varias culturas que adoraban a la deidad femenina, todo era muy interesante, además aprendía idiomas, matemáticas y ciencias, tenía acceso a información que nunca pensé tener en mi vida. La historia de la humanidad tenía un origen, influencia o había sido provocado por los vampiros y los seres de inframundo, quienes desde la clandestinidad han sido parte del curso de la humanidad.

Con Serena aprendí todo lo referente a cómo debía expresarme, las fechas importantes de la casa, no sabía que el lugar que tenía en la clan, no sabía de mi importancia, que era la única, que sería una pieza que los demás clanes desearían tomar, lo que cambiaba todo. Que al ser mujer podía procrear una nueva generación posterior a Lady Catalina y mi pareja debía ser de sangre pura, ya que un vampiro común no podría otorgar una carga genética correcta y provocaría una disminución de nuestra casta. La verdad no lo comprendía mucho, pero lo asocie con la decadencia de la raza, algo muy conocido en nuestros días, pero que podía ser entendido como racismo o segmentación, no todos los vampiros eran iguales. Pero pese a esto, solo yo podía decidir quién sería el padre de la siguiente generación y en mi estaba esa responsabilidad.

También comprendí que en diciembre se celebraba el Día del Sol Naciente cercano al día más largo del año, usado por el cristianismo para introducir el nacimiento de Cristo, que la celebración de Halloween, era en verdad el día de la Noche Sangrienta, una de las 6 purgas de las casas. Como éramos responsables de las mayores epidemias de la humanidad, entre la Peste Negra y Fiebre Española, al realizarse cruzas de sangre con humanos.

Las clases con Victor y Serena, me iluminaban cada día, pero las clases de combate con Demian me revitalizaban, cada día necesitaba más sangre para estar más fuerte y rendir más, solo por mi entrenamiento y lo pronto del tiempo, permitía que mi hermano me suministrará sangre de hada, ya que me volvía más rápida y podía absorber mejor todo.

Al pasar las semanas era más diestra con la espada, con dos en mis manos, era como extender mis brazos. Eric tenía razón, esto sería fácil para mí, es como si aprender fuera sencillo, como si mi cuerpo se acomodara a mi trabajo, cada día me sentía más liviana y más ágil, me sentía distinta, algo en mí que no conocía y poco a poco crecía. Valentía y destreza. Un arma que no sabía que tenía. Peligrosa y letal, era una nueva faceta de mí.

Las semanas pasaron muy rápido y mi entrenamiento cada día daba frutos, ya no me sentía distinta a los miembros del clan, cada uno de ellos me entregaba algo de su propia sabiduría e historia. Leo y Lea me ayudaron a agudizar los sentidos, era muy entretenido meditar y comprender cada sonido, movimiento y sensación del ambiente. Estos ejercicios me ayudaron con mi propia percepción, mejorando mí capacidad para comprender mi propio talento, el poder descubrir quien se encontraba en otra habitación o saber cuándo alguien estaba cerca de mí y me acechaba. En más de una oportunidad fastidie a Dmitry cuando intentaba acorralarme o asecharme. Con Lucas practicábamos arquería de cabeza, le encantaba estar de cabeza, como un murciélago. Constantino trataba de enseñarme todo lo importante de un explosivo, como desactivar una bomba en menos de diez segundos, matando mis nervios y dejando que la adrenalina me absorbería, encontrando una energía similar a consumir mucha sangre, necesaria para momentos de crisis. Con Pandora pude disfrutar de la música y sus vibraciones. Hasta Lady Catalina me dio una o dos clases, enseñándome algunos conjuros y rituales de sanación en caso que enfrentarnos en un combate, dándome acceso a libros de la casa que nadie más podía leer, me estaba entrenando.

Solo Amelia no se acercaba a mí, me hablaba para darme algún recado de Eric, era lógico que no le agradaba, me veía como una amenaza, pero no sabía porque, ella era toda lo que un hombre podía desear. Además desde que inicie mi entrenamiento, mi hermano solo había supervisado mi entrenamiento, cada mañana me saluda y luego se encerraba en su estudio o salía del castillo por varias horas.

Una noche lo vi llegar bien avanzada la noche, yo estaba leyendo un libro en el gran salón y llego vestido muy elegante, me observo desde lejos, lo salude con alegría, pero sólo me dio una fría sonrisa y se fue. Algo le sucedía, quizás había algún problema que no me quería decir. O quizás descubrió que me atraía, eso me perturbo por largo tiempo. Pensaba que tal vez, por ello me estaba evitando, para mantener su distancia. Decidí que no trataría de presionarlo, ni de hacerme a él.

Esa noche estuve muy inquieta, me era difícil descansar, me sentía en tensión, otra vez sentía el calor del inicio de mi transformación, pero era un calor erótico, que me traspasaba la piel. Me sentía deseosa de carne, de una piel suave, de los labios de Eric, de su cabello perfecto, de su olor, de su cuello.

Me levante de la cama y salí de mi cuarto, necesitaba aire, necesitaba tratar de encontrar a Eric. Lo necesitaba.

Camine por largo tiempo, pasando por varios pasillos, hasta llegar al estudio de Eric. Había ruido, había dos personas en la habitación, lo podía sentir. Con delicadeza abrí un poco la puerta. Eric estaba de espaldas frente a una chimenea, estaba abrazando a una mujer, le estaba besando el cuello, era Amelia. Una punzada ataco mi pecho. Ella estaba gimiendo y le apretaba con fuerza la espalda. Eric estaba bebiendo de su sangre, estaba inmerso en el éxtasis de su sangre. Con ella, esa mujer deseable y bella. Ella gemía con placer y dolor. Hasta que no pude resistir más.

-Detente.

Eric siguió bebiendo por 3 o 5 segundos más y saco su boca de su cuello. Sus pupilas estaban dilatadas y su boca, nunca lo vi así, su boca era una fuente de sangre que lamia con su lengua. Soltó a Amelia que cayó de rodillas al piso. Miro directo a la puerta, sabía que estaba ahí, mirando cada instante de su regocijo. En vez de sentirme avergonzada, quería entrar y beber sus labios llenos de sangre.

-No me veas así, Rayen. Tú no. Dijo con pena

Amelia miro directo a la puerta, primero sorprendida y luego herida porque yo estaba ahí. Eric me miraba con dolor, como si estuviera haciendo algo malo, como si me hubiera traicionado, había sufrimiento en sus ojos.

-¡Vete!-grito-......por favor perdóname...no me odies.

Sus palabras me dejaron descolocada, él sufría por mí, él estaba afligido porque lo encontré bebiendo la sangre de ella. Él sabía que le amaba, él sabía lo enferma que estaba.

Poco a poco me aleje de la puerta, mi garganta estaba sedienta y mi respiración estaba entrecortada. Corrí de regreso a mi cuarto, tropezando con varios muebles. Lady Catalina me vio pasar por su lado.

Llegue a mi habitación y tome una bolsa con sangre que estaba en un congelador y la bebí toda. Si no la bebía, atacaría a alguien. La atacaría a ella, quería ser ella, quería que Eric bebiera de mi sangre, que tocara mi alma con sus labios, que abrazara mi cuerpo que le necesitaba, con él me sentía distinta. Enferma, sí estaba enferma de su ser. Mis ojos lloraron por horas, no porque fuera mi hermano, eso no me atormentaba. Lo que atormentaba era que él no me amara. Eso me partía el corazón.

La noche paso lentamente, no podía esconder lo que sentía, pero necesitaba estar sola para pensar. No salí en todo el día.

Al día siguiente, me levante muy temprano, necesitaba sacar mi energía. Me dirigí a la sala de entrenamiento. Evite pasar por el gran salón, ya que no estaba lista para ver a Eric.

Me sentí aliviada al ver que no había nadie en la sala, por lo que tome dos espadas cortas y empecé a practicar. Las espadas me permitían extender mis extremidades y mejorar mi desplazamiento protegiendo mi centro. No sé cuánto tiempo estuve inmersa en mí entrenamiento. Solo me detuve cuando sentí un olor a violetas y Demian paro uno de mis ataquen con su espada.

-Creo que estas con energía hoy.-Dijo Demian con un aire de interés.- te parece si realizo tu examen de egreso el día de hoy.

-¿Y que consideraría mi examen?- algo coqueta.

-Bueno debes vencerme en un combate. Ya has estado cerca, lo reconozco... pero creo que con la energía que tienes hoy podrías...solo podrías.

-Prepárate guapo.

Ambos no observamos por mucho tiempo, buscando la debilidad del otro y viendo por donde podíamos atacar. Inicie atacando por su derecha, bloqueándome con firmeza. Luego intente atacar por la izquierda, me bloqueo con dificultad, genial ya sabía por dónde atacar con fuerza.

Ataque con fuerza con mis dos espatas bloqueando con una y atacando con la otra por la parte baja. Sonreí al ver que dañe un poco su chaqueta de cuero. Demian se enfadó. Atacando con más fuerza, haciéndome retroceder. Y rasguñando mi brazo, pero solo dañando mi ropa. Creo que debía subir mi apuesta.

Empecé a girar y atacar con todo, sobre todo por la izquierda. Hasta que por fin logre atacarlo con un giro rápido y un salto hacia atrás, atacando su espalda y sus piernas. Derrotándolo.

-Excelente, rápida y letal. Acabas de terminar tu entrenamiento. Ya no puedo enseñarte más

-Gracias, pero siempre podrás enseñarme algo más.

-Has sido una gran estudiante.

-Y tú un gran maestro.

-Extrañare nuestros entrenamiento, hace mucho que no divertía tanto con alguien, aún más otro como yo.

- Pero podemos seguir trabajando, quiero llegar a luchar sin necesidad de ver. Lea y Leo me han ayudado a mejorar mis sentidos.

- Creo que podríamos trabajar bien en el bosque.

-Te parece iniciar mañana.

-Si no es mala idea, quedan pocos días para el solsticio.

-Bravo Demian estas conversando.- Dijo Dmitry y Lucas sonreía como un niño- ese es el primer paso para la socialización.

-Créeme, mi dama, que Demian este conversando, es un gran descubrimiento. Dijo Lucas son sorpresa.

- Se pueden callar ustedes dos. Dijo Demian con firmeza.

- Creo que le caes bien- Me dijo Dmitry con un tono más bajo.

Demian lanzo su espada a la pared con fuerza quedando incrustada en la pared. Acabando con la conversación.

Luego de la divertida conversación con Demian, Dmitry y Lucas, fui a cambiarme, fui a saludar a mi abuelo a la Casa de Servidumbre, estaba preocupado por mí, pero lo tranquílese. Luego tome un libro y salí al balcón del tercer piso, había un día muy hermoso y agradable. Desde esa altura podía ver todo el fiordo. Era muy hermoso. Ya era casi el fin de la primavera y la temperatura era agradable.

Estaba en paz en ese lugar, no pensaba en nada. En nada de los días anteriores, solo tranquilidad mientras el día avanzaba. Calidez era todo lo que sentía en ese momento.

No sé cuánto tiempo estuve meditando luego de terminar mi libro. Pero necesitaba esa calma. Estaba empezando a caer el sol y el cielo empezaba a cubrirse de un bello rojo.

-Te vez muy bien hoy. Dijo Eric desde un costado. La brisa trajo su aroma a lirios.

Me sorprendió y creo que me enrojecí al verlo. Como podía sentirme así. Tan débil y a su merced.

- Este lugar me gusta mucho, me da calma. Dije para desviar mis ojos.

- Me alegro que te guste, quiero que sigas en este lugar por mucho tiempo.

Comprendí sus palabras, en ellas había algo de cautela y temor.

- Tranquilo Eric, no me iré por lo que paso antenoche.

Mirándolo nuevamente a los ojos. Resistiendo su mirada

- Sé que no te iras. No podría dejar que te fueras. Deseo hacer algo solo contigo.

Lo mire con nerviosismo.

-Quiero que cenemos juntos, solo los dos. Quiero estar contigo esta noche.

Sonreí

-Me gusta tu invitación.- Le estaba coqueteando con descaro.

-Te espero a las 9:00 hrs en mi estudio. De gala. Cuídate mi bella hermana.

-Y tú.

Tenía una cena con mi hermano, con el hombre que provoca que mi corazón sufriera cada día. Tratare de ser una mujer deseable y que desee amar, ya que no tengo dudas, lo quiero, lo quiero mío. Amo a mi hermano y quiero conquistarlo.

CAPITULO XIII

COMIDA A LA LUZ DE LAS VELAS

Como era de esperar regrese temprano a mi cuarto, debía buscar un lindo vestido y arreglarme para la ocasión, como dije debía estar deseable para Eric.

Estuve mucho tiempo buscando vestidos en un cuarto de vestuario que mi abuelo me mostro, había muchos vestidos de diseñadores, con telas maravillosas, al final me quede con un vestido rojo largo de encaje, que dejaba mis hombros descubiertos, zapatos de satín negros, con un collar y aros del mismo color. Para destacar aún más mis hombros, solicite que me realizaran un peinado alto con un toque clásico, junto a un maquillaje que destacaba mis labios y ojos, estaba lista.

Camine por el castillo con tranquilidad, bajando las grandes escaleras del gran salón con cautela. En un costado podía ver a Amelia que me observaba, al verme se fue en dirección contraria. Me encontré con Lucas y Dmitry que realizaron ruidos de lobo, cerca de ellos estaba Demian, me sonrió y realizo una leve reverencia.

Cuando llegue a la puerta del estudio de Eric, él abrió la puerta. Vestía elegantemente de terno negro, vestimenta que le daba un estilo siniestro, digno de un vampiro.

-bienvenida, estas muy hermosa, besando una de mis manos.

-Gracias tú también estas guapo.

Al ver la escancia podía ver que la habitación había sido convertida en un salón de comida, una mesa para dos se ubicaba cerca de la chimenea, donde Eric bebió la sangre de Amelia, un leve dolor apretó mi pecho, pero solo por un instante.

Toda la habitación estaba iluminada por muchas velas ubicadas en diversos candelabros, un delicado olor a lirios envolvía todo, ya que por toda la habitación estaba distribuidas, incluida la mesa.

-Sentémonos

-Claro.

La mesa ya estaba servida con el primer plato, por lo que nos pusimos a degustar una delicada ensalada. Ninguno de los dos hablo. Tome un poco de vino blanco para aclarar mi garganta.

-¿Cuál es el motivo de esta cena?

-Vas directo al grano, creo que estas más decidida que antes.- tomo un poco de vino- la cena fue solo un excusa para tenerte aquí y conversar más íntimamente, aunque tu abuelo no aprueba esto, pero necesito hablar contigo.

-Si es por lo del otro día con Amelia, ya lo olvide, no debí hurgar a escondidas, ese fue mi error.

- Eso es solo una de las cosas Rayen, ese día me viste en mi más íntimo placer, pero un placer que no me satisface por completo.

-¿Cómo no te satisface beber sangre? Eres un vampiro- dije incrédula.

-No me mal intérpretes, me agrada muchísimo beber sangre, es un placer único para nuestra especie.

-¿Entonces?

-No deseo llenarme con la sangre de Amelia, ni con ninguna otra mujer, solo deseo beber tu sangre Rayen.

Estas palabras me atacaron como una espada, un hielo que me congelo por completo, una sorpresa que no estaba esperando, pero que no podía sobrellevar ahora.

Estuve en silencio por un largo tiempo, Eric estaba diciendo lo que yo tanto desea oír hace días, que me deseaba.

-No me dirás nada- Dijo con voz impaciente.

-Que quieres que te diga Eric, ya sabes lo que me pasa, te has dado cuenta todo este tiempo, o creo que te has dado cuenta...igual te deseo, con ansias, deseo cada noche que me beses y toques, pero esto, esto es enfermo, es imposible.

Por fin pude verbalizarlo, pude decirlo.

-Si es enfermo, lo sé, y sé que esto te atormenta, créeme he tratado de alejarme, de buscar otra forma, intenté atragantarme con otra sangre, pero no me satisface, no me llena de la forma que ahora necesito, es algo nuevo, no me dejan estos deseos de tenerte, te quiero Rayen y me siento tan enfermo como tú.

Estábamos uno frente al otro en la mesa, mirándolos con tristeza y desesperanza, ya que aunque ambos sentíamos lo mismo. ¿Éramos capaces de hacer lo que nuestros antepasados hicieron en el pasado?

Mire mis manos, tratando de encontrar una solución a esto, como podía luchar con este peso en mi mente, de saber que amaba a mi hermano de una forma carnal. Era extraño, todos estos días estaba tan segura de esto y ahora que lo tengo a mi alcancé, estoy más asustada que nunca. Confundida, con miedo.

-Tengo miedo Eric

Con rapidez se acercó hacia mí y toco mi mejilla.

-Yo también.

Lo mire a los ojos y las dudas se fueron y sin pensarlo lo bese. Eric respondió mi beso, con dulzura, tocando con una mano mi rostro. Creciendo en intensidad, sublime, en verdad lo amaba, todas las angustias que había tenido se disiparon con sus labios. Estaba al fin en sus brazos como quería, siendo mío al fin.

Unas lágrimas cayeron por mis mejillas, estábamos enfermos, juntos pero enfermos.

-No te alejes de mí, te lo ruego, me revives, llenas mi alma.- Eric besaba cada parte de mi rostro y luego mi cuello, con desesperación, temblaba, tratando de controlar sus ansias. Pero no pudo más. Sentí un fuerte dolor en mi cuello, al principio fue intenso el dolor, pero después me invadió un placer frio, sentí su ser dentro de mí, su alma ingresando a mí ser. Me sentía desnuda frente a él, mi mente y mis secretos estaban a su alcance. Todo.

Bebió muy poco de mi sangre, sentía que no quería lastimarme. Con delicadeza desprendió sus colmillos de mi cuello. Se acomodó con delicadeza en mi pecho y lo abrace.

Era capaz de amar a mi hermano, sin pensar todo el tiempo en el lazo de sangre que nos unía, en nuestro vínculo prohibido.

Me consolaba saber que dentro de este mundo oscuro, del inframundo, no era tan enfermo, era una forma de amar, que no se relacionaba con preservar la sangre y el destino de nuestro clan, podía haber una salida, una esperanza y era el amor. No había más preguntas, era momento de dejarme llevar. Tome su rostro y lo acerque hacia a mí, su boca estaba cubierta con mi sangre, con mis sentimientos y deseos, era bello, aún más que antes. Lo bese, degustando cada centímetro de sus labios, el sabor oxidado de mi sangre, se mezclaba con pequeñas gotas de sangre de Eric, las que emergieron al morder sus labios. Su sangre sabía maravillosamente. No podía dimensionar lo poderoso y glorioso que era beber su néctar. Podía penetrar a sus secretos, deseos, sentimiento bellos y oscuros, podía ver su amor por mí y como lo atormentaba, su temor hacia mi rechazo, aun ahora lo sentía, podía ver su recelo y como trataba de cuidarme de Lady Catalina, como le temía, ella era poderosa, su odio al perder a su madre, al no poder conocerla, su pena al ver morir a mi padre, un hombre tan poderoso. Pero también había esperanza. Como confiaba en Demian, Lucas, Dmitry y en Amelia, eso me hizo enojar, dirigiendo mi boca y mordiendo su cuello y bebiendo más sangre. Eric no dijo nada, sabía lo que estaba haciendo.

Las imágenes y sentimiento me envolvían, podía ver todo y Eric me dejaba. Una imagen tomo mi atención, un recuerdo luminoso, había una imagen de un mujer vestida de blanco, cabellera negra, ojos azules, pálida con labios rojos. "ahora seremos uno" decía, podía ver en su mano un anillo con el escudo del Clan del Jazmín.

Reaccione al instante, separándome de Eric, era muy nítido todo para dejarlo de lado.

-¿Con ella estas comprometido?- dije con dolor.

-Es solo un tema político, no la amo.-Dijo de inmediato.

-Y mientras tomas con importancia un tema político, yo soy tu consuelo.-Dije con histeria, alejándome de él.

-Rayen mírame.-Tomándome con fuerza ambos brazos.

- No quiero, no deseo escucharte, no deseo hablarte.

Lo mire con ira.

-Puedo aceptar amarte aunque seas mi hermano, pero no la mentira.

Voltee y me dirigí a la puerta, Eric tomo mi mano.

-No...déjame. Esto no lo discutiré- Dije con firmeza. Eric me soltó.

Corrí a mi cuarto, al entrar la pena me embargo, llore sin consuelo. Mi hermano me mintió, el hombre que amaba me mintió, yo no sería la elegida, sería la substituta, yo no sería su mujer. Ahora me rompía el corazón otra vez. Y el dolor era aún mayor.

CAPITULO XIV

PURA SANGRE

Los días pasaron lentamente y con ella mi pena disminuía, pero mi rabia no, al contrario, crecía con cada golpe a mi puerta de Eric, con cada nota y carta que dejaba junto a mi puerta, con cada intento de hablarme en los pasillos y salones. Debo reconocerlo era insistente, pero yo era más difícil de convencer que cualquiera.

No podía creer que me hubiera mentido, que me hubiera usado, que me amara y se comprometiera con otra, que quisiera que fuera su amante, pero en la oscuridad, en las clandestinidad, no lo podía perdonar. Trataba de encontrar una razón de porque lo hizo, ¿Por qué creyó que yo entendería o lo aceptaría? Y lo que más me atormentaba ¿Por qué me mostro esa imagen de ella y él? Que esperaba que lo aplaudiera, que no me enfadara, ¿que lo entendiera? Ya era complicado que lo deseara siendo mi hermano, pero que este con otra, me partió el alma.

En los días que siguieron me enfoque en mis lecciones, más en el combate, que en el estudio, ya que mi mente no dejaba de pensar en la cena con Eric, en la mujer que vi en mi mente, en su compromiso y su deseo de tenerme a pesar de ser la otra, de amarlo y odiarlo al mismo tiempo. Era fastidioso pensar todo el tiempo en él. Era tal mi frustración, que en dos oportunidades lance sobre la pared a Lucas, Demian sufrió con mi llave y Dmitry debió soportar mi espada furiosa. Después de algunos días nadie quería combatir conmigo, mi genio era terrible. La única que sonreía era Amelia. Disfrutaba con mi estado. La despreciaba. Esa bella vampiresa que saciaba la sed de Eric, otra más.

Ya me sentía agotada con esta furia y pena interior. Trabajaba en relajarme en la terraza. La brisa me relajaba. El silencio me ayudaba, pero mi mente era solo confusión y recaía en la rabia.

Serena vio mi estado y me ayudo a meditar. Eso me relajo y mejoro mi percepción y ánimo, comprendía cada movimiento de mi espacio y de los salones adyacentes, era increíble de lo que era capaz. Un día, en una de mis sesiones privadas, percibí la presencia de un niño en mi puerta, era extraño, ya que en el Clan, ni en Casa de servidumbre se permitían niños, pensé que algo en mi percepción estaba fallando. Estaba confundida con esa sensación, otra presencia golpeo a mi puerta, era Lady Catalina. Quien deslizó una carta por la parte inferior de la puerta.

Era una bella carta con lirios dorados dibujados en todo el sobre, un sello de cera cerraba el sobre con el escudo del clan, la abrí.

Lady Rayen:

La invito a cenar a mi estudio hoy a las 9:00 hrs. Todas sus dudas serán respondidas, no faltes.

Lady Catalina

Esta carta me dejo sin habla, Lady Catalina me invitaba a su estudio y ¿respondería todas mis dudas? Ahora todo era más confuso.

Me prepare para la cena, me vestí con un traje ajustado corto de color negro y zapato de satín negros con tacón alto, deje caer mi cabello hacia un costado que fije con sujetadores.

Como decía la carta a las 9:00 horas estaba en la puerta de Lady Catalina, golpee y la puerta se abrió lentamente. Ingrese. En el fondo de un gran salón estaba ella, vestida completamente de rojo sangre y su larga caballera. Era tan siniestra y bella, tan radiante y macabra, era una mezcla única de poder y maldad envuelta en hermosura.

-Bienvenida Rayen

Hice una reverencia.

-Creo que has aprendido tu lugar dentro del clan.

Le sonreí incrédula.

-Te invite a cenar. Ven conmigo.

Se levantó con una gracia increíble, parecía volar cuando caminaba, la seguí por el salón hacia una mesa redonda con dos sillas muy elegantes, había tres bandejas en la mesa con tapas de plata. Me ofreció una de las sillas para que me sentara. Me senté algo cautelosa.

-Te invite hoy a cenar, pero cera un cena muy especial, fuera de lo común. De hecho te hare probar algo muy especial.

- ¿Probar?

- Si querida, hoy probaras sangre y luego de eso te responderé todas tus preguntas y te contare porque Eric está comprometido.

Eso me hizo cambiar de postura, me descompuso un poco, la rabia otra vez me consumía, ella lo sabía.

-creo que eso corresponde a mi vida privada.

-No Rayen, es parte de tu lugar dentro del clan, todo lo que haces tiene una consecuencia en nuestro clan- sonrió- créeme te entiendo más de lo crees, yo también ame a mi hermano.

Maldita, como se atreve. Cálmate Rayen, necesitas saber lo que te tiene que decir.

-Ilumíneme.

Sonrió complacida.

-Hoy te hare probar el poder, hoy comprenderás que es lo que protege el clan.

-¿Poder?

- Hay muchos tipos de poder, muchas formas de lograr la grandeza, de obtener el control en otros, el generar una raza superior o mejor aún lograr un linaje que perpetué la grandeza de la raza vampírica original, siendo la única fuente pura de procreación que mantenga nuestros dones y poderes.

- ¿Poderes?

- Cuando iniciaste tu entrenamiento pudiste descubrir que la sangre de hada te hacia más fuerte y más hábil, desarrollaba tus capacidades. Bueno imagina lo que puede hacer un poco de sangre pura.

Mi cerebro empezaba a comprender.

-¿Me quieres decir?

- ya sabes que eres la única que puede procrear otra generación en el clan además de mí, bueno tú tienes algunas ventajas más que yo...eres más joven, fuerte y tu linaje es uno de los más puros de la actualidad, por lo que tus descendientes serán muy poderosos. Pero eso dependerá de con quien decidas generar la siguiente generación. Ya que no eres completamente pura.

- Eso lo tengo más que claro, Eric es el mejor candidato.

-Quizás tengas razón, tu hermano tiene un mayor nivel de sangre pura, pero está comprometido con otra.

Eso me dolió nuevamente, ya no sentía rabia con ella, sino que me sentía desnuda, ella veía mi dolor y me frustraba mucho.

-Tranquila pequeña- su mirada se suavizó y ya no veía maldad en ella, ¿Quién era en verdad?

-Tu hermano entiende que debe protegerte, pero para eso debe conseguir alianzas que le permitan evitar una purga, eso requiere que se sacrifique diplomáticamente.

-¿esto es por diplomacia? Dije furiosa.

-Sí...por así decirlo, pero debes saber que Eric estaba comprometido antes de saber de tu existencia, antes de conocerte, lo que complica un poco, la diplomacia que estaba trabajando- eso me sorprendió- creo que eso no te lo menciono.

Por alguna razón mis pensamientos se detuvieron en este punto. Este compromiso fue anterior a mí, anterior a que me conociera, anterior a todo. Una luz de esperanza ardió en mi pecho.

-No te ilusiones mucho querida, Eric no puede deshacerse de ese compromiso con facilidad para estar contigo.

Eso volvió a entristecerme, el dolor en mi pecho otra vez tomo su lugar. Pero que más podía hacer, ya estaba cansada de sufrir por esto, me era difícil poder deshacerme de estos sentimientos, de este deseo carnal por Eric. Un calor invadió mi cuerpo. Sofocándome al pensar carnalmente en él.

-Veo que en verdad le deseas- dijo Lady Catalina.

Ella me leía con facilidad ¿o leía la mente? no sé porque me tenía intrigada la vampiresa que estaba frente a mí, había algo en ella que me provocaba curiosidad, como si ella ocultará algo, como si en verdad había un nexo más allá de la sangre con ella.

Levanto la tapa de la primera bandeja. Había un frasco de vidrio y me la entregó.

-bebe, esta sangre ya la conoces.

Tome le frasco y lo abrí, un olor muy delicado salió de ella, sangre de hada, la sangre que agudizaba mis sentidos y consumía los primeros días de entrenamiento. Al beberla me produjo el mismo efecto, agudizaba y aclaraba mi mente.

-Esta sangre es la que más se busca, hay muchos que la llevan, por lo que es fácil adquirirla. Aunque la que te administro Eric, es una muy rara y no he logrado encontrar el donante.

Mi hermano le tenía secretos a Lady Catalina. No le dije nada.

-Toma Rayen- sacando de la segunda bandeja otro frasco transparente con un líquido rojo oscuro, muy oscuro.- bebe querida.

Con lentitud tome este frasco, saque la tapa que tenía.

No sé cómo describir lo que paso después, un aroma embriagador a lirios me estremeció por completo, el aroma de Eric, al pensar en eso mi garganta se secó y una sed invadió mi juicio. Deseaba esa sangre con urgencia. Era atrayente ese cálido y dulce aroma.

La bebí sin titubear.

Si ya mis sentidos estaban desarrollados, esta sangre me dio una fuerza y una percepción impresionante, podía sentir todo lo que había a mí alrededor y más, podía percibir cada una de las personas que estaban en las habitaciones continuas, escuchaba cada sonido cercano y nuevamente percibí la presencia de un niño dos habitaciones más adelante. Como creí, era muy poco probable que eso fuera verdad. Por lo que nuevamente lo descarte. Sentí la pena de Eric desde nuestra cena, su dolor, su ira con él mismo, contra las reglas de inframundo. Sus intentos por explicarme, como rechazaba Amelia cuando trataba de abordarlo, como sentía miedo de que lo odia por siempre, que Maria, su prometida, rompiera la tregua y acabara con el clan, que me deseara, que controlara sus impulsas cundo estábamos solos, como veía mi rostro, como esta su mente cundo estaba transformándome, su impotencia, su anhelo por encontrar una salida, "eres la que me destroza y revive mi alma con una palabra" oí en mi mente

- Esto es increíble, como puedo ver todo eso- veía la mente de Eric, pero también mi cuerpo se sentía diferente, fuerte. Es extraño, todo era más nítido ahora. Sentía que podría hacer cualquier cosa, mi percepción me hacía distinguir todo lo que hay a mi alrededor.

Era algo tan mágico por así decirlo, de a poco mi mente podía distinguir todo lo que había en las habitaciones siguientes, era como si mi mente escaneara cada habitación. Podía saber lo que había en cada una, quien estaba, incluso el estado de ánimo.

Estaba inmersa en esas sensaciones cuando moví un poco mi cuerpo, y sorpresivamente mis movimientos eran más rápidos, una rapidez que podría ser sobrehumana, pero no de las que relatan en las historias de mis libros. No era una velocidad difícil de alcanzar, pero para una persona normal se asemejaría a ser una súper atleta, tenía la sensación que podía ser más rápida.

-Calmada, la velocidad puede nublar tu mente, tus sensaciones pueden cambiar tu autoimagen y percepción de la realidad. No todos están preparados para esto, es poder sobrehumano, nuestra herencia, pero este poder ha provocado grandes guerras, grandes purgas entre familias. Este poder en el cuerpo de un sádico, de un déspota o un egocéntrico, puede desatar un demonio difícil de destruir. Este poder no solo te vuelve superior, te puede trasformar.

-¿Este es el poder de un Sangre Pura?

- No....solo bebiste la sangre de Eric, él no es un Sangre Pura total.

Era su sangre, pude sentir lo que podía ver, lo que él sentía. Cuanto poder ocultaba en sus venas. Ahora comprendía lo que el resto buscaba.

-¿Eric te entrego su sangre?

-Sin titubear cuando le explique lo que deseaba hacer.

Eso me traspaso por completo. Eric me advirtió que nunca entregara mi sangre a nadie. ¿Por qué lo hizo?

-Él quiere tu perdón por sobre todo, no sé qué sucede entre ambos y no me involucrare.

Mi perdón, algo que en verdad me cuesta hacer. Todavía duele.

-Necesito tiempo.-dije tristemente.

-Bueno mientras, necesitas tiempo, creo que debes probar lo que hay en la última bandeja.

Sangre Pura.

Probaría Sangre Pura.

Lady Catalina abrió la última bandeja, no había ningún frasco, sino una pequeña navaja de plata.

Lady Catalina tomo la navaja y la deslizo por su muñeca, emergiendo un líquido rojo. En forma sorpresiva el ambiente se invadió de un intenso olor a lirios.

-Bebe. Ofreciéndome su muñeca.

Nuevamente. Sin titubear, bebí de su sangre. Quería saber.

Ahora mi mente se expandió como nunca. Ya no podía saber que era o no la realidad. Todo estaba conectado, podía sentir cada musculo y fluido de mi cuerpo, todo. Mi cuerpo se inyecto de un poder y una energía increíble, ya nada tenía limite, si antes podía ver lo que había en las otras habitaciones, ahora sabía lo que ocurría en todo el castillo. Mi visión era más penetrante y mis sentidos aun más, incluso los leves latidos de Lady Catalina podían percibir. Pero había algo más, algo dentro de mí que decía que tenía más poder. Que podía gobernar a otros. Un poder único. Un deseo de poder seductor.

Lady Catalina sonrió, sus ojos expresaban gozo.

-Durante una hora durara el efecto, si quieres, puedes experimentar mucho más de lo que antes podías lograr, recuerda que esto solo funciona porque dentro de tus venas hay Sangre Pura. Ahora sal y descubre tus límites. Y Rayen....no abuses de tu poder temporal. Recuerda que algunos han perdido la cordura por esto.

Sin pensarlo, salí de la habitación y me dirigí al gran salón, cada sensación era un mar de información para mi cuerpo, podía sentir todo, las vibraciones, hasta las más mínimas, la gravedad, el desplazamiento del viento aunque estaba en un lugar cerrado, los sonidos de las hojas y del viendo sobre una cortina. Toda la información de mi mente estaba organizada y disponible para lo que necesitara, vi una pintura y pude saber que era de Picasso al recordar la clase de pintura clásica que había asistido hace años atrás. Todo era tan nítido y accesible.

Percibí una sombra en la oscuridad.

-Ven a mí- no sé si lo pensé o lo dije.

Con rapidez, Demian salió de la oscuridad. Estaba asustado. Notaba sus músculos rígidos, su respiración entrecortada y sus latidos acelerados.

-Aquí estoy mi señora- arrodillándose

-¿Por qué estas asustado?

- Porque siento tu poder, ahora estoy bajo tu poder mi señora.

- Mi poder

- Cada uno de mis músculos respondió a tus palabras.

Ese era el poder de un Sangre Pura, poder dominar a otros, no solo tenías habilidades únicas, sino que controlabas a otros seres con facilidad, estaban sumidos en tu voluntad. Todo lo que desearas estaba a solo una palabra de mi boca.

-¿Me eres leal?

- Con todo el alma mi señora

-Levántate.

Lentamente Demian se levantó. Me acerque a él, toque su rostro, en verdad era bello, pero su temor y respiración entrecortada me desconsolaba.

-¿Por qué me temes?

-Porque no es Ud. mi señora

-¿No soy yo?

Percibí otra figura.

-No eres tú- Eric me hablaba desde una esquina- Ella está en ti, ella te puede controlar ahora.

-¡No me controla! Le grite. Una voz gutural salió de mí. Esa reacción me sorprendió.

-Además de las sensaciones y habilidades que sientes, al beber Sangre Pura, el que la provee, te puede controlar, lo hace ahora mismo-

No era yo, que me pasaba, sentía miedo ahora. Me sentía perdida.

- estas confundida y veo tu miedo.

Podía sentir la sensación de control, mi cuerpo estaba alerta y repentinamente deseaba controlarlos a los dos. No soy yo. Dijo mi subconsciente.

-¿Qué me pasa?

-Tranquilízate - Decía Eric acercándose a mi.- Cálmate- trate de alejarme de él, pero al fin me alcanzo y me abrazo. Me resistía a su contacto, me ahogaba, pero sabía que él podía ayudarme- Tranquila.

Toco mi mejilla, podía sentir su calidez y su intento de controlar mi mente, una de las habilidades que conocí cuando nos atacaron en mi casa, en mi querido país de la infancia. Se esforzaba por controlar mi mente. Calmar mi confusión, mis sentidos, mi alma. Mi cabeza me dolía, apreté fuertemente los dientes, trataba se solarme de él, pero no era yo, algo movía mis músculos, y poco a poco mi cuerpo se sentía débil, mi visión se nublaba y ya no vi nada más.

CAPITULO XV

BAILE DE MASCARAS

Desperté en mi cama, era de noche y mi cabeza daba vueltas. Estaba mareada. Había alguien en la esquina de mi cuarto. Eric sin duda.

Me levante con dificultad, curiosamente me dolía mi cuerpo, por todos lados. Eric se acercó a la cama.

-Te encuentras bien- pregunto con cautela.

-Si...me duele el cuerpo... ¿Qué me paso?

- Estabas bajo el control de un Pura Sangre- tocando mi mejilla-...es un control que no puedes distinguir, pero en ti, era fácil identificarlo, no eras tú... en nada. Examino mi rostro y mis ojos.

- ¿Qué quieres decir?

- Bueno tu voz sonaba distinta y tu mirada era penetrante, se fue tu mirada cálida y veía maldad e ira....pensé que atacarías a Demian.

- Pero como puedes creer eso- dije algo ofendida.

-Ya te dije... no eras tú...las personas que están bajo ese control pueden atacar a otros o pueden ver a sus cercanos como amenazas, de hecho me costó mucho poder controlarte, había un fuerte escudo sobre tu mente. Realmente Lady Catalina tiene mucho poder.

Eric se quedó callado por largo rato, pensativo y con la mirada algo perdida.

-¿Pasa algo?

Eric me sonrió y se volvió a mí.

-Nunca más dejes que Lady Catalina te controle, es nuestra tía, pero recuerda que ella nos ve como una amenaza. Tú eres una amenaza para ella.

-Pero nosotros no vamos a atacarla.

La mirada de Eric era muy distinta, lo veía al fin, el deseaba acabar con ella.

-No por ahora, pero si otra vez trata de usarte o de controlarte de esta manera, no me mantendré indiferente....ella, ella- vi confusión en su mirada- hay algo que me oculta, una sombra esta oculta con lindas palabras, hoy llego muy lejos......no sé qué pasa Rayen...pero pronto se acerca el solsticio y quizás todas mis dudas se responderán.

-¿De qué hablas Eric? ¿Qué pasa?

Después de varios días toque su mano. Eric reacciono asombrado por mi tacto. Me miró fijamente a los ojos.

-Creo que estas en peligro, nunca debí sacarte de Concepción. Pero probablemente abrían ido por ti y quizás donde estarías ahora.

-No entiendo Eric, ¿Qué tengo que ver en esto?

-Rayen, hay piezas que se han movido antes de que tú y yo entráramos en el juego, lo único que tratare de hacer es que no nos convirtamos en el siguiente blanco. Debes confiar en mí.

-Pero si no me dices lo que pasa, como podre confiar. Me mientes, me ocultas cosas, juegas conmigo. Por favor, ya estoy harta de mentiras.

Eric me observo, al parecer estaba meditando si contarme lo que sabía o no.

-Rayen....quiero contarte todo....-cerro los ojos y apretó lo dientes-....alcance a saber de ti porque mi padre rompió el secreto que se le obligo a ocultar, secreto que aun no entiendo, me hizo jurar que cuando él muriera, debía protegerte cueste lo que cueste, promesa que cumpliré hasta mi muerte...pero luego.... las semanas siguientes murieron varios miembros del clan en diversas emboscadas y ataques ....cuando yo estaba investigando estas muertes- su mirada se perdió y su voz se calló de golpe-...cuando seguía una pista del Clan de la Rosa Roja.... a nuestro padre lo mataron unos vampiros de categoría inferior....muerte que no entiendo, mi padre era muy poderoso, más que Lady Catalina....no pude encontrar a ninguno de los atacantes, porque alguien los asesino uno a uno. Su muerte fue como si él hubiera deseado morir, sin resistencia. Algo no cuadra desde hace mucho, algo que deseo saber. Algo que nuestro padre sabia, pero no pudo decirme. Y creo que Lady Catalina estaba involucrada. Nos mantiene con vida por un motivo, algo que ella planea. Yo por mi parte estoy tratando de lograr protegerte, de lograr alianzas.

Me disguste un poco, las negociaciones políticas. Solté su mano. Eric suspiro.

Me sumergí en mi disgusto, pero comprendí al final. Podía ver un poco el tablero de ajedrez que Eric estaba tratando de reunir. Las piezas para lograr protegernos, para lograr descubrir la verdad. Algo superior a nosotros, a lo que sentíamos, algo del que quería ser parte, algo por lo que lucharía hasta el final y daría mi vida si fuera necesario.

Tome su mano otra vez, y le mire a los ojos.

-Estaré a tu lado en esto, no me apartes, quiero ser parte. Te amo y eres mi hermano, luchare contigo por la verdad.

Eric toco mi rostro.

-No quiero que te expongas, si te pasa algo me destruirás, solo déjame a mi correr lo riesgos.

-No me pidas eso... como podre estar alejada de todo.

-Rayen por favor...

-Otra vez me dejas fuera ¿cierto? ¿más evasivas?

-necesito que estés alejada....

-¿Crees que no puedo con esto? Soy fuerte.

-Sé que eres fuerte...pero no quiero exponerte y que te suceda algo.

-¡No puedo seguir apartada de ti! Le grite.

No me había percatado lo cerca que estábamos, uno frente al otro, nuestras manos entrelazadas y la otra tocando cada uno de nuestro rostros. Era tan palpable este amor, era tan fuerte, tan intenso que no podíamos negarlo, no podíamos evitarlo, aunque fuera enfermo, fuera irracional, pero tenía sentido, un sentido oscuro dentro del inframundo, un sentido oculto y clandestino, que me daba aire y desangraba.

En un momento fugaz nuestros labios se unieron una vez más, con una desesperación casi desconocida. Le amaba. Aunque fuera una locura, le amaba.

-Mi Rayen...-Me decía Eric entre besos- Me tienes...lo sabes...te quiero

- Y yo a Ti.

Y ya no hablamos más, ya no había espacio para nada más, ni guerras, ni temas morales o si era una locura o no. Los labios y nuestras caricias hicieron su parte al fin, descubriendo la locura del incesto, de lo prohibido. Esa noche nos besamos y acariciamos hasta que nos cansamos, hasta que la pena de nuestro corazón se calmó y así nos dormimos, abrazados, como en un pacto. Un pacto fuerte y duradero. Algo que nos mantendría unidos por siempre, pero en silencio, un silencio al cual debía aprender a querer y convivir, por el bien de ambos y por lo que vendría después.

A la mañana siguiente, Eric me observo por largo rato, me encontré con sus ojos al despertar.

-No importe que pase, no dejare que te toquen, eres mi flor...

Eric se despidió cálidamente, debía preparar todo para la fiesta del solsticio, que era en una semana, donde conocería a varios vampiros y jefes de casa, debía prepararme, ya que era justo la noche donde se generaban las alianzas y las purgas, donde podía encontrar respuestas a muchas cosas y donde podíamos saber las lealtades de cada miembro del clan, una noche que nos mostraría la nueva jugada del tablero.

Los siguientes días me prepare con Serena, Eric confiaba en ella. Serena me hablo de los miembros de las casas, me hablo de Wladimir Gabriel de Monde, el Jefe de la Casa de la Rosa Roja, responsable de varias purgas y matanzas en la antigüedad y la casi extinción de varias seres del inframundo, fue famoso durante la Guerra Santa, su padre y su hermano fueron asesinado por su propia mano, ya que no deseaba compartir el poder. También me hablo de María Elena Di Martino, la Jefa de la Casa del Jazmín, parientes lejanos de Wladimir, eran actualmente uno de los clanes más poderosos, ascendieron luego de la matanza de Wladimir, pero para evitar el extinción hicieron un trato con Wladimir, le entregaron al clan a Rosalyn, hermana de María y Bathazar, quien fue tomada por Wladimir, pero nadie volvió a verla, se dice que Wladimir aun la tiene, pero ya han pasado más de 500 años, María no puede atacar al Clan, el pacto le prohíbe tal acto, ya que Wladimir tiene el Clan más poderoso y numeroso. Acabaría con ella.

-Es uno de los motivos del compromiso del señor Eric con María, mi querida Rayen. Entre ambos serían más poderoso que el Clan de la Roja Roja.

-Si ya lo veo, esta guerra estaba construyéndose desde hace mucho verdad.

-Sí...mucho antes que tú llegaras a este mundo, mi señor Eric ha seguido su propio camino desde la muerte de tu padre. Tratando de cambiar todo, de dejar de lado estas guerras, pero preparando la última, solo falta definir las lealtades. Yo estoy con el señor Eric, hay que destruir a Wladimir, pero muchos de la guardia estamos sujetos al poder de Lady Catalina, ella aún no ha mostrado sus intenciones. Eso puede ser un problema o quizás algo que deberemos enfrentar. Una parte de los Ilus ha elegido su lado, muchos de nuestro lado, pero aún insuficiente- quedo algo pensativa por un rato, luego me miro- La fiesta del solsticio será tu presentación, muchos querrán saber de ti, debes usas tus instintos y tus habilidades para descubrir la verdad, tienes un don especial, puedes ver en los corazones y hay mucho que debes explorar. Sigue entrenándote Rayen. Se viene una guerra que al parecer estabas destinada a ser parte.

-Así lo hare.

Y así lo hice, los días que siguieron, continúe con mis clases de combate con Demian, con quien tuve que disculparme y explicarle que no era yo. Él como siempre no dijo nada y acepto mis disculpas, incluso hablamos más sobre nuestra propia raza, ambos éranos distintos, yo tenía más un don psíquico que físico, mientras Demian era tan rápido y fuerte como un Vampiro, me hablo de como los Cazadores lo reclutaron, pero descarto la oferta, no podía destruir a otros por la orden de un mando a quien no conocía, los cazadores odiaban a los vampiros, pero él no. Mi padre lo ayudo y lo crio como un hijo, Eric fue su maestro y ahora su señor, una lealtad a toda prueba, podía ver en él.

También seguí en clases de lenguas con Serena, quien además me indico lo que vería en la fiesta del Solsticio. Es un baile muy importante que se realiza desde tiempo inmemoriales, en el castillo, el día de solsticio de verano, el día más largo del año, día conmemorado por muchas civilizaciones antiguas, que según la leyenda fue la fecha del inicio de nuestra especie. Existen muchas leyendas relacionadas, pero una llamo mi atención, la leyenda de "Sang Real", la historia que indica el Ascenso oculto de lo Femenino, del poder de la mantención de la especie, solo la mujeres tienen la misión de crear vida. De preservar la sangre real de los antiguos seres. De seguir la línea de Sangre Pura. La fiesta del solsticio recuerda el poder de lo femenino.

El castillo estuvo en gran movimiento, todos se preocuparon de diversos detalles, Eric daba órdenes a la Casa de Servidumbre, mi abuelo, insistía en ayudar pero Eric le decía que se debía ocupar del Jardín, lugar que no tenía mucho que trabajar, más que prender las regaderas. Sabía que lo hacía por mí para que no me preocupara.

Victor y Constantino revisaban cada zona del castillo, junto a los Ilus, muy parecidos a mí, revisando cualquier detalle que pudiera indicar alguna amenaza para los visitantes, aunque según Eric, los Ilus, solo deseaban que nos matáramos entre nosotros, al menos una aparte de ellos.

Leo y Lea se ocupaban de identificar los mejores puntos de vigilancia de las Casas, ya que cada casa traía su equipo. Calisto, Amelia y Serena se encargaron de la decoración, todo se veía increíble, majestuoso, pero por más que elogiara la decoración Amelia me evitaba. Pandora, Dmitry y Lucas estaban a cargo de la música y del show que se presentaba.

-Te vamos a sorprender Rayen- me grito Lucas desde un puesto de equipos se sonido y luces.

-Lo vas a disfrutar preciosa- grito Dmitry colgado de unos andamios.

A Demian lo encontré en la entrada del castillo, estaba instalando cámaras y sensores de movimiento. Era el único que me regalaba una sonrisa. Me estaba encariñando con él. Disfrutaba nuestras largas charlas en las tarde, donde me hablaba de las leyendas de Ilus, historias conectadas con seres antiguos, me ayudaba con mis lecciones y estaba atento a cada uno de mis movimientos de combate en el bosque. Un día me distrajo un sonido entre los arboles cayendo, Demian me atrapo con rapidez, quedando sobre él.

-Perdón...que torpe.

Sus ojos eran preciosos y parecía algo entretenido con que estuviera sobre él.

-No te preocupes, hay una buena vista desde aquí.

Sonreí y coloque mis brazos a ambos costado para incorporarme, dejando que observara mi cuerpo. No sabía que estaba haciendo, pero por un momento olvide a Eric.

En pocos días estaba todo listo.

La fiesta era de gala y con máscaras, así que me sumergí en el ropero que me envió Eric para elegir mi atuendo. Había una nota.

Sorpréndeme.

Eric.

Elegí un vestido rojo largo entallado, con un corte que destacaba mis bustos. Un juego de aros, gargantilla y pulsera de diamantes, el antifaz era rojo con brillantes, muy delicado. Mi pelo lo peine con una parte tomada y una parte cayendo ondulado.

Me veía como una vampiresa, aunque fuera una dhampira, no me reconocía, me veía muy mayor, mi piel era aterciopela y luminosa como nunca. Estaba inmersa en esa mujer que estaba en el espejo y la que fue semanas atrás. Ya no era la misma.

Un golpe en mi puerta, me indico que ya había llegado el momento de la fiesta.

Demian vestido muy elegante me esperaba para llevarme al gran salón.

Su mirada y el aumento de sus latidos, me indico que estaba muy bien vestida.

-Se ve....muy hermosa mi señora.

- Gracias Demian. Pero dime Rayen.

-Si señora...digo...Rayen

Tomo de mi brazo y me llevo al gran salón.

Desde lo alto de las escaleras la vista era majestuosa y elegante, brillantes candelabros caían desde el cielo, miles de cortinas rojas decoraban las esquinas de las paredes, millones de lirios, rosas rojas y jazmines decoraban las estancias y delicadas velas daban su toque mágico. Un escenario se ubicaba en uno de los costados, un cuartero de violines y piano daban un toque de gala y solemnidad al espacio. Note que vampiros e Ilus eran los que tocaban.

-Son vampiros de clanes menores e Ilus- me aclaro Demian- quienes se han dedicado a una vida mundana y artística, no son una amenaza... pero le hemos obligado a jurar lealtad.

- ¿Los clanes menores y los Ilus también están eligiendo bandos?

-Desde hace décadas están mostrando su lealtad, una purga puede ocurrir en cualquier momento y todos serán afectados.

Esto era algo más masivo de lo creía, no era algo aislado, era un tema que involucraba a todos los clanes. ¿Tanto poder tenía los Sangre Pura? Empezamos a bajar las largas escaleras, al otro extremo, junto a las grandes puertas estaba Eric, muy apuesto de esmoquin. Con rapidez se acercó a la escalera para esperarme.

Su mirada era de complicidad y al mismo tiempo muy cautivadora, ya podía disfrutar al fin de su seducción, desde hace días que el fuego crecía entre ambos.

Demian tomo con fuerza mi mano al llegar al último peldaño, se notaba rígido, incomodo, pero delicadamente soltó de mi mano y la puso en la mano extendida de Eric.

-Te vez deslumbrante.

- Y tú encantador.

Me dirigió a la puerta.

-Rayen... deberemos recibir a los invitados, muchos desean conocer a la nueva belleza del Clan y debo ofrecerte como plato de honor.

Lady Catalina nos veía desde un balcón, usaba un vestido de encaje negro.

-¿Por solicitud de Lady Catalina?

-Si...ella cree que puedes atraer a más aliados.

- ¿Y tú que piensas?

- Que puedes provocar la siguiente purga con tu belleza, estas muy deseable hoy-suspiro y me vio a los ojos- Así que solo se tú misma.

Empezaron a llegar los primeras limosinas y nos preparamos a recibir a los invitados.

En mí puesto, en verdad parecía un plato de honor, ya que poco a poco cada vampiro e Ilus que llegaba, me observaba con mucha atención. Incluso algunos eran muy encantadores, me sentía embriagada de cada nueva fragancia en la medida que pasaban a mi lado, tanta seducción, tanta exquisita belleza y tanta diferencia entre cada uno, las hadas y mitad ángel eran fascinantes, su olor era embriagador, su alma era luz y te hacían sentir una paz casi extraña, en más de una momento me ruborice con ellos. Los vampiros eran cautivadores, sensuales y atractivos, oscuros también, por un instante pude ver los lazos ocultos de los vampiros, de cómo el deseo y el peligro eran parte del inframundo, tanta seducción, tanto placer oculto. Esperando a ser liberado. Mire a Eric, lo nuestro no era tan gris en este mundo, era algo intermedio.

Mientras que los cazadores eran cautos, asumieron una posición de vigilancia, la mayoría eran humanos con un poco de sangre Ilus, ahora comprendía porque querían a Demian, él tenía más sangre Vampírica.

Cuando ya gran parte del salón estaba lleno, llego la persona que esperaba con ansias, la mujer que atacaba mi calma y mi ser, Lady María de Martino, la prometida de Eric.

Mi estómago se apretó como nunca, mi pecho estaba asfixiado, ella era muy hermosa. Vestía un vestido blanco perla muy entallado, era alta y sus facciones muy delicadas, sus ojos eran azules, su piel muy clara. Su cabello era de un negro luminoso.

-Lady María- Eric y yo hicimos una reverencia.

-Eric querido mío-, su voz era muy sensual, ella tomo su rostro y lo beso en la boca. Me puse muy tensa.-Ella debe ser Rayen, la nueva belleza del Clan del Lirio Blanco- me beso en ambos costados de mis mejillas.-Eres muy hermosa pequeña, tienes un hermano muy fuerte y con mucha audacia, nadie mejor para hacer una alianza duradera.

-Así es, es fuerte y leal a su Clan

Lady María me sonrió no muy cómoda.

-Eres todo una novedad-se acercó a mi mejilla- Cuídalo pequeña... de lo contrario no lo devolveré. Dijo en un tono más bajo.

Solo le sonreí, con aire de incredulidad.

Detrás de Lady María venia un grupo muy fuerte de vampiros e Ilus mayores, algunos puros, uno llamo mi atención, un vampiro de pelo castaño y alto, no dejaba de mirarme, mantuvo su mirada hasta que llego a mi lado, hizo reverencia y tomo mi mano, se acercó para besarla, pero se detuvo, olio mi mano.

-Que agradable olor, hay sangre pura y algo más, algo más antiguo que todos nosotros, algo muy parecido a los ángeles.

No sé qué causo sus palabras, pero de un momento a otro, todos me observaron, Eric se tensó y se acercó al chico de pelo castaño.

-¿Qué quieres decir con eso Balthazar?

-Creo que tienes un diamante...

-No juegues conmigo....

-Nunca....Eric, incluso estoy pensando en hacerte una propuesta...creo que debemos juntarnos un día a conversar....más que mal serás mi cuñado.

Él era el hermano de Lady María. Ambos se miraron por un rato.

-Deja de jugar Balthazar....no compliques a nuestros anfitriones.

-Por supuesto hermana...solo estoy disfrutando de la belleza de Rayen...una bella flor.

Volvió a tomar mi mano y la beso. Sus labios eran fríos y un cosquilleo recorrió mi cuerpo. Se levantó y siguió su camino al gran salón.

Eric quedo muy tenso y con la mirada perdida.

-Eric, ¿qué sucede?

-Se acaba de sumar una nueva pieza al tablero. Algo que pase por alto.

No hablamos nada más, porque se acercaba un gran número de vehículos y varios vampiros bajaron de ellos, el clan de la Rosa Roja hacia su entrada.

Note el cambio. Mi cuerpo se tensó y un frio gutural recorrió mi cuerpo, una sombra cayó en mi mente, lo sentía, podía ver su perversidad, su malicia, ese deseo de sangre y poder, algo similar a lo que Lady Catalina podía expresar, algo que podía llegar si lo deseaba. Esa misma malicia en estos momentos me estaba mirando con una sonrisa muy particular.

Wladimir Gabriel del Monte era alto, con cabello castaño largo, tenía una figura esbelta y sus ojos verdes eran muy atrayentes, usaba un esmoquin algo desordenado en el cuello, un sequito de vampiros la seguía, dos hermosas vampiresas vestidas idénticas le seguían, muy de cerca.

-Una vez más piso este bello castillo, Eric Sanguinetti.

Eric hizo una reverencia algo incomoda, la cual emite al instante.

Una leve brisa llego a mí y un intenso olor a rosas me sorprendió. Él olía a rosas, del mismo modo que Eric olía a lirios, algo mágico de este mundo.

Estaba en mis pensamientos, cuando Wladimir estaba frente a mí y me observaba, la verdad todos me miraban, incluso los que ya estaban en el salón miraban de reojo.

-El nuevo retoño del Clan de Lirio Blanco....mmmm deliciosa en verdad.

Y de la misma manera que había sucedido antes, Eric se tensó.

-Se pone interesante el tablero Eric.

He ingreso al gran salón, sus dos vampiresas me miraban con odio.

Luego de que todos ingresados, mire a Eric, estaba sumido en sus pensamientos, su mirada perdida, toque su brazo, me miro con tristeza, toco mi rostro delicadamente.

-Te amo.

-Y yo a ti.

Ingresamos al gran salón. Era hora del baile o de una nueva purga.

CAPITULO XVI

INTRIGAS Y MIEDOS

La noche fue muy elegante y cálida en su comienzo, todos los jefes de clanes brindaron a nombre de cada clan, teniendo en consideración de hacerlo en forma muy pareja por los tres centrales, todo un trabajo político de halagos y lealtades. Un teatro muy bien organizado.

Lady Catalina estaba sentada en su trono, muy imponente, bebiendo un poco de vino rose, en verdad era despampanante, los guardianes a su lado observaban cada movimiento de los vampiros que se les acercaba, atentos a cualquier movimiento.

El ambiente era cubierto por una sombra seductora, que subía la intensidad, muchos vampiros seducían a otros y las máscaras estaban haciendo efecto en la velada. En ese instante, la champaña salía por montones por toda partes y la música empezó a sonar en un salón adjunto, donde se instaló una discoteca. Me aleje de Eric, quien no se separaba de mí, conocía la música que empezaba a sonar, por lo que no dude en ir hacia ella.

Al llegar al salón adjunto, la música era casi imposible de confundir, era Rammstein.

La banda estaba tocando en el escenario con ropas rojas y negras, con todo el escenario adornado con fierros, telas y luces. Estaba encantada.

-Te dijimos que te gustaría la sorpresa- me decía Lucas desde una esquina. Y Dmitry sonreía desde otro lugar, saltando a son de la música. No tuve más remedio que unirme a ellos, aunque el vestido poco me ayudaba, un cierre interno me permitió acortarlo, dándome libertad para disfrutar de la música y el show en el escenario.

Era increíble lo que la música le provocaba al espacio, si en la sala anterior había una atmosfera cada vez más caliente y seductora, en esta estaba que ardía. Era fácil llenarse de la música y de las sensaciones.

En esta atmosfera, me tomo Eric por la espalda, besando suavemente mi cuello, rozando mi piel con sus dientes.

-Tu aroma me llena las venas...

Me sumergí en su abrazo, en su atracción, en su fuego. Estaba embriagada en verdad, mi boca estaba húmeda y deseaba sus labios. Pero en un momento de lucidez, pude ver una sonrisa ancha y unos ojos entretenidos que me observaban desde poca distancia. El rostro era conocido para mí, me descoloco, era Wladimir. Parpadeé un instante y ya no estaba.

-¿Sucede algo?

-Wladimir estaba allí y juro que me miraba.

-Toda la noche te ha seguido.

Me sorprendió el comentario de Eric, Wladimir era el vampiro que menos quería atraer.

-Te quiere....pero sabe que no puede tenerte mientras yo mantenga el trato con María.

-Eso me alegra, pero tarde o temprano deberé elegir una pareja. Balthazar puede ser una carta.

-Mi trato con María puede cambiar...no te apresures...las cosas pueden cambiar...solo necesito seguir consiguiendo más información de lo que nuestro padre escondía, hay una tormenta que se desatara, hoy han llegado muchos clanes e Ilus, incluso cazadores, no había una reunión así desde la última purga.

-No sé si alegrarme o preocuparme. Dije irónica.

-Después de esta noche...muchas cosas van a cambiar y las verdades caras saldrán a la luz.

Las palabras de Eric resonaron en mi interior ¿en verdad estábamos seguros dentro de nuestro propio clan? ¿en verdad Wladimir me quería para desequilibrar las alianzas? para generar una nueva guerra o solo estaba provocando a Eric y su objetivo es María, quizás no le basta con la hermana de esta. Quizás Lady Catalina desea nuestra caída, su actuar puede ser la forma de expresar que desea nuestra caída, antes que la de ella. Por un momento mire a todos a mi alrededor, podría ver a Dmitry, Lucas, Serena, Victor, Leo y Lea, siempre unidos, Constantino, Pandora, Calisto, Amelia y su odio...y Demian, a quien ya apreciaba. ¿Ellos nos protegerían? Me ayudarían a salvar a Eric, ¿por quién tomarían partido? Traición... serian capaz de eso.

Un grito ahogado de una vampiresa al que le mordían con fuerza el cuello, me alejo de mis pensamientos. Me había olvidado de la fiesta y de cómo ya perecía una orgia de sangre, y todos estaban atrapados, sedientos. El inframundo estaba unido por ese líquido rojo que todos querían extraer, donde muchos, deseaban la mía.

Eric fue llamado por Lady Catalina, lo mire desde un sector del salón, por alguna razón no deseaba alejar mi mirada de él, sentía desconfianza de cada cosa que veía, de cada mirada, de cada reverencia o saludo. Notaba grupos de vampiros e Ilus susurrando, hablando desde diversos puntos y mirando a Lady Catalina, quien se levantaba de su trono y se dirigía al segundo piso con Eric, Lady María y un sequito de guardias.

-¿te angustias por tu hermano? Dijo Balthazar a mi lado. Su presencia me inquieto, pero trate de mantener una conducta defensiva.

-Él sabe lo que hace.

-¿estas segura que sus alianzas son las correctas?. Quería que dudara, sentía malicia, mezclada con diversión

-¿usted lo duda?

-sí....solo sé que viene una gran tormenta a destruir todo...y tú ....bella flor...eres la salvación.

Dejo de hablar y poco a poco se vio movimiento en el segundo piso, algo sucedía y Baltazar desapareció de mi lado.

Camine deprisa, Lucas, Demian y Dimitry llegaron a mi lado con rapidez indescriptible.

-Empezó el juego. Dijo Lucas

No sé de dónde sacaron sus armas, pero ya estaban ahí. Demian me paso una espada corta, la que apreté con fuerza.

Los asistentes a la fiesta salieron disparados del gran salón, como si el diablo los persiguiera, solo un grupo se reunía en la entrada. Luego los encargaremos de ellos, pensé.

Seguimos avanzando, Leo y Lea nos esperaban en la parte alta de escalera junto a otros vampiros e Ilus.

-Víctor, Calisto y Pandora están allá. Dijo Leo algo atormentado.

-no perdamos tiempo, vamos- dije con decisión. Nadie podía tocar a Eric, y si lo hacia lo pagaría.

Seguimos avanzando por un pasillo, las puertas estaban cerradas, podía distinguir cerca de 15 vampiros en la sala continua.

- hay 15 del otro lado.

-¿los puedes sentir a todos?- dijo Demian algo sorprendido.

Podía ver sombras, como un escáner, pero podía sentir la cantidad de vampiros que había. Era extraño, tantas veces había practicado con él, en el bosque, pero ahora era más intenso, más claro lo que veía, más nítido.

-Lucas sistema de ataque bajo. Ordeno Demian

Lucas y Dmitry se sonrieron.

Demian coloco una pequeña bomba en la puerta. Con estruendo Lucas y Dmitry entraron, atacaron desde la parte baja, lanzándose de rodillas, desgarrando varias piernas. Le seguimos cortando cabezas y atacando en bloque, cada uno cubriendo su zona y el de su compañero.

En la primera parte, asesinamos 8 vampiros, quedando 7 por destruir. Lucas y Dmitry atacaron a dos vampiros; Leo y Lea a dos más y yo y Demian teníamos tres más.

Cada uno tenía una espada. Dos eran altos y otro era muy corpulento. Los dos delgados atacaron a Demian. Quedándome con el gigante. Estaba mi corazón a full. Todo este tiempo solo había sido práctica, era tiempo de demostrar que era digna de la Casa del Lirio Blanco.

Decidí atacar con todo, como él era más alto, utilice ataques cortos y mantenerme lejos de sus brazos, ya que no tendría oportunidad. Lo rodee por largo rato, hasta que lo ataque y lesione su pierna, cayendo de rodillas, aproveche esa oportunidad y corte su cabeza. No vi la caída de mi adversario, mire a Demian, estaba acorralado, con decisión lance mi espada y derribe a uno de los contendiente, atacando Demian al otro y lanzando su espada a contendiente de Lea.

Mire al resto, Lucas estaba limpiando la sangre de su mano, Dmitry estaba terminando de morder a otro en la pared y Leo estaba viendo si Lea estaba bien.

-no podemos demorarnos. Dijo Demian.

Seguimos avanzando por los pasillos, encontramos a algunos vampiros de otras casas e Ilus asesinados, no había clemencia ni con los más jóvenes.

-Son Aliados- Dijo Lucas. Mostrando un collar que llevaba una Ilus con la forma de un lirio.

- Esto estaba planeado. Señalo Demian.

Seguimos avanzando, Eric y Lady Catalina, deberían estar en el estudio. Por lo que seguimos el camino más rápido. En el pasillo encontramos Amelia matando a una vampiresa tan bella como ella.

-Malditos traidores.

Decía Amelia, quien a pesar de haber desgarrado su vestido para tener mayor movilidad, se veía espectacular.

-Victor y Pandora siguieron adelante. No encuentro a Calisto.

Seguíamos avanzando, los pasillos, estaban llenos de cadáveres y sangre. Encontramos algunos de La Casa de Servidumbre desangrados, había otros acorralados por 6 vampiros. No tuvimos piedad, yo ya no podía alejar mi sed de sangre, estaba enfurecida, no quería esta escoria en mi casa.

Lucas y Dmitry se quedaron ayudando, por un compartimiento secreto evacuamos a los de la Casa de Servidumbre, incluido mi Abuelo. Calisto llego con más personas.

Los demás seguimos adelante, cada paso nos acercaba a Eric. Matamos a 15 vampiros antes de llegar al salón donde estaban. Lo sentía, pero su fuerza era baja, estaba junto a Lady Catalina y María, Wladimir también estaba con ellos. Algo no estaba bien.

Nos miramos con Demian y el resto del clan, era el momento de actuar, estábamos listo para atacar, no sabíamos porque estaban todos en una misma habitación, porque solo vampiros de clase baja estaban custodiando y no la guardia de María o de Wladimir, porque todo había sido tan sencillo, que se me estaba escapando, algo no cuadraba.

En un momento de lucidez, pude descubrir la imagen del tablero, pero no pude terminar mi análisis, de improviso se abrió la puerta.

Lady Catalina estaba en el umbral tan bella como letal, levanto rápidamente su mano, todos los miembros del clan salieron disparados hacia las paredes golpeándose con fuerza, solo yo y Demian quedamos en nuestro lugar, atónitos por lo que pasaba.

Por un costado de la puerta veía a Eric, de rodillas sangrando y golpeado, había centenares de cuerpos a su alrededor, Eric miraba hacia Wladimir, quien tenía a Lady María atrapada entre su brazos. Mordía el cuello de María, drenando su sangre con fiereza y sonriendo en mi dirección.

-No es tu guerra Rayen, no te muevas- Dijo Lady Catalina.

-¡Se alió con Wladimir! Dije con furia

- No tengo que darte explicaciones...todos atentos.

Los miembros del clan se incorporaron y se arrodillaron frente a Lady Catalina.

Trate de acércame a Eric, Demian me siguió, pero fuimos lanzados a una pared por Lady Catalina, me incorpore con dificultad, siendo apretada contra la pared por una fuerza invisible. Ella era poderosa.

-¡Eric!

Lo veía de rodillas mirándome. Había dolor, tristeza, rabia, no podía moverse. Algo quería decirme. Podía leer sus labios.

-Perdóname. Distinguí

Wladimir termino de drenar la sangre de María, desapareciendo su esencia, ya no la sentía, dejó caer su cuerpo sin vida en el suelo, estaba frenético, como quien prueba la mejor droga y se retuerce de gozó, sonreía, lamiendo la sangre. Triunfante.

Lady Catalina me golpeo nuevamente con su poder, nublando mi vista, ya no tenía fuerza, matarían a Eric y no podría hacer nada, no podría evitar perder al hombre que amaba. Yo no podría hacer nada. Wladimir lo tomaba del cuello. Yo trataba de sacar fuerzas de alguna parte.

-No puedes hacer nada ahora. Tú eres mi premio por esto.

Dijo Lady Catalina, tocando mi rostro, sentía su presión en mi mente, perdía mis fuerzas, nublándose mi conciencia, alejándome lentamente de lo que veía.

Ahora había silencio y una inmensa oscuridad.


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